Gamaliel Churata: Del largo exilio y la exclusión al homenaje póstumo

José Luis Ayala

Resumen:

Este artículo es un breve recordatorio, una manera de homenaje, de la figura y el exilio del peruano Gamaliel Churata.

Palabras clave: exilio, destierro, CORPUNO, literatura.


El día 3 de febrero del presente año, el congresista Yonhy Lescano Ancieta, en nombre del Congreso de la República y del Estado peruano, pidió disculpas y perdón a la memoria de Gamaliel Churata por haberlo maltratado y desterrado del Perú. Nunca se dio un caso similar en el Congreso, salvo la intervención de Raúl Porras Barrenechea, quien pidió una pensión para Georgette Vallejo, viuda del poeta César Vallejo. Al final de esta breve nota reproducimos la carta de su hija, a modo de respuesta al Congreso de la República del Perú.

Gamaliel Churata es el seudónimo de Arturo Peralta Miranda, quien, por accidente, nació en Arequipa el 10 de junio de 1897 y falleció en Lima el 9 de noviembre de 1969. Pasó su infancia en Puno y fue alumno de José Antonio Encinas en el Centro Escolar 881. Llegó a La Paz (Bolivia) en 1917 y cofundó Gesta Bárbara en Potosí en 1918. De regreso en Puno fundó el grupo Bohemia Andina en 1915, la revista literaria La Tea en 1917 y el Grupo Orkopata, después el Boletín Titikaka entre 1919­ y 1931.

Trabajó como director de la Biblioteca Municipal Pública de Puno. En 1932 fue subrogado, allanaron su casa y saquearon su biblioteca, durante el régimen de Luis M. Sánchez Cerro. En 1932 fue desterrado a Bolivia con la orden de que no regresara al Perú. En 1957, en La Paz, publicó El pez de oro. Allí trabajó en La Semana Gráfica, La Gaceta de Bolivia y periódicos como La Calle, Última Hora y otros.

Hasta que volvió al Perú, después de 32 años de destierro, en Puno recibió un maltrato en la CORPUNO (Corporación de Fomento y Promoción Social y Económica de Puno). En relación con el maltrato que recibió Gamaliel Churata durante su permanencia en la CORPUNO, debo decir lo siguiente. Después del régimen de Víctor Paz Estenssoro como presidente de Bolivia, todos sus colaboradores fueron marginados de cualquier función pública y de cualquier trabajo, no solo en el Estado, sino también en entidades privadas. Todos los periodistas de izquierda fueron censurados y expulsados de los diarios. El primero fue Churata, debido a su clara y permanente ideología de izquierda; además, por su edad, no iba a empezar todo de nuevo.

Fue en esas circunstancias que Samuel Frisancho Pineda propuso en la CORPUNO que se le extendiera un contrato de trabajo. En efecto, Churata se trasladó a Puno en compañía de su hijo Amarat y se presentó para asumir el cargo de responsable de la Oficina de Comunicación de dicha entidad. Pero tal como ha brindado su testimonio Enrique Cuentas Ormachea y lo ha registrado José Tamayo Herrera.1 Churata fue hostigado por Hugo Carbajal Dueñas, por lo que el autor de El pez de oro tuvo que renunciar, sin que ninguna autoridad de esa entidad lo defendiera, todo porque Carbajal era un comentarista, locutor y periodista aficionado en Radio “La voz del altiplano”.

Churata soportó estoicamente solo cuatro meses de permanencia. A ese hecho me sumo como testigo; Churata se quejó del maltrato de Carbajal y de que no se le defendiera frente a una agresión sicológica diaria. En ese entonces, visitaba a Churata todas las tardes hasta que llegaron sus otros hijos de La Paz, Bolivia.

Churata decía que había sido un error volver a Puno, al Perú, donde desde siempre había un encanallamiento contra la inteligencia y el hombre culto.

Churata se mudó a Lima. Allí no se le dio un trabajo digno, murió pobre y los diarios no dijeron nada. Sus restos humanos fueron enterrados en un cerro lejano, no en el Cementerio de Puno, y luego devorados por perros vagos de las punas. Lo poco que quedó de su osamenta ahora reposa en el Cementerio General de Puno, en la sección de párvulos.

En el 2011, A.F.A Editores Importadores de Lima, publicó la edición crítica de El pez de oro bajo mi cuidado.

Palabras de agradecimiento a cargo de la señora Estrella Peralta Castro, hija del escritor Gamaliel Churata, en representación de la familia Peralta. (Lima, 3 de febrero de 2012).

