El trotskismo cubano en la revolución de 1933

Sergio Méndez Moissen

Resumen

En la revolución cubana de 1933, el trotskismo, a través del Partido Bolchevique Leninista (PBL), logró agrupar a cientos de militantes durante la huelga general insurreccional de agosto que derribó a Gerardo Machado. Su historia, desconocida, es parte de la tradición de las ideas marxistas en el Caribe. El PBL mantuvo fuertes polémicas con el Partido Comunista de Cuba (PCC) dirigido por Rubén Martínez Villena. Este trabajo se sustenta en documentos de la Biblioteca Nacional de Cuba (Fondo Reservado), del Archivo Nacional de Cuba (Fondo Especial) y del Archivo del Instituto de Historia de Cuba (Fondo Vilaseca y del Primer Partido Comunista de Cuba).


Introducción

La historiografía sobre la Revolución de 1933 se desarrolló fundamentalmente en los años setenta. 1973 es un año clave para la narrativa histórica de la Revolución que derribó a Gerardo Machado. Cuando Fidel Castro en la velada conmemorativa del vigésimo aniversario del Asalto al Cuartel Moncada leyó versos del poeta comunista Rubén Martínez Villena, dirigente del PCC, se hizo patente, como señala Ana Cairo, “una ratificación de la continuidad histórica del proceso revolucionario en la república neocolonial de 1933 y la revolución de 1959”.1 Este periodo de producción historiográfica tiene como fondo social el llamado “Quinquenio Gris” en el que la esfera intelectual fue sometida a mayor presión por el Estado, a unos años de la muerte del Ernesto Guevara en Bolivia y de la mayor injerencia de la URSS en la Isla. En este complejo panorama intelectual se desarrolló una polémica muy importante sobre el papel del intelectual en la sociedad socialista y es considerado como el momento de mayor de “errores” en la política cultural de la Isla. El dogmatismo marginalizó a intelectuales de gran impronta, como Virgilio Piñera, y la política de censura se reflejaba, por sólo mencionar un ejemplo, con el cierre de revistas como Pensamiento Crítico de Fernando Martínez Heredia.

Entre las obras clave de la época, sobre la revolución de 1933, podemos mencionar la publicación La revolución del 30 se fue a bolina de Raul Roa, Luchas obreras contra Machado cuya carga documental fue compilada por Mirta Rosell, la biografía Guiteras y La revolución del 30: sus últimos dos años de José Tabares del Real, El Ala Izquierda Estudiantil y su época de Ledislao González Carbajal tan sólo un año después (1974), Guiteras: la época, el hombre y Antonio Guiteras, su pensamiento revolucionario de Olga Cabrera también en 1974. En 1979, Lionel Soto, miembro del Comité Central del Partido Socialista Popular (PSP), escribió el libro más “completo” sobre el proceso revolucionario de 1930-1933, en tres tomos de más de 300 páginas cada uno.2 Esta historiografía revaloró los tópicos centrales de la revolución de 1933 y dotó de un concurso interpretativo global a los acontecimientos.

Sin embargo, encontramos en esta historiografía un vacío sobre la participación de los militantes del Partido Bolchevique Leninista (PBL) en la revolución de 1933. En la historiografía de los setenta se considera que los trotskistas eran los “renegados del movimiento revolucionario (…) que apoyaban a la Oposición burguesa y la mediación junto al ABC”.3 Raúl Roa en su Fuego de la semilla en el zurco detalla: “en las postrimerías del machadato, Junco, miembro del PBL, abjuró del marxismo-leninismo, se integró al desprestigiado grupúsculo trotskista dirigido por Marcos García Villarreal, apóstata del PCC y, posteriormente, malversador profesional- y adoptó una turbia posición oportunista que desvirtuó su historia pasada.”4

Fue en un nuevo contexto social, los años noventa, cuando el trotskismo en Cuba concitó atención entre algunos historiadores. Las postrimerías de la última fase de la Perestroika y, con ella, la caída de la URSS, aunadas al “Periodo Especial” en el que Cuba comenzaba un nuevo periodo histórico de aislamiento económico y político, fueron el contexto en el que se rescató la historia oculta de los trotskistas cubanos. En lo fundamental, estas nuevas interpretaciones, expresan que el PCC desarrolló una oposición trotskista que participó en la Huelga General de Agosto de 1933. Nos referimos en particular a dos libros: el primero, del inglés Gary Tennand, Hidden Pearl: Trotskisms Cuban del Centro Revolutionary History, y la tesis doctoral del cubano Rafael Soler Martínez, El trotskismo en la revolución del 30.5 Con estas obras, hay una nueva valoración de los militantes del PBL. Robert Alexander, historiador norteamericano, en su monografía sobre el movimiento trotskista en América Latina, nos habla de Sandalio Junco como “uno de los sindicalistas más importantes del PC en los años veinte”6 y señala que el PBL mantuvo una gran presencia en la Revolución de 1933. En el caso texto del cubano Rafael Soler, se considera que la Oposición Comunista de Izquierda (OCI) dentro del PCC (y su posterior desarrollo en el PBL) fue un caso de “trotskismo tropical” que tenía escasas oportunidades de tener arraigo en Cuba, pues se le consideraba como una “exportación” desde fuera. Sin embargo, el mérito de Soler fue reconocer a los militantes trotskistas cubanos como “revolucionarios” y no como agentes de la reacción burguesa latifundista como se les consideró habitualmente. Otro mérito de la obra de Soler es dar una descripción de la organización; sin embargo, no pone en contexto la pelea de la OCI, con lo cual se des-historiza su causas y nacimiento, al mismo tiempo que sus peleas. A lo largo de este texto analizamos el surgimiento de la OCI, la fundación del PBL y su participación en la revolución de 1933.

La crisis de 1929

En 1925 Cuba era el primer productor de azúcar en el mundo. La isla contaba con una industria que disponía de las mayores unidades fabriles entre las áreas cañeras, plantaciones fomentadas en enormes latifundios y excelentes condiciones climáticas para el cultivo. Según Oscar Zanetti, Cuba era “la mayor de las Antillas y había venido duplicando su producción cada 10 años desde principios de siglo hasta alcanzar un monto de 5 386 303 toneladas métricas. Tan elevada cifra estaba, sin embargo, destinada a permanecer por largos años como un récord infranqueable.”7 Un giro trascendental en la economía internacional, la gran crisis económica capitalista de 1929, llevó a Cuba al colapso económico. La crisis cambió las condiciones de trabajo de forma abrupta. Cuba pasó de la llamada “Danza de los millones”, periodo de aumento acelerado de la economía asociado a los altos precios del azúcar, a una crisis económica tras el colapso de la economía mundial en 1929.

El desempleo arrojó, en cifras oficiales, un promedio de 44 mil estancieros tan sólo en La Habana. Se promedian a razón de 4 desempleados por familia, representando un total de 150 mil a 175 mil desempleados. El informe Problemas de la nueva Cuba sostiene que son 250 mil. Según el informe citado, el 20% de los habitantes de Cuba se encuentran en el nivel de submarginalidad.8 Los datos coinciden con los de la revista estudiantil Frente: el 20% de la población total en Cuba eran trabajadores desocupados.9 La crisis también causó una baja salarial. En 1932 y 1933 la jornada de trabajo en los centrales de azúcar era de 83 centavos al día. Según los datos de la Secretaría de Trabajo, los niveles salariales eran más bajos que en 1909-1910.

 En las filas de los proletarios agrícolas, los más explotados eran los obreros de color:

hay industrias donde no puede trabajar: en el comercio, en las grandes empresas extranjeras, sobre todo, los negros no son empleados. En ciertas industrias, trabajan donde la retribución es menor, por ejemplo; en las artes gráficas pueden ser cajistas, pero casi no hay linotipistas, en el tabaco son tabaqueros, despalilladores, pero no hay rezagadores, fileteadores, que son quienes ganan mejores salarios.10

Según un analista contemporáneo, Oscar Zanetti Lecuona, la crisis del 1929 había golpeado con severidad a los obreros del “dulce”:

Como consecuencia de la restricción de las zafras, estas se había reducido en unos 20 días entre 1929 y 1932, intervalo durante más de 30 centrales dejaron de operar. En la zafra de 1933, el corte y el “alza” – estiba– de 100 arrobas de caña pagaba a 25 centavos, lo cual representaba escasamente la cuarta parte de lo pagado 10 años antes. En el sector industrial, que había sufrido drásticas reducciones de personal, el índice salarial y la contracción del periodo del empleo, el ingreso anual de los trabajadores azucareros había experimentado un trágico desplome.11

La caída de la molienda en los centrales de azúcar arrojó a miles de trabajadores a las calles. La molienda quedó reducida y, en algunos casos, se restringió a menos de dos meses. La situación obliga a los desempleados a marchar por hambre. En 1932 se realizaron históricas manifestaciones convocadas para exigir

50 centavos a cada familiar que dependa por cuenta del gobierno y de los patrones, luz, agua gratis y desayuno escolar para los hijos de los desocupados, ropa y calzado” En Oriente, en las ciudades de Bayamo, Manzanillo, Niquero, en Santa Clara, cerca de la central de la Encrucijada y en Sancti Spíritu también se realizaron manifestaciones de este tipo casi todas “disueltas por la policía, la guardia rural y el ejército.12

 Ofelia Domínguez Navarro cuenta que los empleados públicos cobraban cada 50 o 60 días.

En los lugares más céntricos de la capital, nos encontrábamos familias enteras tiradas en el piso de los portales tendiendo la mano a pedir unos centavos, que muy pocas veces se obtenían. Las gentes de los años 30 tiene que recordar los celebres platos de harina sin manteca que la vena humorística del pueblo denominaba aprieta y traga. Debajo de los árboles ornamentales que rodean al capitolio nacional, en el estrecho túnel que formaban los mismos, apenas oscurecía se alojaban para dormir muchas personas.13

Los trabajadores extranjeros, especialmente haitianos, fueron los más golpeados por la crisis. Con la depresión aumenta la emigración desde el campo a las ciudades. Según Barry Car, un aproximado de 50 mil trabajadores lograron encontrar trabajo en la industria del café y en el tabaco, absorbiendo algo de mano de obra. La siembra y la clasificación de tabaco había coincidido tradicionalmente con el final de la zafra azucarera.14 Aun con ello, la dinámica del desempleo no cambió. El resto de los trabajadores desempleados participaron de las “caravanas del hambre” como una espectacular manifestación del nuevo éxodo laboral.

Sandalio Junco y el Tercer Periodo

En 1925, Julio Antonio Mella y Carlos Baliño participarían de la fundación del primer PCC el 16 y 17 de agosto. Entre sus fundadores estaban: José Miguel Pérez, José Rego, José Peña Vilaboa y Alejandro Barreiro. En la fundación y la revolución de 1933, el PCC mantuvo influencia dentro del movimiento obrero participando de la fundación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) y en la Federación Obrera de La Habana (FOH). La CNOC, fundada en 1925, llegó a agrupar a 400 000 trabajadores en toda la isla. EL PCC afirmaba tener al menos 300 miembros en 1930, luego del asesinato de Mella en México, y en 1933 se adjudicó 5000 miembros a una Liga Juvenil Comunista y a la dirección de la CNOC.

El PCC en 1930 tomó como suya la apuesta del VI Congreso de la Internacional Comunista (IC) en el que se aprobó la línea de Clase contra Clase planteando la necesidad de una revolución agraria anti-imperialista pero negando la unidad en la acción con otras fuerzas de izquierda opositoras a Machado. En 1930, el movimiento obrero participó en una primera huelga general organizada por la CNOC y la FOH, bajo la dirección del poeta y dirigente comunista Rubén Martínez Villena.

En 1931, en el PCC surgió la OCI, organizada por Sandalio Junco, Juan Ramón Brea, Marcos García Villerreal, Pedro Varela, Carlos Gonzales Palacios, Luis Busquets, Roberto Fontanillas y otros. Junco participó en la lucha revolucionaria en el terreno sindical desde los años veinte y había mantenido una relación muy estrecha con Mella en el exilio en México. La OCI construyó comités distritales en La Habana, Santiago, Matanzas, Oriente, Guantánamo, Victoria de las Tunas y Puerto Padre. Influyeron en la dirección de la FOH durante la huelga de 1933 y en el Comité de Huelga de Guantánamo. ¿Hasta dónde podemos rastrear su influencia?

La OCI tuvo entre sus principales militantes a Pedro Varela, Juan Perez, Roberto Fontanillas, Pedro Rivero, José Días Ortega, Carlos Martínez Padrón, Carlos González Palacios, Juan Ramón Brea, Jorge Quintana Vargas, Idalberto Ferrer Acosta, Ramón Miyares, entre otros. Sus dirigentes fueron, fundamentalmente, Sandalio Junco, Marcos García Villarreal y Juan Ramón Brea.

