Presentación
Marco Antonio Sotelo Melgarejo
Coordinador del dossier
PACARINA DEL SUR se viene distinguiendo por la solvencia académica y el filo crítico de sus artículos, lo que le ha permitido un crecimiento sostenido de su comunidad de lectores y colaboradores. Los editores venimos navegando a contracorriente del canon imperante impuesto por las entidades certificadoras de calidad a las revistas científicas y culturales, que excluyen los tópicos y géneros del humor. Muy por el contrario, nosotros ratificamos su importancia a través de la sección Ostras y Cangrejos y ahora a través del presente dossier.
Así como en el mes de noviembre del año pasado, consideramos importante convocar a los interesados a participar en la edición del dossier Derrotero de la Caricatura e Historieta en Nuestra América, en ambos géneros del humor y del entretenimiento, bajo la coordinación de Marco Antonio Sotelo Melgarejo. Partíamos de la siguiente premisa: el proceso histórico que nutre estos dos géneros, retrata de muchos modos el siglo XX y lo que va del XXI, enlazados algunas veces a una paradoja, aquella que criba en su recepción lo trágico en el seno del humor.
Los sucesos de París, el asesinato a los dibujantes de la revista Charlie Hebdo no solo nos sorprendió en el proceso de convocatoria de colaboradores para el presente dossier, sino que nos hizo comprender que el mensaje de la caricatura en sociedades multiculturales y globalizadas suscita procesos de recepción contradictorios y por ende de riesgos imprevisibles, por lo anterior PACARINA DEL SUR condena dicho atentado y, del mismo modo, también rechaza la orientación islamofóbica del semanario satírico francés.
Desde el mirador latinoamericano se desplegaron voces solidarias para con Charlie Hebdo y las víctimas. El atentado a la revista Charlie Hebdo es una expresión de un problema mucho mayor, caro a la geopolítica mundial de las grandes potencias, a los flujos migratorios sur-norte, a la desigualdad, a la estigmatización y a las contradicciones interculturales e interétnicas. Ubicadas en su contexto real y global, la guerra y la violencia muestran sus muchos rostros y excrecencias. La muerte de los 12 periodistas franceses propició marchas multitudinarias por la paz. Pero cuando las muertes, por causas parecidas a las de los comunicadores y no solo de ellos, se vuelven moneda corriente en el sur de Nuestra América, en el Medio Oriente, en África y en otras latitudes, el silencio, la distorsión y la ausencia de solidaridad brillan de mal modo en los países del norte, contaminando de paso nuestros imaginarios sociales y nuestras actitudes ciudadanas.
Lo cierto del caso es que la historieta y la caricatura se han convertido, en los últimos tiempos, en productos comunicacionales muy influyentes gracias a la economía cultural y simbólica vigente. En América Latina, ambos géneros, desde el punto de vista social y político, configuran su bidireccionalidad y conflicto; en algunos casos, son vehículos de los poderes fácticos para estigmatizar y deslegitimar a sus adversarios, oponentes o plebes de color; de otro lado, se nutren de opinión, crítica social e ironía, mostrándonos grotescamente la injusticia y corrupción política de los grupos de poder. Los dibujantes que reelaboran el humor del pueblo, como los tábanos socráticos, no dejan de aguijonear los males que padece la sociedad, no solo para mostrarnos el perfil ridículo de sus protagonistas, sino también para que el público tome conciencia y termine seriamente con dichos males.