Señor congresista de la República del Perú:
Doctor Yonhy Lescano Ancieta.
Señores congresistas.
Señor doctor César Toro Montalvo.
Señora doctora Guissela Gonzales Fernández.
Señor José Luis Ayala.
Señoras y señores:

Nunca en el Perú se ha dado este hecho tan singular y significativo. No hay tampoco precedentes que en América Latina un Estado-nación soberano y democrático haya tenido la entereza y valentía de reivindicar a un escritor después de su muerte física. Es también la primera vez que el Estado peruano pide disculpas, pide perdón a la memoria de un intelectual peruano, por haber sido agredido en vida, maltratado e injustamente desterrado durante más de treinta y dos años. Viene a ser, al mismo tiempo, un ejemplo que deberían tomar en cuenta otras naciones, donde muchos escritores, luchadores sociales, intelectuales y periodistas fueron injustamente expatriados. Muchos de ellos murieron lejos de la patria que los viera nacer, solo por el delito de defender el derecho a pensar, a escribir, a criticar y exigir el cumplimiento los derechos humanos de todas las personas.

Pero quien asume esta generosa actitud, debe tener también una entereza límpida y cristalina, una evidente moral pública y praxis de ética a toda prueba. Esas cualidades son muy importantes para que el mensaje llegue a las grandes mayorías. Es también un acto que tiene que ver con una nueva pedagogía colectiva, para reeducar a las nuevas generaciones que llegarán en el futuro. Todas estas cualidades las tiene el congresista Yonhy Lescano Ancieta, puneño de nacimiento, hombre culto y de Estado, con un alto grado de identidad andina. Como decía Miguel de Unamuno: “honrar, honra”.

Aunque no es el momento para hacer un recuento de los años de dolor humano y lucha contra la adversidad, creemos que Gamaliel Churata no mereció el trato que recibió desde adolescente de parte de una sociedad con mentalidad estrecha y colonial. Tampoco que haya sido subrogado de su función de bibliotecario y menos perseguido por una dictadura que ahora viene a ser una ignominia para la historia del Perú. Pero quienes más sufrimos fuimos sus hijos. Sin embargo, Gamaliel Churata nos alentó con su verbo, conducta ciudadana y ejemplo para seguir batallando a diario, para no ser derrotados por la nostalgia, las limitaciones económicas y la soledad.

Aunque Manuel González Prada, César Vallejo, José Carlos Mariátegui, Clorinda Mato de Turner, Adela Montesinos, Magda Portal, Ciro Alegría, Carlos Oquendo de Amat, Alejandro Romualdo, sobre todo Javier Heraud y José María Arguedas, para no mencionar más ilustres escritores peruanos, jamás recibieron un trato adecuado en vida ni después de muertos, el Estado peruano jamás le pidió perdón por las atrocidades y abusos cometidos contra ellos. Pero con Gamaliel Churata y, de esta manera, se inicia una revisión de la historia, del imaginario colectivo, para así establecer un distinto tiempo histórico. Ese hecho nos llena a nosotros de sentimientos que lindan entre el agradecimiento, el orgullo, recuerdos de infancia y la infinita ternura de nuestro querido e inolvidable padre.

Que un Estado democrático, que un Congreso soberano elegido por el pueblo peruano reivindique a Gamaliel Churata, es también reivindicar a escritores, artistas y poetas contemporáneos, a sus condiscípulos como Alejandro Peralta, Diego Kunurana, Mateo Jaika, Carlos Dante Nava, Aurelio Martínez, Inocencio Mamani, Eustaquio Aweranca. Especialmente a Alberto Mostajo, a su amigo Manuel Z. Camacho, a Teodomiro Gutiérrez Cueva “Rumi maqui” y a Francisco Francisco Chuquihuanca Ayulo. Todos ellos, junto con Gamaliel Churata, le dieron al Perú una fisonomía distinta a una imposición intelectual francamente colonial desde Lima.

Menos mal que ahora las ciencias sociales, particularmente los análisis y crítica literaria, la semiótica, con una nueva orientación, se ocupan de estudiar mejor a Gamaliel Churata, precisamente porque los historiadores de la literatura tienen hoy, además nuevos instrumentos de análisis. Por eso, la edición de El pez de oro auspiciada por el A.F.A. Editores Importadores, específicamente con la contribución de Alfonso Cueva Sevillano y Aníbal Cueva García, es determinante para que se publique además toda la “Biblioteca Gamaliel Churata”, cuyo trabajo ha realizado José Luis Ayala. Es también oportuno anunciar que el crítico italiano Riccardo Badini publicará seguramente en breve los otros libros inéditos que dejó mi padre, Gamaliel Churata.