Sandalio Junco fue encarcelado en 1925 en la misma causa en la que estuvo involucrado Julio Antonio Mella. Va a México en junio de 1928, milita en el Partido Comunista de México (PCM) y se une a la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC), que dirigía el estudiante cubano. En 1929 participa del Congreso de la Conferencia Sindical Latinoamericana y en la I Conferencia de los Partidos Comunistas en América Latina. En esa época, los órganos centrales, como Vittorio Codovilla y Ricardo Martínez de la IC, consideraban a Julio Antonio Mella, quien militaba junto a Sandalio Junco, como “trotskista”. Dichas desacreditaciones impidieron que Mella fuera electo como representante latinoamericano en la Internacional Sindical Roja (ISR), dando como resultado la elección de Martínez, quien después fue considerado como un “agente encubierto de los Estados Unidos”.15 Esta elección causó molestia en el propio Rubén Martínez Villena, pues esto impidió que él tomara la vacante en el organismo central de la ISR. Según las cartas citadas por Caridad Masson, Villena tenía reservas de Martínez, a quien criticó la edición de un artículo en el que se consideraba a Mella como un “militante inmaduro, muestra de la época.”16

Las desavenencias de Villena con el Buró del Caribe, órgano fundado en 1929 por la IC para asuntos de América Latina, se remontan a entonces. Sin embargo, estallarían hasta 1933. Como se sabe, por el libro de Christine Hatzky,17 Mella había sido expulsado del PCC luego de la huelga de hambre que sostuvo durante su encarcelamiento en Cuba. En México, Mella discutió fuertemente con la línea política del PCM. El CC del PCC realizó una fuerte campaña en su contra, producto de sus diferencias políticas sobre la situación en Cuba y las tareas de los socialistas. Si bien Mella siempre fue incómodo a los dictados del PCM y del PCC, es harto conocido por la obra de Hatzky, que aún no se encuentra la información suficiente para considerarlo dentro de la oposición trotskista, aunque simpatizó con el pensamiento y obra de León Trotsky, o al menos no reprodujo la ideología antrottskista de la época. Incluso llegó a escribir sobre León Trotsky, y cabe destacar que en sus trabajos teóricos Stalin nunca apareció mencionado de forma positiva. En 1926 Mella escribía en México:

Trotsky, ese poderoso ejemplar de la raza humana, el organizador genial del Ejército rojo en el Comisariado del Pueblo para a Guerra, el gran canciller revolucionario en el comisariado del pueblo para las relaciones exteriores, el orientador y profeta de la nueva literatura en “Literatura y Revolución”, el sagaz organizador económico, el hombre que puesto frente a una fábrica de fósforos mejora rápidamente la producción de esta materia demostrando tanto genio para dirigir una fábrica como para dirigir los ejércitos victoriosos de la Revolución Roja, el hombre, en fin, que supo matar hasta el último rescoldo del individualismo o amor propio y se sometió a la férrea disciplina del PC de La URSS a pesar de todo su poder, razón y popularidad, una vez escrito libro hace un prefacio para la edición de EUA que es toda una profecía, un alto al apolítica imperialista de Wall Street.18

Los momentos de polémica y discusión entre Mella y los miembros del PCM (sobre la política sindical) y del PCC (ante la posibilidad de una acción armada) llevaron al revolucionario cubano a abandonar ambos partidos en 1928, a pocos meses de su muerte, lo que incluso llevó a debatir si su crimen había sido perpetrado por los propios agentes del estalinismo.19 Antes del asesinato de Mella, y siendo criticado duramente por el CC del PCC, Sandalio Junco lo defendió como el principal miembro comunista cubano por entender los problemas de América Latina y criticaba a los dirigentes de la IC, en particular los del Buró del Caribe, por ser “carreristas en el movimiento obrero”. Su crítica, contra Martínez y el Buró, antecede a las desavenencias de Villena. Según Junco, desde 1927 él comenzó a criticar los métodos burocráticos de decisión dentro de los organismos internacionales y señaló:

Cuando en 1927 se inició el reagrupamiento de las fuerzas de la clase obrera, dispersas por la guerra y por la crisis de post- guerra, cuando la clase obrera de la URSS se decidió a ayudar a los trabajadores de los países semicoloniales en su lucha contra los imperialismo inglés y norteamericano, sólo acudieron al llamamiento representantes genuinos de la pequeño burguesía y del artesanado que aun predomina entre nosotros. (…) estos elementos, negando nuestros problemas fundamentales, tales como el racial, el del artesanado, etc, mostraron su aventurerismo y de hacer carrera en el movimiento obrero. Solo verdaderos revolucionarios, como Mella, y otros, plantearon nuestros problemas como ellos son y expusieron lo podrido de las democracia de nuestros países. (…) Fue de esa manera que se realizó un doble engaño; a los trabajadores de la URSS y a los de nuestros países. Ya sólo se empezó a descubrir, cuando los verdaderos trabajadores nos pusimos en contacto con el proletariado soviético cuando se empezaron a estudiar nuestros problemas a la luz de las base de la experiencia del proletariado internacional. Tenía que plantearse la lucha entre nosotros y los aventureros “carreristas” y se planteó.20

Según Junco, “ya en 1928, cuando triunfó la candidatura del burócrata lovestoniando Martínez, contra la de Julio Antonio Mella para miembro del Buró Ejecutivo de la ISR, nosotros vimos claro que era necesario librar una verdadera lucha contra el burocratismo.”21 Unos años después, Junco participó como representante de Cuba en 1929 en el Congreso de la Conferencia Sindical Latinoamericana y en la I Conferencia de los Partidos Comunistas de América Latina, en la que José Carlos Mariátegui también fue acusado de “trotskista”. Presentó las primeras tesis sobre el problema racial (la cuestión negra e indígena) desde el marxismo en América Latina. Dichas tesis divergían de las ideas defendidas por los miembros del Partido Comunista de América (PCA) que impusieron la errada consigna que sostuvo en el PCC durante los años treinta de “autodeterminación de la faja de Oriente”. Junco detalló que la lucha contra el racismo debía verse desde un punto de vista de clase. En 1930 asiste al V Congreso de la ISR en Moscú como Vicepresidente de la Federación Internacional de la Alimentación del que concluye:

El V Congreso de la ISR fue pródigo en revelaciones sobre el trabajo realizado en nombre de los obreros latinoamericanos y en contra de los mismos por esos arribistas. Y cuando pretendimos arrojar de nuestro seno a los aventureros, cuando planteamos categóricamente el problema de no dejarnos representar por quienes no conocen nuestros problemas y tratan de encaramarse sobre nosotros, entonces se produjo el frente único de la burocracia contra los trabajadores y entonces aparecieron nuestra “indisciplina y nuestros resabios anárcos sindicalistas”. 22

Sandalio Junco fue tildado de “anarco sindicalista” sin embargo, aun se mantenía como miembro del partido y como uno de los interlocutores de Martínez Villena dentro del PCC. En la Segunda Reunión de los Partidos Comunistas de América Latina celebrada en Moscú, Junco comenzó a discutir sobre las tareas de la revolución en Cuba y, según los historiadores como Angelina Blanquier y Caridad Masson, en discusión con Villena, el primero “adultera” el informe que debía presentarse. En dicha discusión entre Junco y Villena se plantea si la revolución en Cuba sería socialista o democrático burguesa, discusión estratégica de la época, y Villena en una carta a Junco reconoce que la revolución en Cuba sería socialista, aunque después, en 1933 durante la huelga de agosto, el poeta volvería a plantear la posición etapista en la que Cuba no estaba preparada aún para una revolución socialista contra Machado. Dicha carta, publicada en 2005, da muestra de la heterodoxia del propio Villena y de la interlocución que mantenía el dirigente comunista con Sandalio Junco. También nos informa en la actualidad que esta cuestión comenzaba a ser un elemento de discrepancia entre los que conformarían después la OCI. Según Villena a Junco en 1931:

Ahora quiero explicarte mejor, de acuerdo con la tesis cual es mi concepto de la Rev. En Cuba y por qué emplee la frase dictadura del proletariado y gobierno obrero y campesino, en una forma que reconozco es obscura e impropia. En el Programa de la IC (VI congreso al hablar, (Cap IV no. 8) de los tipos esquemáticos fundamentales del tránsito a la dict. Del proletariado, se dice con relación a los países coloniales y semicoloniales que “es posible, como regla general, solamente a través de una seria de etapas preparatorias, como resultado de un todo periodo de transformación de la revolución democrático burguesa en revolución socialista” (pag. 54, edic. La Internacional, Bnos Aires). Los subrayado “como regla general” es mío, es para indicarte como según el programa es posible -fuera de la regla general- que no existan etapas preparatorias. ¿Cuando será eso posible? El mismo párrafo responde implícitamente: “Cuando no sea necesario todo un periodo de transformaciones de la rev. Democrático burguesa en revolución socialista” Es decir, en el paso de que ambas etapas de la Revolución se confundan se mezclen se planteen o simultáneamente y paralelamente según la expresión de mi informe. Y esto, ¿es posible? En el propio programa y en el mismo Cap. Y número (p53) al hablar con relación a los países de “nivel medio de desarrollo del capitalismo” se dice que en algunos de ellos “es posible un tipo de revolcones proletarias con un gran contingente de objetivos de carácter democrático burgués”. Tal es el caso de Cuba, aunque cuba es una semicolonia, porque nada se opone a que haya semicolonias que sean “países de un nivel medio del desarrollo del capitalismo”. De modo que en realidad no he “inventado” nada en mi tesis respecto de Cuba, cuyas conclusiones vienen de acuerdo con el Prog. De la IC: lo que he hecho es aplicar ésta a las peculiaridades condiciones de Cuba, que son -por otra parte las mismas de otros países lationamericanos- Solo que los que hablan de carácter de la rev, dem, burguesa después de la proletaria, como una transformación de aquellas, gracias a la hegemonía del proletariado. Yo creo que hay países coloniales y semicoloniales en que no ocurría así y que Cuba es unos de esos países.23

En 1931 a Junco se le orienta regresar a Cuba, al igual que todos los comunistas cubanos que se encuentran en el extranjero. Junco durante su estancia en la URSS pedía a la IC que escucharan ambas posiciones, finalmente Villena en el informe y en la carta citada ratifica que Junco “alteró algunos fragmentos conceptuales sobre las tareas de la revolución en Cuba.”

A su regreso Sandalio Junco discrepa con la política “sectaria” del PCC en torno a la CNOC y adhiere ya directamente a las ideas trotskistas. Se agrupa con Juan Ramón Brea y Marcos García Villarreal combatidos por el CC del PCC. Según las memorias de Joaquin Ordoqui, citadas por Angelina Blanquier, a la vuelta de Junco a Cuba este fue detenido por la policía y “negoció su liberación a cambio de ofrecer información pública sobre su no participación en la huelga, fue acusado de pasividad política y alejamiento del partido.” Estas acusaciones podrían explicarse debido a la oposición del Junco a la línea dirigente. No hay fuentes confiables que determinen como verdadera dicha acusación.

Según Junco,

todas estas enormidades se observan en el movimiento obrero revolucionario de todos nuestros países, tienen su origen en las diversas teorías que han nacido últimamente para justificar la política termidorista que viene siguiendo al IC. La zurda estrategia revolucionaria que se viene aplicando en el movimiento obrero revolucionario, destruye el carácter internacional de la revolución que instauró la dictadura del proletariado en la URSS y por consecuencia, el de la Revolución proletaria.

Y al respecto del movimiento obrero en Cuba criticó la política del Tercer Periodo desarrollada por la CNOC y la teoría del “socialismo en un solo país” de veta estalinista:

El fondo del problema es que, viendo el desconcierto entre los trabajadores, observando como las organizaciones se destruían por el sectarios de los dirigentes de la CNOC traté de aclarar algunos extremos de la política seguida por nuestras organizaciones, y estos dirigentes, imbecilizados por los “cliches” que usan para todas las ocasiones, no pudieron discutir ninguno de los problemas levantados por mi en la prisión y en las discusiones, optaron por llevar a cabo una reunión con la misma índole de todas las que efectúan, y con elementos adoctrinados. (…) Sobre la base de la “edificación del socialismo en un sólo país” y con el propósito de utilizar el entusiasmo que esa revolución ha despertado en todos los explotados del mundo y oprimidos, se han inventado métodos de lucha y tácticas políticas que conducen faltamente a la derrota del proletariado. En todo el movimiento obrero revolucionario de nuestros países se ha introducido el mismo método y la misma lucha política y ya es hora de que los verdaderos trabajadores, los que sienten la necesidad sincera de acelerar el proceso de descomposición del capitalismo y de destruir la rapacidad del imperialismo, debemos entrar en la lucha por regenerar las prácticas de las organizaciones revolucionaria su restituir su verdadera fisonomía.24

Para 1931, antes del regreso de Junco a Cuba, la OCI ya estaba integrada en el PCC. Entre el regreso de Junco y la expulsión se le encarga a Villena la redacción de un documento, del que no hay copia disponible, “El PCC a la cabeza del movimiento de masas y los renegados Villarreal Junco”, con un supuesto tiraje de 10 mil ejemplares. Según el compilador de las cartas de Villena, el documento no se elaboró.25 Mientras Junco aún regresaba, otro comunista, Juan Ramón Brea, organizaba la OCI al interior del PCC.