Quiero dejar constancia del agradecimiento de los descendientes y parientes de la familia Peralta al editor Alfonso Cueva Sevillano, así como a Aníbal Cueva García, quienes han hecho posible que El pez de oro tenga una edición crítica. Se han comprometido además a editar los textos que corresponden a la “Biblioteca Gamaliel Churata” que consta de seis voluminosos tomos. Se trata de una contribución a la cultura peruana y, de modo especial a la Literatura Latino Americana.

Deseo agradecer de modo especial a José Luis Ayala, por la labor que realiza en referencia a mi padre. Solo un escritor con un profundo compromiso andino y peruano, puede llevar a cabo un trabajo que consiste en la edición de seis tomos, de una manera ejemplar, limpia y con transparencia. Nosotros lo apoyaremos entregándole todo el material que necesite para que escriba la biografía de Gamaliel Churata. Nadie como yo conoce el trabajo de mi padre, sus noches de desvelo y días de infinita alegría. No todo tampoco fue un calvario.

Para terminar, quiero invitar; creo que la palabra con el valor semántico apropiado es “invocar”. Muy bien, invoco públicamente la contribución generosa del doctor Pedro Bustamante Aragón, quien tiene en su poder textos inéditos de Gamaliel Churata. Si no los va a publicar, y si en verdad es un caballero y docente ejemplar del curso de Derecho en una importante universidad peruana, debe actuar de acuerdo con los principios éticos y morales que imparte a sus alumnos. ¿Puede una persona pública retener injustamente textos de Gamaliel Churata?, ¿con qué derecho? En nombre de la cultura peruana y de los herederos de Gamaliel Churata, le pedimos que nos sean devueltos los textos inéditos para que sean editados por Alfonso Cueva Sevillano, gerente de A.F.A Editores Importadores. El señor Pedro Bustamante Aragón es docente en la Universidad Tecnológica del Perú, cuyo rector el doctor Enrique Oswaldo Sánchez. Es también laico comprometido en la Iglesia Cristo Salvador. Ambas instituciones pueden intervenir inteligentemente para que los inéditos de mi padre Gamaliel Churata sean publicados y leídos por la nueva generación de críticos literarios. Un buen maestro universitario de la juventud y, sobre todo, un cristiano guarda una estrecha relación entre lo que piensa, lo que cree, lo que dice y lo que hace.

Digna concurrencia: en nombre mío, particularmente de mi hermano Amarat, así como de todos mis hermanos, sobrinos y sobrinos nietos de Gamaliel Churata, deseo agradecer al Congreso de la República del Perú este gesto tan noble, de modo especial al señor congresista Yonhy Lescano Ancieta, por haber hecho posible este acto académico y reivindicativo. Aceptamos en nombre de la familia Peralta las disculpas, el hecho de haberse pedido perdón a la memoria de Gamaliel Churata. Así, de esta manera, ha empezado a rodar otra vez la rueda de la historia y después llegará el tiempo de la equidad y la justicia para los escritores que vendrán después, a enriquecer el espíritu colectivo del Perú eterno, maravilloso y ancestral.

Razones de trabajo no me permiten estar presente ahora, pero eso no impide que lleguen mis palabras de agradecimiento a cada uno de ustedes.

En nombre mío, de mi hermano Amarat y de los descendientes de Gamaliel Churata, les pedimos que hagamos un brindis de honor. Yo los acompañaré con mi mejor recuerdo de persona agradecida. ¡Salud!

Muchas gracias.

Estrella Peralta Castro.


  1. Historia social e indigenismo en Puno, Ediciones treintaitrés, p. 273. ↩︎

La pacarina

Pacarina o paqarina es una voz andina, un término quechua de tenor polisémico, que alegóricamente nos ayudará a expresar nuestras ideas, sentires y quehaceres. Signa y simboliza el amanecer, el origen, el nacimiento y el futuro. Se afirma como limen entre el caos y el orden, la luz y la oscuridad, el nacimiento y la muerte, lo femenino y lo masculino, el silencio y lo sonoro. La pacarina es lago, laguna, manantial y  mar del Sur, el principal eje de la unidad y movimiento del mundo contemporáneo.

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