Ramón Breá: el poeta surrealista

  Los estudiantes fueron muy activos en la lucha contra Gerardo Machado. En 1927 surgió el Directorio Estudiantil Universitario (DEU), que protestó contra la llamada “Prórroga de poderes”, con la que Machado pretendía modificar la constitución y continuar en el gobierno por seis años más. En este primer DEU estudiantil participan Antonio Guiteras Holmes, Eduardo Chibás, Aureliano Sánchez Arango, José Chelalá y su programa era fundamentalmente anti “prorroguista”. El DEU del 27 cristalizó un primer momento de ascenso en la lucha estudiantil. El gobierno respondió con represión militarizando la Colina Universitaria. El estudiantado estaba en la primera fila de la lucha contra Machado.

El otro dirigente de la OCI fue el poeta Juan Ramón Breá, que comenzó su militancia política en el movimiento estudiantil. Breá militaba en La Habana; había llegado de Santiago; participó en la fundación del grupo poético vanguardista “El Grupo H”, a petición de Martínez Villena; asistió a la jornada del 30 de septiembre de 1930 como militante del PCC y de la Liga Antimperialista. Roa recuerda cómo el poeta Juan Ramón Breá se le acercaría, por intermediación de Villena, a charlar sobre poesía. Brea sentía que su trabajo literario se identificaba con la de André Breton, surrealista francés:

 – ¡ Qué vainas son ésas, flaco querido, que vainas son ésas¡ Mírame bien. Yo soy Juan Ramón Brea y vengo de parte de Aureliano a discutir un plan de lucha estudiantil que hemos elaborado con Rubén Martínez Villena.
– Cambie de talante. Nos sentamos en un banco aportado del patio de los laureles, muy concurrido a esa hora miope del véspero,. Propiciatoria de ardientes requiebros, sutiles exploraciones, subrepticios masajes y mates al descuido. Los soldados de posta nos seguían con la mirada.
– Bien suelta lo que traes. Ya Rubén me anticipo algo.
– Espérate. Primero tienes que oir esto.
Y me recitó, ante el risueño pasmo de unas garridas muchachas que pasaban, una descomunal tirada de versos. Imagiación alguna fuera capaz de inventar tan prodigiosas avalanchas de líricas absurdidades.
– Qué lo escribí anoche. ¡Qué Breton, ni qué Breton¡ Ya verás, De ahora en adelante hay que optar por Brea.
Médico no era. Sabio tampoco. Pero si revolucionario, poeta y orate. Y nos hicimos amigos.26

Según Gérard Roche:

Breá influido por el ultraismo y el dadaismo, fundó el grupo de los poetas del “H” y mostraron una veneración por la poesía de Apollinarie, Rimbaud y Lautreamont. Eduardo Abril redactor en jefe de Diario de Cuba ofreció una página regular en su periódico. El Grupo H se reunía en las noches en el Parque Central de Santiago para recitar sus poemas. El parque se convirtió en su punto de manifestación local y de provocación de la burguesía que se escandalizaba.27

No nos es posible saber qué poema leyó Breá a Roa, pero de los poemas de entonces podemos citar titulado Casa vacía que es del periodo del Grupo H del que fue parte el joven revolucionario:

Casa donde, como un elástico
me estiran las horas
eres mi subconsciente
un poquito mi abuela
y mi caballo de cuerda

¡Oh, tu frontispicio decadente
que, como en un libro de notas,
te apuntaron en sus kodaks
todos los turistas rurales
de los pueblos circunvecinos¡

Hoy, al volverte a ver,
he observados, cerrada, vacía,
tu sonrisa emoliente
la sonrisa emoliente de tus piernas abierta
y tu balcón esté abierto
surgiome el paisaje entrevisto.
En las tientas pupilas de los muertos.28

Ramón Breá participó junto a Raúl Roa y Pablo de la Torriente Brau de la histórica jornada de lucha estudiantil del 30 de septiembre en la que fue asesinado Rafael Trejo. En esa jornada surgió un nuevo directorio, el DEU del 30, en el que participan además de Roa y Pablo, Pío Álvarez, Salvador Vilaseca y Carlos Prío Socarrás. Trejo se convirtió en un mártir de la Revolución de 1933, pues fue asesinado de un disparo.29 En la gresca de ese día una potente insurgencia estudiantil se manifestó en Cuba y fue un momento de ebullición de grandes magnitudes.

El “Manifiesto de los estudiantes universitarios al pueblo de Cuba”, firmado en el Patio de los Laureles el 30 de septiembre de 1930 y escrito por Breá, planteaba, entre otros aspectos, su gran admiración por Enrique José Varona; acusaba a Machado de la muerte de Mella; se refería a la expulsión de los estudiantes universitarios que protestaron en 1927 por la prórroga de poderes del Dictador y a la ocupación de la Universidad por el Ejército. Pedían también la renuncia inmediata del presidente Machado.

La represión del gobierno obligó a Aureliano y Breá a partir al exilio. Breá viajó por Francia y España. En enero de 1931, coincidió en la Cárcel Modelo de Barcelona con Andrés Nin, quien le convirtió en las tesis de la Oposición Comunista. Breá facilitó los contactos de los trotskistas españoles con Cuba y el envío de literatura política a la isla, en especial la revista española Comunismo.

Por medio del joven poeta cubano, los documentos de la Oposición de Izquierda Internacional se introdujeron a Cuba. Según Roberto Pérez Santiesteban, en el prólogo a la obra de Brea, en su entrevista con el Capitán Calvo le fue decomisado El ABC del Comunismo de Nicolai Bujarin y en el Castillo del Príncipe introdujo El Capital de Karl Marx y:

en este entorno ya traía Brea en su mente nuevos motivos de lucha revolucionaria. Los titánicos combates de la Oposición de Izquierdas Internacional dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética que culminaron la expulsión de Trotsky y el de triunfo de termidor estaliniano habrá trascendido la Internacional toda. Nin y Andrade en España, Rosmer en Francia, Cannon y Shatman en EUA, Rivera y Julio Antonio Mella en México, muchos años más en todos los países había levantado la bandera de la Oposición de Izquierdas, que es el esfuerzo por arrancar la Tercera Internacional de las corruptas manos de Stalin, el gran organizador de derrotas, llevándola de nuevo a la gloriosas páginas de la revolución de octubre a los postulados de sus primeros cuatro congreso, a los principios sustentados por Lenin y Trotsky. 30

Según Pérez Santiesteban, también miembro de la OCI, las corrientes de descontento que espontáneamente se iban produciendo en los organismos sindicales y auxiliares del PCC, como la FOH, contra la política sectaria aventurera y ultimatista del Tercer Periodo staliniano, junto con las existentes dentro del propio partido, tuvieron concreción orgánica en la OCI de Cuba, que comenzó a organizarse y actuar más decididamente en 1932. Los resultados de la lucha política llevaron a que los dirigentes de la FOH, que había sido un pilar y un baluarte para la fundación de la CNOC para el Partido Comunista, se habían pasado a la OCI.

Desde 1931 comenzó un ataque a la oposición de los renegados “junquistas” y el CC del PCC llegó a acusar a sus miembros de diletantes, de robo de dinero y en el caso de Junco lo acusaron de no realizar sus tareas partidarias en torno a la cuestión negra: “no hizo nada por el trabajo entre los negros, solo hizo de su condición de negro un negocio para especular y vivir a costa del movimiento revolucionario.”31

Los documentos internos de la OCI

Según el diario El Mundo del 23 de agosto de 1931, en Cuba se vivió una “Una petit guerra mundial con la retoma del Gibara.”32 La batalla del Gibara terminó con la entrega de Mario Menocal y Carlos Mendieta, líderes de la oposición nacionalista. Los nacionalistas se habían levantado en armas. Con el uso de dos escuadrones aéreos, el gobierno decomisó 50 ametralladoras, más de 750 mil cartuchos, una “gran cantidad de fusiles” y otros pertrechos. Uno de los aviones atacó con tal precisión a los insurrectos que los corresponsales de El Mundo podían ver cómo el hombre, con su ametralladora, “volaba en pedazos.”33 Según dicho diario, el “combate” duró no más de 30 horas. El plan original consistía en una expedición armada que tomara el puerto de Gibara desde Estados Unidos y desarrollar una guerra irregular contra el gobierno y el ejército. El alzamiento terminó en una derrota.

El DEU de 1930 profundizó el uso de la táctica de acción directa, poner bombas, para internar asesinar a Machado. Las acciones cada día eran militarmente más serias. Primero fueron los petardos, luego conseguir pistolas y escopetas, y soñar con tener una ametralladora Thompson. La figura clave de los grupos de acción del DEU de 1930 fue Pío Álvarez, arquitecto y estudiante de ingeniería. Otro grupo se estructura en torno a las figuras de Eduardo Chibás, Alberto Sánchez, Rodolfo Rodríguez, Pedro Pablo Torrado y Félix Álpizar. Según Newton Briones Montoto, en 1931 se gastaron 2 926 cartuchos de dinamita, casi 40 mil fulminantes y casi 2 mil granadas; mientras la zafra disminuía, el Heraldo de Cuba contabilizó el material explosivo ocupado en el año: 562 bombas, 1 755 granadas, 2 926 cartuchos rompe rocas, 38 41 fulminantes y 37 359 pies de mecha.34 En 1931 un desprendimiento del DEU del 30 formó el Ala Izquierda Estudiantil (AIE). Organizada por Raúl Roa, Pablo de la Torriente Brau, Aureliano Sánchez Arango el AIE criticó los métodos de acción directa del DEU y suscribió un programa anti-imperialista.

La revuelta nacionalista y la mayor acción directa del DEU causaron al interior del PCC una seria discusión interna en la que hubo dos posiciones. Por un lado, la dirección del Partido se mantuvo pasiva ante los acontecimientos y por otro, la OCI cuestionó dicha decisión. Para la dirección del partido, los comunistas y el movimiento obrero no deberían participar de la revuelta encabezada por los nacionalistas. La OCI cuestionó esta política y sugirió la participación sin “compromisos”, llevando la revuelta burguesa a la “revolución agraria anti-imperialista”. Según un documento de los bolcheviques leninistas cubanos, esta oposición surgió como una corriente renovadora en 1931.35 Esta posición sería defendida por la OCI hasta su expulsión del Partido. Según un documento de la OC, el Partido debía participar de le revuelta sin compromisos defendiendo la lucha de los trabajadores:

Compañeros: debemos y tenemos que luchar por nuestros propios intereses, por nuestras propias reivindicaciones, que son las de todos los trabajadores explotados por los amos nativos y extranjeros. Transformemos la intentona burguesa en una verdadera revolución. Haciéndola avanzar hasta donde alcancemos las fuerzas. Marchando compactamente en un frente único anti-imperialista: frente único que aun no sospecha sus posibilidades, pero que cuando descubre por medio de la experiencia genuinamente revolucionaria, ya no sostendría sino más allá de la toma del poder Camaradas. Transformemos la revuelta burguesa en la Revolución Agraria Anti Imperialistas. Participemos sin compromiso en la intentona burguesa. Ni un tiro sin este grito: Viva la Revolución Agraria Anti Imperialista.”36

El Buró del Caribe de la IC exigió al PCC cambiar la resolución de no participar de la revuelta pues esta decisión pudo ser interpretada en el sentido de que el partido era neutral entre ambas fracciones. Según el Buró:

En la revuelta pasada participaron obreros, campesinos engañados por los líderes de la oposición, que creyeron que esa lucha iba a mejorar la situación. El deber del partido era hacerse parte del movimiento, apelar a la lucha, y darle un carácter clasista antimperialista por las reivindicaciones de los obreros y los campesinos.37

Para la OCI, el PCC debía realizar un trabajo político para atraer a las filas del ABC (organización terrorista compuesta por intelectuales dirigida por Jorge Mañach) a una posición abiertamente antiimperialista y criticaba que el Partido no alertaba que el DEU perdía independencia política:

El ABC como manifestación natural de la indignación nacional ha surgido. Esta organización terrorista, que indica una solución típica de la impotencia como clase de la pequeña burguesía, que al no poder realizar la revolución ninguna, se desvía por la línea falsa de los atentados personales. Este movimiento ha sido mal observado por nuestros dirigentes del PC y hasta hoy no se ha hecho nada para agrupar a sus miembros de fila dentro de una programa definidamente anti imperialista.38

Un año después, Rubén Martínez Villena caracterizaba que el ABC estaba compuesto por aventureros, desengañados por la traición nacionalista, que con buenas intenciones malbarataron sus intenciones revolucionarias con métodos pequeño burgueses. Para el PCC el ABC era una organización de la pequeño burguesía radical:

Indudablemente, los núcleos estudiantiles, que sostenían correspondencia entre sí, y había abusado del petardo y ensayado la bomba fueron los que sirvieron de base a la organización de la secta terrorista ABC, después del fracaso de la oposición burguesa. Los desengañados por la traición nacionalista y huérfanos de mejor orientación, tuvieron un lugar a donde ir. ¿Quienes iban al ABC? Los anarquistas violentos, los partidarios de la acción profesional y todos los enemigos de la acción política del proletariado que debía adquirir mayor trascendencia después de la traición de los líderes nacionalistas, pero junto a esos elementos conscientes, adversarios de la acción de las masas, se encontró allí a esas “gentes buenas” que con su candil corrompen el movimiento revolucionario, elementos de la pequeño burguesía, como intelectuales, profesionales y estudiantes que todavía creen que la solución es que caiga Machado y que todo depende de que gobiernen hombres cultos y honrados y se armonicen los intereses de las clases en bien de Cuba. Esos bien intencionados afirman exactamente lo mismo que los enemigos consientes del movimiento revolucionario, son sabios, acaso, en su especialidad, pero en política no han pasado de “Aladino” y de “Caperucita Roja”.39

Las diferencias entre trotskistas y estalinistas eran insalvables y el 24 de septiembre de 1932 fueron expulsados. Aunque la OCI envió un documento a la IC sobre las diferencias al interior del partido el pleno del CC decidió expulsarlos pues:

El junquismo es una variedad de la Revolución Permanente de la plataforma contrarrevolucionaria del trotskismo, vanguardia de la contrarrevolución burguesa. Puede decirse del junquismo lo mismo que Stalin manifiesta del trotskismo: “la revolución permanente de Trotsky es la negación leninista de la revolución proletaria (…) el trotskismo es el más eficaz agente de la burguesía mundial en su acción contrarrevolucionaria.40

A muy poco tiempo de la expulsión de la OCI, Marcos García Villarreal escribió sobre las características que debía adoptar la revolución en Cuba. Para la OCI, inspirada en la revolución permanente de León Trotsky, la revolución cubana debía ser socialista. A pesar de constituir un 7% de la población de la isla. Según el documento de la OCI, Cuba tenía la siguiente estructura social:

Con la inauguración de la república comenzó un nuevo traspaso de la propiedad, que esta vez fue a mano de los imperialistas (poderosas Sociedades Anónimas, representantes de los grandes magnates de la banca, Wall Street) que ya poseen el 83% de las tierras productivas. A este enorme porcentaje hay que añadir el adueñamiento de las zonas navales de Caimanera y Bahía Honda, y ahora el intento de latrocinio que se piensa llevar a cabo en Playa de Este, Boqueron, etc, donde se piensa construir los Estados Unidos una fuerte base naval. Como es fácil concluir por este brevísimo esquema, nuestro actual balance económico es el siguiente: Los yankees, dueños de las tierras e industrias. Los españoles del comercio.Los cubanos sólo tienen el presupuesto. Acoplemos estos resultados el siguiente cuadro estadístico que cataloga económicamente a la población en Cuba: Población total en Cuba: 3, 500, 000. Desocupados 20%. Obreros agrarios y campesinos 50%. Burocracia 23%. Obreros industriales 7%. y no será fácil comprender que más del 75% que más de dos terceras partes de la población en Cuba, sufre el rigor y la explotación del imperialismo norteamericano.41

En enero de 1933, la OCI participa del Congreso de la UFON intentando echar a la burocracia gobiernista de Juan Árbenz. Según el único volante de la OCI al que los historiadores hemos tenido acceso, los trotskistas intentaron construir oposiciones sindicales revolucionarias en las centrales que dirigía el gobierno:

Un nuevo congreso de la Unión Federativa Obrera Nacional se está celebrando ahora en la ciudad de Cienfuegos. En este segundo “Congreso Congreso Constructivo”, auspiciado por el secretario de gobernación doctor Zuvizarreta, Juan Arévalo y demás agentes policiacos se pondrán de acuerdo los dirigentes amarillos para traicionar a la clase trabajadora una vez más. Este Congreso realizado en los precisos momentos en que las masas oprimidas de Cuba confrontan las condiciones más bárbaras de opresión política y explotación económica significa una nueva maniobra de estos tránsfugas del movimiento obrero que es necesario desenmascarar. Trabajadores de la ciudad y del campo. Creemos un Frente Único de Lucha: contra las rebajas de salarios y los despidos, por la jornada de 8 horas, por el seguro social a los desocupados, exijamos la expulsión de los dirigentes amarillos de las organizaciones obreras.42

La huelga general de agosto de 1933

En 1933, el gobierno de Machado estaba en una franca crisis. Perdió el apoyo entre los estudiantes que combatían en el DEU de Chibás y Pío Álvarez y en el AIE de Raúl Roa y Pablo de la Torriente. Perdió el apoyo de un ala de los partidos tradicionales agrupados en la Unión Nacionalista de Mendieta y Menocal. Perdió el apoyo en cada vez más fábricas y empresas, y la CNOC, la FOH y los comunistas y trotskistas se robustecían. Perdía el apoyo de la intelectualidad y de la clase media que participaba en el ABC de Saldarigas y Mañach. Por si fuera poco, otro grupo armado se organizaba por el líder antiimperialista Antonio Guiteras43 a la cabeza. A Machado sólo le quedaba el apoyo de los Estados Unidos, pero también su espaldarazo… lo perdió. En 1933, el embajador norteamericano Summer Welles propuso una mediación en la situación pues la agitación política comenzaba a preocupar a los Estados Unidos. Para los Estados Unidos era más conveniente gobernar Cuba sin Machado, pues las protestas eran una amenaza real a los intereses de las empresas imperialistas. Mejor que se fuera Machado de forma ordenada: sin revolución y por arriba; negociando con las fuerzas de oposición. A este periodo de la historia de Cuba se le conoce como la “mediación”. La política imperialista de mediar en la salida de Machado logró la simpatía de la oposición burguesa y del ABC.

Esto dividió al beligerante movimiento entre mediacionistas y anti-mediacionistas. Del primer bando se encontraba la Junta Revolucionaria de New York (viejos líderes nacionalistas) y el ABC. La mediación significaba una tregua de armas y de acciones de protesta contra Machado. Del lado ani-mediacionista se ubicaban el PCC, la OCI, el ABC Radical (desprendimiento por izquierda del primero), la organización de Guiteras, el DEU y el AIE.

Antonio Guiteras y su grupo conspiraban en Bayamo para comenzar un foco armado en una zona rural. El plan: una guerra de guerrillas contra el presidente Machado y la mediación del embajador de los Estados Unidos. El llamado “Plan de Bayamo” comenzó con 8 ametralladoras, 54 fusiles y algunas armas cortas.

La explosión de una carga de dinamita que colocarían debajo del cuartel, adonde llegarían por un túnel que lo comunicaba con el río, les permitiría apresar a los soldados y ocupar el armamento. Luego se dirigirían a la Sierra Maestra para hacerse fuertes en las montañas y poder negociar la sustitución de Machaco. Otro grupo tomaría la fábrica Nestlé a fin de apoderarse del dinero de su caja fuerte y con el mantener a los alzados.44

Según el informe de la Foreign Policy Association de los Estados Unidos, el movimiento huelguístico de agosto de 1933 inició con una huelga espontánea de los trabajadores del ómnibus de La Habana. Al inicio, esta huelga era de carácter económico, pero al quinto día se había convertido en una poderosa ofensa política contra la dictadura. Los pequeños comerciantes y los trabajadores de la industria unieron fuerzas con los obreros del ómnibus. Cerraron fábricas, talleres, tiendas, teatros, cines. Se dejaron de entregar alimentos. Los mozos del café, cantineros y empleados de hoteles se sumaron a la huelga. También los ferrocarriles, los tranvías y los autos de alquiler. Según el informe, La Habana parecía una “ciudad sitiada».45 Para el día 7 la huelga seguía creciendo y ya estaba instalada en toda la ciudad. El gobierno, a la defensiva, instaló la ley marcial.

El día 4, el secretariado del PCC se reunió para evaluar el momento político y aprobó un resolutivo en el que se caracteriza la huelga como un paso hacia la revolución, pero no la revolución misma. Según Caridad Masson, el PCC reunió a Joaquín Ordoquí, José Felipe Chelala, Isidro Figeroa, Jorge Vivó y Rubén Martínez Villena. Antes, el día 2 de agosto, con el CC del PCC reunido, discutieron la política para la huelga. Jorge Vivó, secretario general del PCC, y Felipe González consideraron que el movimiento huelguístico no estaba tan desarrollado para la caída de Machado. En otra reunión, el PCC accede a que un grupo de dirigentes del partido se reúna con Machado para negociar la huelga aunque el partido mismo no la dirige. El 7, bajo la información aún falsa de que Machado había renunciado, una gran masa de gente que festejaba en La Habana fue dispersada por el ejército.

Entre el 7 y el 9 Martinez Villena recomienda al CC del PCC que el partido acuda a la política de “volver al trabajo paulatinamente y el Buró del Caribe de la IC envió un telegrama al CC en el que sugieren “demorar venta decisiva”.46 Los participantes de la huelga se niegan a seguir lo propuesto por el PCC y entre la FOH y los empleados y las organizaciones anarquistas comienzan a discutirse la “traición del PCC”. En el pleno del CC del PCC, por recomendación de Rubén Martínez Villena, el partido y los dirigentes de la CNOC llaman a la vuelta al trabajo de forma escalonada. Según Angelina Blanquier, la FOH de los trotskistas llamaba a la insurrección de forma “oportunista”.47 Para el PCC la huelga no debía derribar al régimen. Si acaso la huelga permitiría ensayar fuerzas y desarrollar la conciencia de clase. Dos días después, el 11, Machado finalmente cae como presidente. Rita Vilar, hija del dirigente obrero César Vilar, explica a la distancia los llamados errores de agosto:

La huelga contra Machado comienza el 28 de julio de 1933. Se creyó al principio que era un movimiento de los trabajadores del ómnibus sin mayores trascendencia. Después se puso constatar que no era así. El 30 de julio mi padre convocó a un acto público al que asistieron alrededor de mil obreros, y precisó que la huelga de transportistas había asumido un carácter político. Sin embargo, dentro del propio partido existían opiniones sobre la huelga, unas a favor otras en contra. Machado quería salar la situación o mejor dicho el poder. Prescindiendo de su acostumbrada soberbia, asumió una nueva y hábil actitud: pidió entrevistarse con una delegación de la CNOC y está va al Palacio. Entre los que integraron la delegación no estaba mi padre. Machado les propone conceder el grueso de las reivindicaciones económicas: la legalización de la CNOC y de los sindicatos en general, las libertades democráticas para las organizaciones políticas, incluyendo al Partido Comunista. La delegación de la CNOC hace un informe sobre la propuesta y la somete a la consideración del PCC. Su Buró Político en funciones a propuesta de Rubén Martínez Villena, decide aceptar las concesiones propuestas por Machado. El PCC orienta realizar una consulta de esta decisión con las masas obreras, de tal manera que, en caso de aceptarse, se volviera al trabajo escalonadamente en la medida en que se concedieran las reivindicaciones por sectores o del carácter general.48

Fabio Grobart en una sesión de noviembre (dos meses después de los “errores”) del mismo año criticó duramente la posición del partido durante la huelga de agosto: “el Partido ha luchado durante toda la dictadura de Machado y terminó por no luchar cuanto estaba por caer”.49 Según Lionel Soto, Rubén Martínez Villena consideraba que era mejor combatir a un Machado debilitado que a un gobierno de derechas “burgués latifundista” y por ello llaman, de conjunto, a la vuelta al trabajo.50 Después de esta reunión no hay una nueva del máximo órgano del PCC.

En Guantánamo, la OCI avanzaba en el sector azucarero y concentró a varios centenares de militantes y, según el historiador Rafael Soler, agruparon a más de 40 mil azucareros armados con palos y machetes en la huelga de agosto.51 Según un informe del PCC, el partido estalinista perdió todas sus fuerzas en Guantánamo y los trotskistas se pusieron a la cabeza del Comité de Huelga que se construyó durante la insurrección. Según el informe del PCC en Guantánamo los trotskistas estuvieron al frente del Comité de Huelga y fueron dirigentes de la huelga en toda la provincia:

El sindicato Regional Azucarero y los panaderos. Además teníamos oposiciones sindicales revolucionaras en la Delegación 11 de la H. Ferroviaria (ferrocarril Guantánamo y occidente) y en el gremio de portuarios de Caimanera. La huelga general se desarrolló aquí a impulsos de la huelga del resto del país y ningún sector obrero fue al paro por demandas inmediatas. El P no tuvo gran influencia en la huelga y ni siquiera estuvo representado en el Comité de huelga que existió, aunque es verdad que dicho comité se formó, porque 4 o 5 tipejos de la Oposición conjuntamente con el presidente de los choferes, que era consejal en el ayuntamiento, lo quisieron formar; y a pesar de eso, nuestros cc, con algunos obreros honrados, especialmente el presidente de los torcedores, no se ocuparon de formar otro comité a base de las masas. La huelga fue general aquí parando todo el mundo sus labores.52

Pero a pesar de que Machado cae, el conflicto sigue y se extiende. El día 12 los obreros se apoderaron del central Punta Alegre en Camagüey y le siguieron más. El PBL hizo su primera aparición pública como partido independiente del PCC el 17 de agosto, acusando a los dirigentes del PCC y de la CNOC de atacar a los miembros de la FOH en su local, asesinando a un grupo de obreros.53

La entrevista de militantes del PCC con Machado, en medio de una poderosa huelga general, era vista por diversas organizaciones como una traición. Según el PBL:

El día 8 de agosto último, los directores del PC de la CNOC subieron al Palacio y recibieron fuertes sumas de dinero para frenar la huelga general y publicaron manifiestos pidiendo a los obreros que volvieran al trabajo. Esta nueva traición castigada por los obreros que continuaron con la huelga siguiendo la indicación de la FOH y desde entonces la directiva sectaria del PC ordena a sus ingenuos militantes que impiden las reuniones de la FOH porque todos los obreros conscientes se están afiliado a ella, convencidos de la traición de la CNOC. El 27 de agosto los hampones pagados por la directiva traidora del PC y de la CNOC atacaron a tiros a los obreros puros reunidos en el local de la Federación, asesinándolos con las mismas armas que usaban los porristas de La Habana en días de Machado.54

Aunque el gobierno de Machado ya había caído el descontento obrero se extendía a todo el país con una rapidez sin precedentes. Miles de trabajadores continuaron la huelga y comenzaron a ocupar las centrales azucareras. Según un informe del PCC, son más de 60 mil huelguistas y decenas de centrales ocupadas.”55

Por esos días de agosto, entre el 29 y el 30, reunidos en un V Pleno con dirigentes de todo el país y con delegados del Buró del Caribe de la IC, el PCC rediscutió la política para el momento. Villena sostenía que la huelga no había tenido por objetivo derribar a Machado… Según Caridad Masson:

Villena planteaba que la inexistencia de una fracción comunista dentro del Comité de Huelga, la falta de coordinación del CC y el CC de la Huelga, el envió de los miembros del secretariado a los centros de trabajo, la convocatoria sólo una vez al CC mientras se reunían en formas extra-oficiales en otros lugares, el escaso trabajo en las células de base, la poca propaganda escrita y la actitud caprichosa de Jorge Vivó fueron los aspectos organizativos que golpearon el paro.56

A pesar de la inexistencia de documentos se sabe que en esa reunión el Buró del Caribe sugirió al PCC la puesta en píe de soviets a lo que Villena se negó pues “no era una medida bastante eficaz si no se tiene el poder, era mejor rodear, piquetear las empresas que tomarlas.” Y en otra recomendación increíble del Buró del Caribe, en el que se debía eludir cualquier confrontación con el imperialismo norteamericano, Villena indignado sostuvo que “era equivocada esta propuesta pues aquí cada huelga era un movimiento anti-imperialista pues casi todo el capital era norteamericano.”57 Este es el momento más álgido de las relaciones de Villena con el Buró del Caribe de la IC.

Finalmente, después de una gresca en dicha reunión, se acordó, a diferencia de lo que opinaba Villena, la lucha por la construcción de “soviets”. La editorial de los trotskistas juveniles del PBL en enero de 1934 planteaba que este era un zig zag político. Si el PCC no había considerado que agosto era el momento para la toma del poder por el proletariado, considerarlo en septiembre era muestra de los “zig zags” de la IC. Según la editorial de Frente:

Después de esta traición el PC oficial, trató de buscar reivinidicarse lanzando inopinadamente la consigna de la toma del poder. Este error táctico en el momento en el que era necesario la lucha por la conquista de las masas provocó el alejamiento de los trabajadores de la línea revolucionaria perdiendo así una oportunidad que ahora tardará mucho tiempo en volverse a presentar.58

Según el informe del PCC, estos sólo se harían en condiciones en las que estuviera planteada la guerra civil… al mismo caso en el que el propio informe detallaba que las demandas eran económicas gremiales. Emprenden la ocupación del central Mabay conocido en la historia de Cuba como el “soviet de Mabay”.59

Las cenizas de Mella: el gobierno de los 100 días

El 14 de septiembre de 1933, los delegados de las secciones y células de la OCI fundan el PBL y señalan que jamás se había verificado un acontecimiento político más trascendental en Cuba que la sublevación del 4 del mismo mes y la toma del poder por la pequeño burguesía del DEU. Plantean en un documento, síntesis de su manifiesto, que la “burguesía nativa y la pequeño burguesía, tanto rural como urbana, son incapaces orgánicamente e ideológicamente de conducir hasta el final la lucha revolucionaria del pueblo oprimido”. Toda conciliación con estos elementos, en lo que respecta a los fines específicos de la revolución, no es más que una traición a los obreros y campesinos”. Según el PBL, el PCC era insalvable en su seno y planteaba que el periodo que se preparaba era de un enfrentamiento entre el bando reaccionario por el poder:

La colocación de la pequeño burguesía en el poder político, ha planteado a las masas en forma ya práctica, la cuestión de la democracia burguesa y de la inestabilidad de la vieja fórmula de gobierno, ante la ruptura violenta de la pequeño burguesía con las fuerzas reaccionarias de la “mediación”, se está sucediendo un reagrupamiento de las fuerzas burguesas y pequeño burguesas, en lucha por la detentación del poder. El imperialismo yanki, bajo la dirección de Summer Welles en la política cubana, auspicia descaradamente la formación del frente contrarrevolucionario que encabezan el ABC y Menocal. Ante esta situación el PBL comprende claramente que sola una auténtica posición de independencia de clase, puede salvar al proletariado de la derrota. Frente a las fuerzas de la contrarrevolución, el PBL se alza enérgico y estima que en esta coyuntura histórica las masas obreras y campesinas están en disposición de ordenar sus cuadros y prepararse para la revolución. La liberación nacional de Cuba, como país semicolonial, desde plantearse ya de forma concreta. Frente a la presión del imperialismo el gobierno de Grau San Martin se pliega, gesticula, amenaza, cede; pero no orienta en firme el ataque directo y fundamental contra la intervención yanki. Sólo la clase trabajadora, aliada a los campesinos pobres, puede liberar a Cuba de la opresión inicua del imperialismo.60

En la historia de Cuba se considera el gobierno Grau-Guiteras como un gobierno progresista, democrático y anti-imperialista. La caída de Machado despertó una cruenta lucha por el poder, y el gobierno de los 100 días sería la manifestación de un vacío dejado por la Huelga General de Agosto y de la imposibilidad del proletariado de convertirse en clase dirigente, producto de la política de la CNOC y del PCC. Es por ello que las fuerzas armadas, junto con los estudiantes y la fuerza de Antonio Guiteras, deciden tomar el poder. Este gobierno heterogéneo tenía tres alas: Grau San Martín representaba el ala central, Fulgencio Batista el ala derecha y Antonio Guiteras el ala izquierda.

Aunque la FOH y el PBL no se pronunciaron concretamente sobre el de Mabay (una importante toma obrera de una central dirigida por el PCC), es una realidad que lo sugerían al plantear la consigna de control obrero de la producción durante el mes de septiembre y en su manifiesto fundacional apelan a los soviets como órganos de poder obrero. La mesa ejecutiva de la Federación sugería:

El desarrollo ascendente de la lucha revolucionaria de las masas produjo el 4 de agosto la sublevación de las clases y soldados del Ejército que han puesto al gobierno, a las fuerzas pequeño burguesas del Directorio Estudiantil de Carbó y Batista. (…) El lock-out que prepara la clase patronal, no es más que una fase del proceso contrarrevolucionario que amenaza con liquidar el ritmo de la revolución, e instaurar como fórmula de gobierno, el viejo sistema de asesinatos y felonías de explotaciones descaradas e inicuas. La respuesta de la clase obrera a esa determinación de los patronos, tiene que ser clara y determinante. La FOH al combatir el proyecto de cierre de los patronos, llama a todos los Sindicatos y Gremios Obreros, a todos los trabajadores en general, a que se restablezca el funcionamiento de la industria por manos obreras. Si los patronos por medio del lock-out, nos lanzan al hambre y a la miseria, los trabajadores tomaremos por nuestra propia cuenta y riesgo el control de la industria. La paralización de la vida nacional representa en estos instantes, automáticamente decretar la intervención imperialista yanqui. Frente al peligro de la intervención la FOH invita a todos los trabajadores a dirigir la industria por ellos mismos. La fábrica administrada por la clase obrera, a través de sus Comités de Control, evitará que la reacción y contrarrevolución intervencionista nos lancen a la mayor hambre y miseria. La palabra de orden en tales circunstancias, no puede ser otra, que la del control obrero de la industria.61

Durante el gobierno de Grau-Guiteras, León Trotsky sugirió a los militantes del PBL “no emprender nosotros mismos la conquista del poder como una tarea inmediata si la mayoría de la pequeña burguesía rural y urbana no nos sigue.”62

Antonio Guiteras, secretario de gobierno, marina y guerra, manifestó que no había condiciones para la expropiación de las empresas imperialistas y el 16 de septiembre en el diario El País insistió que los obreros debían colaborar con el gobierno. En el juicio de Guiteras, el movimiento huelguístico estaba del lado de las empresas imperialistas, al servicio de la intervención militar de los Estados Unidos. Según Guiteras:

Dentro del régimen capitalista, ningún gobierno ha estado tan dispuesto a defender los intereses del obrero que el actual gobierno revolucionario. Sin embargo, los obreros inducidos por las empresas americanas, se prestan inconsientemente al derrocamiento del gobierno. Las empresas extranjeras, enemigas, del obrero, reducen sus jornales, despiden a sus empleados y ante esta provocación, el obrero, sin darse cuenta de la verdadera realidad, se lanza a la huelga. Es necesario que el obrero se de cuenta de la verdadera realidad, en que vivimos; le sería imposible a las masas apoderarse de los poderes; y en su lugar enfrentarse con este gobierno revolucionario, debían de colaborar junto a él, para obtener las reivindicaciones inmediatas y necesarias para la clase obrera y no ser un obstáculo al servicio de las empresas imperialistas. La CNOC sería responsable ante la historia del “paso atrás” que darían las masas en sus luchas, si se le da al “americano¨el “pretexto” para decretar la intervención.63

El 27 de septiembre de 1933 llegaron a La Habana las cenizas de Mella, y una comisión integrada por Juan Marinello y el Comité Julio Antonio Mella, con miembros del PCC, organizó para el día 29 un acto político de masas. El acto se efectuaría en el local de la Liga Antimperialista pero este se encontraba tomado militarmente. Según los militantes del PCC, los primeros disparos partieron de la Iglesia Reina, cerca del local de la Liga, que había sido ocupado por los grupos de acción del ABC y el Ejército Caribe. El acto político consistía en erigir en la Plaza de la Fraternidad un pequeño mausoleo con las cenizas de Mella con el permiso de la Secretaría de Obras del gobierno. El acto fue disuelto. Según una versión, las cenizas de Mella fueron resguardadas por el Dr. Luis Díaz Soto, quien, mientras los soldados subían las escaleras del local, salía por el fondo con la urna. Otra versión insiste en que fueron Caridad López y María Regla quienes fingieron dolores de parto y subieron a un taxi que las llevó a la imprenta clandestina del PCC en Lamparilla entre Compostela y Aguacate. Fueron asesinados 30 asistentes, entre ellos el pionero Paquito González, y heridos un centenar de trabajadores. Según Ofelia Domínguez:

A nuestra salida de la gobernación intercambiamos opiniones de si sería conveniente o no, ver al presidente de la república, doctor Grau, pero antes quisimos consultar a Rubén Martinez Villena, quedándonos Alberto Moré y yo, en el parque Zayas, en espera de la respuesta que traerían los compañeros. Estando allí se empezaron a oír ráfagas de disparos, pero esto no nos alarmó, porque ello era frecuente en esos días, así como tampoco nos impresionó un camión cargado de soldados y de miembros del directorio estudiantil, que a la velocidad pasó por un costado del parque. Los compañeros, a su regreso, venían espantados del espectáculo que acababa de contemplar. No habían podido llegar a la LIGA ANTIMPERIALISTA, porque ésta estaba rodeada y tomada militarmente y frente a la misma se había librado la más brutal e inhumana de las agresiones con un saludo fabuloso de muertos heridos, entre ellos numerosos niños.64

Ese día, Rubén Martínez Villena, muy enfermo, dio un discurso:

Estamos aquí, sobre todo, porque tenemos el deber de imitar a Julio Antonio Mella, de seguir sus impulsos. Para eso estamos aquí camaradas, para rendirle de esa manera a Mella el único homenaje que le hubiera sido grato el de hacer buena su caída por la redención de los oprimidos con nuestro propósito de caer también si fuera necesario.65

La FOH condenó los sucesos. El día 30 repudió la masacre y denunció al gobierno; también insistió en que la política de la CNOC de llevarlo a cabo en ese nuevo contexto era “aventurero”. Según la mesa ejecutiva de la FOH:

la responsabilidad de los sucesos de ayer, no puede recaer en modo alguno sobre los trabajadores, sino sobre los elementos desvergonzados y cínicos de los viejos partidos políticos burgueses, que han tratado de utilizar el desarrollo del movimiento obrero, para realizar descaradamente la contrarrevolución nacional que los llevaría a la detentación del poder.66

La FOH, a pesar de la crítica a la CNOC, insiste en la realización del Frente Único para preservar las conquistas obreras: “nuestras tareas en este instante consisten en asegurar el desarrollo de las luchas obreras, y proseguir la ofensiva parcialmente hasta la obtención de nuestras reivindicaciones. Sólo el Frente Único de la clase obrera podrá evitar la destrucción del movimiento revolucionario».67 Se entiende que la FOH planteaba que agosto era un momento para pasar a la ofensiva y que en septiembre era necesario realizar un Frente Único de las organizaciones obreras en un periodo más defensivo.

Un duro, muy duro balance de los sucesos del 29 de septiembre viene de Sandalio Junco. Según el miembro del PBL, el PCC

no puede, en rigor hablar de Mella como líder del movimiento revolucionario porque en México le vilipendiaron y en Cuba lo expulsaron. Pero Mella expulsado, combatido por los mismos que ahora tratan de deificarlo, es más grandes que todos ellos juntos, pues hasta el ultimo momentos supo ocupar su puesto de batalla contra el imperialismo y contra la burguesía nacional.

 Para Junco, la notable asistencia al acto se debía al gran reconocimiento de las masas cubanas al legado de Mella y no la adhesión al PCC: “la clase obrera, todas las capas de la población concurrían a ese entierro por que sigue representando los anhelos de la liberación de y la síntesis de las aspiraciones populares de Cuba, pero no iban de la manera que quiso aparentar el PC y la CNOC.68

Esta masacre mostró el carácter vacilante del gobierno de los llamados “Cien Días”, si por una parte realizaba decretos de izquierda, al mismo tiempo realizaba acciones represivas y contrarrevolucionarias. Desconocemos si el PBL emprendió algún experimento de defensa obrera armada en los centrales de Oriente que controlaban o en el caso de la FOH. Según el manifiesto del PBL aprobado el 15 de septiembre:

tal como se presentan los acontecimientos políticos mundiales, la violencia juega un rol de primer orden en la actualidad. La conquista del poder se plantea violentamente sobre las bases técnicas y políticas. Crear los grupos armados, los equipos de combate del proletariado, adiestrarlos en la lucha, prepararlos para la insurrección. Si el Partido se muestra incapaz de estas tareas, si no sabe plantear el combate en los instantes necesarios, se hundirá definitivamente.69

La cuestión racial y el PBL

Para el PCC, la consigna correcta para la cuestión racial, influenciada por la línea de Earl Browder y los comunistas de Estados Unidos, era la “autodeterminación de los negros de la faja de Oriente”, basada en la consigna de Stalin sobre la autodeterminación de las naciones oprimidas. Según el documento La cuestión de las masas negras del PCC:

Dado que en el país hay 27% de la población total el 43.1 en Oriente. En los municipios de Oriente Caney, San Luis, Palma,Soriano, Guantánamo, Baracoa, y parte de Bayamo la población negra es de 227 000 habitantes, contra 160136 de blancos. Según el PCC el negro en estos lugares representa el 70% de la población en la que hay funcionarios, profesionales, empresarios negros. Existe por tanto, dentro de la nacionalidad negra oprimida en todo el país, un territorio negro en Oriente, donde estos integran una pequeña nación con sus características de comunidad territorial, económica. El PCC lucha contra la discriminación de las masas negras de todo el país y por la autodeterminación de las masas negras en Oriente.70

Esta concepción, equivocada según el propio PCC años después, fue duramente criticada por el PBL en su manifiesto aprobado en septiembre. En el transcurso de la discusión interna de los años 1931 y 1932, la OC fue atacada, en particular Sandalio Junco, por su “incomprensión de la cuestión racial”.

Según Juan Ramón Brea, la consigna de “autodeterminación” llevó al PCC a una política dogmática. Según Brea:

La política stalianana sobre esta cuestión particular ha sido siempre fatal para las masas negras, más que fatal criminal. Justo es reconocer que no siempre estas se han dejado de llevar por dicha política. Una prueba de ello es cuando el PCC dijo que por el año 1933 la absurda consigna de autodeterminación del negro en le faja del Oriente cuyo inspirador fue el Dr. Martón Castellanos, esto no prendió en las masas de color. El duelo desarrollaba a veces en la sombra a todas a luz de los obreros blancos y negros, con el correspondiente prejuicio que lo único que pueden reivindicar ambos: la revolución.71

El PBL reivindicaba la posición de Mariátegui sobre la cuestión racial y consideraba incorrecta la política de autodeterminación pues en el caso racial lo concebían como una cuestión de clase:

Nosotros proclamamos el derecho de las masas negras, como parte del derecho del proletariado en general, aun cuando admitimos la existencia de una cultura racial negra, sin que esto entrañe una “autodeterminación”, que en Cuba no es necesario propugnar. Los intentos de discriminación han sido aplicados en determinados sectores de la industria en Cuba, especialmente, en aquellos en los que detenta el poder el imperialismo. Esta manifestación “chauvinista” debe ser combatida sin piedad, no incurriendo por ello en un aumento de luchas de razas, sino liquidado sobre la base de la lucha de clases.72

El PCC atacó al PBL por esta crítica y los caracterizó como parte del bloque “reformista” dirigido por Juan Gualberto Gómez, Campos Marqueti, Miguel Ángel Céspedes, Dou, Urrutis que organizaban las Sociedades de Color y el club Atenas que peleaba por derechos democráticos en la “república burguesa”. Para el PCC:

El grupo de trotskistas que con el nombre de PBL dirige Junco y comparsas, tiene una apreciación de la cuestión negra como que en sus resultados coincide con la misma posición de los ideólogos burgueses. Según ellos la cuestión negra es simplemente una cuestión de clase sin ningún contenido nacional, el carácter de la revolución en Cuba es socialista, por tanto la liberación de los negros, se obtendrá completamente con la de los trabajadores blancos el día del derrocamiento de los explotadores y el establecimiento de la dictadura del proletariado. La burguesía y sus testaferros niegan la existencia de la nacionalidad oprimida y de una pequeña masa negra oprimida en oriente y afirma que es una cuestión de unión y armonía a todos los cubanos. Junco y cia niegan lo mismo con la diferencia que dicen que es simplemente una cuestión de clase. Ambas ocultan la realidad de la opresión nacional de los negros en Cuba, de la necesidad de la lucha por su igualdad y su liberación nacional y ambas luchan por tanto para que esta no sea planteada en sus justos términos, mantenga la división entre las masas y prolongue el yugo de explotación sobre blancos y negros.73

Blas Roca, en 1935, en el pleno del CC del PCC, informó que la consigna de la “autodeterminación” hasta ahora había sido planteada mal; los negros no la comprendían e inclusive ellos mismos estaban en contra. Otro militante, bajo el nombre de Linio, insiste en que las masas negras no “entienden la autodeterminación”.74 Tiempo después, el PCC cambió la política sin reconocer que los miembros de la OC y del PBL tenían la razón en su crítica. La incomprensión de la cuestión por el PCC llegaba al extremo cuando planteaba que si la consigna es retomada por los trabajadores blancos se trataba de un “espíritu internacionalista” “Hacer un trabajo de clarificación de esta cuestión en todo el partido y que se difunda la posición del PCC sobre la nacionalidad oprimida de Oriente. En torno a la lucha por la igualdad, se reconoce que esta cuestión del 50% fue medida que atrajo a los trabajadores negros y que los jamaiquinos y haitianos sin duda “fueron los más combativos”, el más poderoso actor para obtener la jornada de 8 horas en los ingenios. Si los trabajadores blancos adoptan la consigna de la autodeterminación al mismo tiempo son internacionalistas.”75

Alianza Obrera y Cultura Proletaria

En 1934, el gobierno de Grau-Guiteras fue derrocado por Fulgencio Batista y el general Carlos Mendieta. Este nuevo cambio de gobierno tuvo como consecuencia una ofensiva contra el movimiento obrero. Los trotskistas por medio del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba, sindicato que adhería a la FOH, llamaron a la construcción de una Alianza Obrera (Frente Único). Esta política criticaba duramente la línea de “Sindicatos Rojos” de la CNOC y aludía a la experiencia sindical de la IC en Alemania y Austria que provocó la quiebra y la derrota del movimiento sindical.

En el plano internacional, el SGECC cuestionaba la línea sectaria de la IC de “Clase contra Clase” y publicaba, en su revista teórica Cultura Proletaria, los textos de León Trotsky sobre el avance del fascismo en Alemania para justificar el llamado al Frente Único entre la FOH y la CNOC. Según el SGECC y el Comité de Santiago de Cuba:

La clase obrera en Cuba, se encuentra dividida, desorganizada y nosotros, concientes de nuestra responsabilidad lucharemos firmemente y decididamente, por la unificación de la misma, aun cuando sabemos de ante mano los obstáculos con que tropezaremos, no ya con la clase trabajadora en sí, deseosa de la unificación, sino con la dirección burocrática y sectaria de los elementos parasitarios que se han adueñado del movimiento obrero.76

Los trotskistas también criticaron la política en Austria, donde el llamado austromarxismo. En marzo un militante del SWP en Cuba escribía en la revista del SGECC una crítica a la política de los marxistas austriacos que no lograron responder al ataque a los sindicatos (en los decretos en los que los ilegalizaron) y escribía:

Los líderes del austromarxismo encadenaron al proletariado al ancla de la constitución que lo arrastró más profundamente en el pantano. Enseñaron a los trabajadores a tener fe en la democracia burguesa capitalista, como la base sobre la que podría erigirse sin disturbios, pacíficamente una nueva sociedad. Prosiguieron el camino, hasta el último minuto de sostener a Dolfuss como el “mal menor” a pesar de la tragedia a que había conducido el proletariado alemán esta misma política. Permitieron que se desarmara al proletariado; que se disolviera el Shutzbund; que se confiscara la prensa socialista, Imploraban a los talones de Dolfuss, mientras las filas del proletariado eran desmoralizadas y debilitadas. (…) Hablaban alto. Amenazaban con una huelga si se tomaba alguna de las 4 acciones contra los trabajadores y sus organizaciones. De este modo lograron contener las masas tranquilas que querían batir a la hiena de la reacción antes que este deviniera demasiado poderosa.”77

Finalmente, el SGECC, en una declaración acordada en marzo de 1934, planteaban que la CNOC y la FOH debían detener la dura pelea política que no ayudaba al proletariado si no terminaba en acciones en común en contra de los golpes a los trabajadores. Esta ofensiva no puede ser detenida de manera parcial en cada sector de la industria, porque las reservas de los sindicatos no lograrán lograrlo. Sólo será posible detener la ofensiva si se presenta un frente de lucha común, sobre la base de un programa concreto de demandas y presentan la Alianza Obrera como una meta defensiva:

Si a través de estas luchas que vamos a iniciar, nosotros logramos enrolar a nuestro derechos a la mayoría de la población trabajadora, nos comprometemos ciertamente, a realizar todos los trabajos conducentes a la celebración de nuevos congresos nacionales y locales, en los cuales se estructura, sobre nuevas bases, organismos representativos de la voluntad del proletariado. La Alianza Obrera tiene, pues, un tono marcadamente defensivo y se sitúa por encima de la contienda ideológica, brindándole al proletariado la oportunidad magnífica de agrupar comúnmente sus fueras y dirigirlas, sin apasionamientos sectarios hacia planos más altos de lucha y realidades concretas.78

Esta llamada incluía en particular a la CNOC e invitaba a sus sindicatos a suscribirla:

Los obreros de Cuba comprenden, ahora, que mantenerse aislados, separados por odios sectarios, no significa otra cosa que esperar pacientemente a que seamos derrotados lentamente, unos tras otros, sin que nuestra acción logre al menos paralizar la ofensiva cruel y despiadada que han desatado contra nosotros los explotadores.

En pleno momento de reacción contra los trabajadores la revista Cultura Proletaria órgano del SGECC publicaba textos de diversa calidad, no sólo los relativos a lo movimiento trotskista cubano e internacional (publicando los artículos de Andres Nin y León Trotsky) sino también de la Oposición de Izquierdas en Alemania en pleno ascenso del fascismo, cuentos del luchador social mexicano Ricardo Flores Magón, poemas de proletario Regino Pedroso, textos del anarquista mexicano Praxedis Guerrero y poemas de Eduardo Salas:

Habrá zafra de azúcar o habrá zafra de sangre
la de sangre empezó en Jaronú

Mares de caña que agita la brisa
latifundio que al antiguo ingenio transformó en central

¿Ya no ye basta el sudor del campesino?
¿Tienes también sed de sangre?
(Como la brisa agita la caña así el hambre agita las masas)

Azúcar de Cuba, azúcar de caña,
¿Cómo es que eres dulce, como es que no amargas?
¿Cómo es que alimentas, cómo es que no matas…
si es necesario “sangre” para formar tu savia?79

En los números de Cultura Proletaria a los que tuvimos acceso, los únicos conservados en Cuba, se pueden leer biografías de Marx, textos teóricos sobre la economía en Cuba, reflexiones sobre la guerra y sobre la naturaleza del fascismo. Para terminar este breve apartado de época citaremos el único texto que encontramos de otro militante del PBL Carlos Padrón sobre la naturaleza de la guerra en 1934:

El objetivo de la lucha está expresado en la fórmula leninista: “transformación de la guerra imperialista en guerra civil”. Los métodos de la lucha debe comprender la conquista de la mayoría de los obreros; el reagrupamiento en torno al proletariado de las capas inferiores de la pequeño burguesía; la lucha por la influencia en la flota y el ejército; la propaganda sistemática de la palabra de órden por un partido revolucionario del proletariado. Esta lucha debe combinarse con el análisis de la situación política, la observación de la política reformista y principalmente de sus grupos de izquierda. Solo la aplicación de principios estratégicos claros, tácticos y organizacioneslaes garantizará la victoria del proletariado. Por todo esto “la lucha contra la guerra y el fascismo significa ahora la lucha por la IV internacional”.80

En junio de 1934 el PBL editó, por medio del SGECC libros de León Trotsky y de Andrés Nin. Bajo el sello Editorial Dédalo aparecieron de León Trotsky La IV Internacional y la URSS y Señal de alarma, en la que el revolucionario exiliado planteaba su crítica a la IC y a la idea del “socialismo en un sólo país”. En Cultura Proletaria podía leerse los anuncios de las obras:

Ha sido publicada por la Editorial Dédalo y se halla a la venta en todas las librerías la obra de Andrés Nin titulada “Las Organizaciones Obreras Internacionales. Andrés Nin fue, durante cerca de 8 años, uno de los secretarios de la Internacional Sindical Roja, es decir, en realidad el que ha dirigido toda la política de este organismo mundial. Este libro es un magnifico compendio de historia del movimiento obrero internacional. Su historia la creación y desenvolvimiento de la Federación Sindical Internacional, de la ISR, y de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Es además, un estudio acabado de las más importantes luchas obreras internacionales en que ha intervenido dichos organismos. Andres Nin es unos de los dirigentes de la Izquierda Comunista Española.81

En 1934 se proyectó El acorazado Potemkin, película prohibida por el gobierno de Batista, en el cine Verdum en beneficio del SGECC y de las luchas obreras en curso. Según Roa, “la vi, El acorazado Potemkin, hasta después de la caída de Machado, en que se permitió proyectar ese film: sus vivencias me cortan todavía el resuello».82 El SGECC también distribuye la revista Comunismo de sus camaradas españoles (revista dirigida por Andrés Nin) y su Manifiesto a los sindicalistas de la CNOC. Según un recibo de envío:

Compañero. Tenemos el gusto de adjuntarle un número de la revista que publica en España la Oposición Comunista de Izquierda Internacional. Tenemos también otros números y si a usted le interesa seguir recibiendo esta importante publicación nos agradaría saberlo. La Oposición Comunista de Izquierda Internacional es una agrupación de obreros marxistas que han lanzado su grito de combate y de protesta contra la reacción reformista que ha ido imponiendo en los Partidos Comunistas oficiales el jefe de la III Internacional, Stalin. (…) Aunque usted tenga prejuicios contra nosotros, aunque nos crea traidores y renegados, lea nuestro programa. Para nosotros los obreros no pueden ser otra cosa que camaradas.83

En junio de 1934, el ejército prohíbe la circulación de la revista Cultura Proletaria y allana los locales del SGECC. Gran número de su revista fue introducido en un camión y depositado en la comandancia según la revista del SGECC:

Afortunadamente, a la hora del secuestro, ya habían sido distribuidos algunos miles de ejemplares de nuestra revista, frustrándose la intención coercitiva que contra nosotros se ejerció. No nos quejamos de dicha medida. Nada nos desalienta ni nos dispersa. Convencidos como estamos de nuestra labor utilísima a los trabajadores, continuamos laborando con mayor entusiasmo y actividades, si cabe, con la vista fija al género humano conservar la plenitud de sus derechos.84

Reflexiones finales

En marzo de 1935, una última huelga buscaba la caída de la dictadura de Fulgencio Batista. Las fuerzas obreras estaban divididas y debilitadas. Esta última huelga cerraría el ciclo revolucionario. Participan la CNOC, la FOH, el SGECC, el PCC, el PBL, la Joven Cuba, los anarquistas y los defensores del gobierno de Grau (los “auténticos”). El movimiento es derrotado. Guiteras reitera que en la huelga “no hay material propio para el sabotaje. Sólo hay material de guerra para choque con fuerzas regulares y en cantidad insuficiente para hacer una insurrección en los actuales momentos.”85 La huelga de marzo de 1935 es la fecha decisiva en la que las principales organizaciones políticas cubanas son derrotadas. El PBL comenzó, de ahí en adelante, en una crisis política pronunciada, producto de la represión del movimiento revolucionario en su conjunto.

Sandalio Junco, uno de nuestros personajes, volvió a México y estuvo cerca de León Trotsky. Militó en el APRA desde la óptica del entrismo; la militancia trotskista recurrió a este método para ganar adeptos en el interior de otras organizaciones y acercó al salvadoreño Blanco Corpeño a la IV Internacional.86 Unos años después volvió a Cuba. Militó en el Partido Revolucionario Cubano Auténtico (PRC A) dirigido por Grau San Martín. Es probable que Junco militará en la política de entrismo. Fue dirigente de las organizaciones obreras del PRC A. En un texto de 1940, el PBL detalló que el PRC (A) era “un verdadero movimiento de masas populares. Por razones especiales ha venido a vincular en su seno el anhelo de lucha antimperilaista de una gran mayoría del pueblo cubano.”87 Lo que justificaba, probablemente, el entrismo de Sandalio Junco. Fue asesinado el día 9 de mayo de 1942, en el aniversario de los sucesos del Morillo, en el que murió Antonio Guiteras, por dos pistoleros estalinistas del PCC. En los años cuarenta el PCC tenía un acuerdo político con Fulgencio Batista en el marco del llamado a la lucha contra el fascismo dictada por la IC. Según la nota del Diario de la Marina del día 9 de mayo de 1942:

En los momentos en que se celebraba anoche una velada en memoria de Guiteras, en los salones del Ayuntamiento de esta ciudad, un grupo de comunistas hizo irrupción en dicho edificio y después de armar fuerte escándalo, dispararon sobre el orador, resultando muertas tres personas y gravemente heridas otras varias. Hasta este momento se ignoran con certeza las causas del hecho, que se produjo en el instante en el que hacía uso de la palabra Charles Simeon, el que milagrosamente salió ileso, así como el alcalde que presidía el acto. (…) En el lugar del suceso fueron recogidos ya los cuerpos de Sandalio Junco, lider obrero de La Habana y Evangelio Dorroto, conocido por Dinamita. También falleció pero en el hospital, José María Martin, apodado el Chivo. (…) Se calcula que fueron disparados unos sesenta tiros, sufriendo el salón de actos del referido ayuntamiento daños.88

Juan Ramón Brea huyó de Cuba en 1936 y fue a combatir en la Guerra Civil Española. Escribió El Cuaderno rojo de Barcelona en el que detalla su participación en las filas del POUM junto al surrealista Bejamin Péret y el escritor George Orwell.  


  1. Cairo, Ana, La revolución del 30 en la narrativa y testimonios cubanos, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1993, p. 16. ↩︎
  2. Nos referimos a Soto, Lionel, La revolución del 30, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1979. ↩︎
  3. Documento CNOC, en Rosell, Mirta, Luchas obreras contra Machado, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1973, p. 278. ↩︎
  4. Documento CNOC, en Rosell, Mirta, Luchas obreras contra Machado, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1973, p. 278. ↩︎
  5. Tennand, Gary, Hidden Pearl: cuban trotskism, Revolutionary History, London, 1990 y Soler Martínez Rafael, El trotskismo en la revolucion del 30, Tesis, Universidad de Oriente, Facultad de Ciencias Sociales y Humanisticas, Departamento de Historia, Santiago de Cuba, 1997. ↩︎
  6. Tennand, Gary, Hidden Pearl: cuban trotskism, Revolutionary History, London, 1990 y Soler Martínez Rafael, El trotskismo en la revolucion del 30, Tesis, Universidad de Oriente, Facultad de Ciencias Sociales y Humanisticas, Departamento de Historia, Santiago de Cuba, 1997. ↩︎
  7. Zanetti Lecuona, Oscar, Economía azucarera cubana: estudios históricos, Editorial Ciencias Sociales, Cuba. 2009, p. 38. ↩︎
  8. Problemas de la nueva Cuba. Informe de la Comisión de Asuntos Cubanos. Foreign Policy Association. Incorporated. New York. 1935. Segunda Edición. Cultural La Habana, p. 5. ↩︎
  9. Manifiesto Programático de la Oposición Comunista de Cuba. Santiago. Buró de la OC. Enero de 1933. Archivo Nacional. Fondo Especial. Leg. 1, Caja. 193. ↩︎
  10. Informe de la comisión investigadora de los sucesos de Trinidad y otros trabajos del comité por los derechos del negro, La Habana, 1934, p. 21. ↩︎
  11. Zanetti Lecuona, Oscar, Ob. Cit., p. 110. ↩︎
  12. Las marchas del hambre. PCC. Diciembre de 1932. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. Sig. 1/2:1/1:4/4:6 ↩︎
  13. Las marcha de hambre en Santa Clara. En Domínguez, Ofelia, 50 años de una vida, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1971. Biblioteca Nacional José Martí, La Habana. Cuba, p. 264. ↩︎
  14. Carr, Barry, “Mill Occupations and Soviets: The Mobilisation of Sugar Workers in Cuba 1917-1933” Journal of Latin American Studies, Vol. 28, No. 1 (Feb., 1996), p. 132. ↩︎
  15. Masson, Caridad, Ruben Martínez Villena y el Buró del Caribe. En Acosta de Arriba, Rafael, En busca de la pluralidad. Instituto Juan Marinello. 2013, p. 252. ↩︎
  16. Masson, Caridad, Ob. Cit., p. 254. ↩︎
  17. Hatzky, Christine, Julio Antonio Mella, Instituto Cubano del Libro. Editorial Oriente. 2008. ↩︎
  18. Mella, Julio Antonio, citado en Hatzky, Christine, ob. Cit., p. 232. ↩︎
  19. En esta polémica existen muchas versiones. Sin embargo el libro de Christine Haztky, el más documentado sobre el tema, concluye que no existen pruebas documentales para imputar el crimen a la IC. ↩︎
  20. Junco, Sandalio, ¡¡¡Fuera caretas¡¡¡ Contra la demagogia, las vilezas y la incapacidad de los líderes de la CNOC, La Habana, Enero 1934. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Especial. Leg. 1. No. 2833. 16 páginas. ↩︎
  21. Junco, Sandalio, Ob. Cit., p. 9 ↩︎
  22. Junco, Sandalio, Ob. Cit., p. 10. ↩︎
  23. Carta perteneciente al Archivo del Instituto de Historia de Cuba. Signatura Peç 3.1-1-8. Citada en Correspondencia de Rubén Martínez Villena (mayo, 1912 – mayo, 1933), Selección y notas de Carlos E. Reig Romero, Editorial Unicornio, La Habana, Cuba. 2005. P. 79. ↩︎
  24. Junco, Sandalio, Ob. Cit., p. 13. ↩︎
  25. Nos referimos a la obra de Carlos E. Reig Romero el compilador de las cartas de Villena que dio a la luz la carta del poeta al obrero panadero de color. ↩︎
  26. Roa, Raul, El fuego de la semilla en el surco, p. 363. ↩︎
  27. Roche, Gérard, Prologue, en Brea, Juan Ramón, Carnets de la guerre d’Espagne, Verticales, 1997, p. 12. ↩︎
  28. Brea, Juan Ramón, Poemas de entonces, introducción de Mary Low, Casa Editorial Revilla, 1942. La Habana Cuba. Fondo Reservado. Biblioteca Nacional José Martí, p. 56. ↩︎
  29. Declaración de autopsia del Dr. José M. Estevez. Sobre el asesinato de Rafael Trejo. AIHC. Fondo Vilaseca. Doc. 3. 1934. Ene. ↩︎
  30. Brea Juan y Low, Mary, La verdad contemporánea, La Habana 1943. Biblioteca Nacional José Martí. Introducción de Roberto Perez Santiesteban. S. P. ↩︎
  31. El PCC como el dirigente de la lucha de las masas y el carácter contrarrevolucionario de la oposición de los renegados    del grupo de Junco. Instituto de Historia de Cuba. Fondo Primer Partido Comunista de Cuba. 1/211/14.1/81-112 ↩︎
  32. Una petit guerra mundial. El Mundo, 23 de agosto de 1931. En Hemeroteca del AIHC. ↩︎
  33. Anunciase oficialmente la toma de Gibara por el ejército. El Mundo 20 de agosto de 1931. En Hemeroteca del AIHC. ↩︎
  34. Briones, Newton Montoto, Aquella decisión callada, Editorial Ciencias Sociales, Instituto Cubano del Libro, 2005. p. 102. ↩︎
  35. Manifiesto impreso. Firmado por el Comité Central del Partido Bolchevique Leninista de Cuba. 25 de septiembre de 1933. A todos los obreros y campesinos, al pueblo de Cuba. ANC. Fondo Especial. Leg. 1. Número 136. (1-4 páginas). ↩︎
  36. Manifiesto Programático de la Oposición Comunista de Cuba. Santiago. Buró de la OC. Enero de 1933. ANC. Fondo Especial. Leg. 1, Caja. 193. ↩︎
  37. El PCC como el dirigente de la lucha de las masas y el carácter contrarrevolucionario de la oposición de los renegados del grupo de Junco. Instituto de Historia de Cuba. Fondo Primer Partido Comunista de Cuba. 1/211/14.1/81-112 ↩︎
  38. Manifiesto Programático de la Oposición Comunista de Cuba. Santiago. Buró de la OC. Enero de 1933. Archivo Nacional. Fondo Especial. Leg. 1, Caja. 193. ↩︎
  39. Martínez Villena, Rubén, ¿Qué significa la transformación del ABC y cual es el propósito de esta maniobra? En Meza Paz, Josefina, Rubén: antología del pensamiento político, Historia -Investigación. Primera Mención. Concurso 26 de Julio Dirección Política de la FAR, La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1976. pp. 307-311. ↩︎
  40. El PCC como el dirigente de la lucha de las masas y el carácter contrarrevolucionario de la oposición de los renegados del grupo de Junco. Instituto de Historia de Cuba. Fondo Primer Partido Comunista de Cuba. 1/211/14.1/81-112. ↩︎
  41. Manifiesto Programático de la Oposición Comunista de Cuba. Santiago. Buró de la OC. Enero de 1933. Archivo Nacional. Fondo Especial. Leg. 1, Caja. 193. ↩︎
  42. Parado Comunista, Órgano de la Oposición Comunista de Cuba. ¿Qué significa el Congreso de la UFON? Santiago de Cuba. Enero de 1933. Fondo Especial. Archivo Nacional de Cuba. Leg. 1. Caja. 63. Número 154. ↩︎
  43. Antonio Guiteras es uno de los líderes más importantes de la revolución de 1930. Debido a la naturaleza de este trabajo, la historia del trotskismo, no abordamos con más profundidad su participación y es motivo de otro trabajo. ↩︎
  44. Briones, Montoto, Ob. Cit., p. 111. ↩︎
  45. Problemas de la nueva Cuba. Informe de la Comisión de Asuntos Cubanos. Incorporated. New York. 1935. Segunda Edición. Cultural La Habana. Citado en Rosell, Mirta, Luchas obreras contra Machado, Editorial Ciencias Sociales. Habana. 1973, p. 367. ↩︎
  46. Masson, Caridad, Ruben Martínez Villena y el Buró del Caribe. En Acosta de Arriba, Rafael, En busca de la pluralidad. Instituto Juan Marinello. 2013, p. 258. ↩︎
  47. Blanquier, Angelina, Ob. Cit., p. 183. ↩︎
  48. Una hija reivindica a su padre. Entrevista a Rita Vilar por Newton Briones Montoto. Ruth Casa Editorial. 2011, pp. 25-26. ↩︎
  49. Grobart, Fabio. Intervención en el CC noviembre de 1933. Citado en Blaquier, Angelina. ob. ci. 2005. ↩︎
  50. Soto, Lionel, La revolución del 33, Editorial Ciencias Sociales. Habana. 1973, p. 376. ↩︎
  51. Soler Martínez, Rafael. El trotskismo cubano en los años 30. Jilas. Julio 7 de 2001, p. 61. ↩︎
  52. Comité Seccional Guantanamo. Informe. PCC (S. De la IC). 3 de noviembre de 1933. AIHC. Primer Partido Marxista Leninista. Sig. 1/2:1/278/1. ↩︎
  53. Aquí sostenemos una diferencia con los trabajos de Soler Martinez pues él considera que el PBL nació hasta 1934. En nuestra investigación encontramos documentos fechados en agosto de 1933. ↩︎
  54. Al pueblo de Cuba en general y a los trabajadores en particular. Partido Bolchevique de Cuba. Sección de Puerto Padre. Agosto de 1933. AIHC. Fondo Primer Partido Comunista de Cuba. Sig. 1/12: 81/1.1/16. ↩︎
  55. Líneas para la lucha en Cuba. 30 de agosto de 1933. PCC. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. Sig.  1/2:1/5/1-33. ↩︎
  56. Caridad, Masson. Ob. Cit., p. 263. ↩︎
  57. Caridad, Masson. Ob. Cit., p. 269. ↩︎
  58. Frente: Revista Estudiantil Anti-imperialista. Época I. Santiago de Cuba. Número I. Enero, 1934. Fondo Reservado al Público. Biblioteca Nacional José Martí. La Habana Cuba. ↩︎
  59. Resolución del V pleno del CC del PCC. 30 de agosto de 1933. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. Sig. 1/2:1/5/193-204. ↩︎
  60. Manifiesto impreso. Firmado por el Comité Central del Partido Bolchevique Leninista de Cuba. 25 de septiembre de 1933. A todos los obreros y campesinos, al pueblo de Cuba. ANC. Fondo Especial. Leg. 1. Número 136. ↩︎
  61. Manifiesto impreso firmado por la mesa ejecutiva de la Federación Obrera de la Habana informando sobre la situación de los trabajadores después de la caída de Gerardo Machado. ANC. Fondo Especial. Caja. 1. Leg. 1567. ↩︎
  62. Trotsky, León, Wriríngs ofLeon Trotsky: Supplemenr (1929-1933). Phatfinder. EUA. 1978, p. 333. ↩︎
  63. Declaciones de Guiteras contra la campaña pro-intervención extranjera. En Cabrera, Olga, Antonio Guiteras, Su pensamiento revolucionario, Instituto Cubano del Libro. Habana. 1974, p. 137. ↩︎
  64. Dominguez Navarro, Ofelia, Ob. Cit., p. 298. ↩︎
  65. Martínez Villena, Rubén, Palabras ante las cenizas de Julio Antonio Mella, en Pichardo, Hortensia, Documentos para la historia de Cuba. Tomo IV. Primera Parte. Editorial Ciencias Sociales. Cuba. 1980, p. 65. ↩︎
  66. Manifiesto impreso firmado por la Mesa Ejecutiva de la FOH protestando por los trágicos sucesos en momentos del entierro de las cenizas de Julio Antonio Mella. La Habana, 30 de septiembre de 1933. A todos los obreros de la provincia. Al pueblo de Cuba. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Especial. Caja. 7. Leg. 12. ↩︎
  67. Ibid. ↩︎
  68. Junco, Sandalio, ¡¡¡Fuera caretas¡¡¡ Contra la demagogia, las vilezas y la incapacidad de los líderes de la CNOC, La Habana, Enero 1934. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Especial. Leg. 1. No. 2833. 16 páginas. ↩︎
  69. Programa del Partido Bolchevique Leninista. La Habana 10 de enero de 1934. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Especial. Caja. 63. Leg. 2835. ↩︎
  70. La cuestión negra. PCC. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. 1/2:1/1:2/66:91 s.f ↩︎
  71. Brea, Juan Ramón y Low, Mary, La verdad contemporánea, La Habana 1943. Biblioteca Nacional José Martí, p. 98. ↩︎
  72. Programa del Partido Bolchevique Leninista. La Habana 10 de enero de 1934. Ob. Cit. ↩︎
  73. La cuestión negra. PCC. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. 1/2:1/1:2/66:91 s.f ↩︎
  74. Acta del IV Pleno del CC del PCC. 10 de febrero de 1935. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. Sig. 1/2:1/1/1-14. ↩︎
  75. La cuestión negra. PCC. AIHC. Fondo Primer Partido Marxista Leninista. 1/2:1/1:2/66:91 s.f ↩︎
  76. Por la Alianza Obrera. Del Comité de Santiago de Cuba. En Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba. Junio de 1934. No. 15. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  77. Schatman, Max, El colapso del Austromarxismo en la batalla de Viena. Habana. Marzo 1934. Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba. Junio de 1934. No. 13. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  78. Alianza Obrera. En Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba abril de 1934. No. 13. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  79. Salas, Eduardo, La Zafra, Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba. Abril de 1934. No. 13. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  80. Padrón Ferrer, Carlos, El proletariado y la guerra, en Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del  Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba. Junio de 1934. No. 15. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  81. Las organizaciones obreras internacionales. En Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba. Junio de 1934. No. 13. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  82. Fornet, Ambrosio, Tiene la palabra el camarada Roa, Editorial Letras Cubanas, 2007, p. 10. ↩︎
  83. Partido Bolchevique Leninista. Comité Distrital de Oriente. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Primer Partido Comunista. Febrero de 1934. 1/12: 81/ 2.1/1. ↩︎
  84. El secuestro de nuestra revista. Cultura Proletaria. Revista Mensual. Órgano Oficial del Sindicato General de Empleados de Comercio de Cuba. Habana. Cuba. Junio de 1934. No. 15. Hemeroteca de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista. ↩︎
  85. Guiteras a Pedo Pablo Torrado., 16 de marzo 1935. En Cabrera, Olga, Ob. Cit,. p. 229. ↩︎
  86. Véase, Melgar Bao, Ricardo, Redes de exilio e imaginario, Libros en Red. Insumisos Latinoamericanos, 2003. ↩︎
  87. Partido Bolchevique Leninista. Sección Cubana de la IV Internacional. Al proletariado y demás clases trabajadoras de Cuba. 1 de mayo de 1940. La Habana. 1/12: 81/1.1/ 12-13. ↩︎
  88. Tres muertos y varios heridos en un acto que tenía lugar en memoria de Antonio Guiteras, en Sancti Spiritu. En Diario de la Marina. 9 de mayo de 1942. Según una nota de los 10 del mismo diario la Federación Estudiantil Universitaria y el PRC A realizaron protestas y denunciaron el asesinato por militantes del PCC. “La FEU solidariza con anterioridad el acto que había de celebrar en Sancti Spiritus en conmemoración de la muerte del líder revolucionario Antonio Guiteras, habiendo enviado su representación oficial ante el comité 8 de mayo, en vista de los hechos acaecidos, protesta enérgicamente y condena la alevosa y cobarde agresión del PCC. (…) dicho asesinato colectivo con realizado con premeditación, como lo demuestran los manifiestos lanzados en días anteriores que obran en nuestro poder, así como la actitud provocadora mantenida por el PCC durante dicho acto. Reunida en Comisión Obrera Nacional del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) acordó condenar la muerte ocurrida por Sandalio Junco. En el escrito que se nos remite se hace historia de la labor desarrollada por el líder Junco a favor de la clase obrera.” ↩︎

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La pacarina

Pacarina o paqarina es una voz andina, un término quechua de tenor polisémico, que alegóricamente nos ayudará a expresar nuestras ideas, sentires y quehaceres. Signa y simboliza el amanecer, el origen, el nacimiento y el futuro. Se afirma como limen entre el caos y el orden, la luz y la oscuridad, el nacimiento y la muerte, lo femenino y lo masculino, el silencio y lo sonoro. La pacarina es lago, laguna, manantial y  mar del Sur, el principal eje de la unidad y movimiento del mundo contemporáneo.

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