Gamaliel Churata:Los años difíciles del exilio andino: 1939 -1940

Arturo Vilchis C.

Wilmiraru, Aldoru ukata Henryru, suma qhana jaqinaka Puno marka ukhama Chukiagu marka,
suma qallpa uraqi achunaka manq’anaka utkayiri. “
(A Wilmer, Aldo, Henry, a la gente clara y sencilla de Puno y Chukiago, tierra fecunda que regala frutos y canto).
Sobre esta soledad tinta de una tintura amarga
G. Churata, Interludio Bruníldico.

Durante el año 1932, Gamaliel Churata inició su segundo exilio en Bolivia. El primero correspondió a la temporada vivida en Potosí y la edición de Gesta Bárbara en 1917-1918. Ante la persecución política del gobierno de Luis Sánchez Cerro en el Perú, Churata se refugió en La Paz, con la idea de reiniciar proyectos editoriales al lado de su gran amigo Carlos Medinaceli:

Churata piensa dar varias conferencias: una dedicada a la colonia peruana sobre política. Los partidos políticos en el Perú. Churata es enemigo del APRA. Otra sobre el vanguardismo en América y las que se pueda. Después pensamos sacar aquí el Boletín Titikaka que creo será orientador en Bolivia y acaso, origen de un nuevo movimiento literario en Bolivia (…) Luego posteriormente, si cuaja lo del Boletín, iniciar una Biblioteca Boliviana Popular. (…)1

Si bien algunas actividades no se llevarían a cabo, como la continuación del Boletín Titikaka en La Paz, ambos personajes colaboraron en La Semana Gráfica (1932-1934) y en La Gaceta de Bolivia (1934-1937). En la primera, Gamaliel actuará como redactor, corrector y articulista; en la segunda dirigida por Carlos Medinaceli, su actividad fungió como jefe de redacción.2 Casi al final de la existencia de La Gaceta de Bolivia (1936), se acercó al diario paceño La Calle, donde continuó su labor periodística.3 Como articulista, no podía encerrarse en una actitud de indiferencia ante los problemas de orden social que atravesaba la sociedad a la que pertenecía. Atento a los problemas de su tiempo, siempre preocupado por las cuestiones políticas, nunca mantuvo distancia de las inquietudes y necesidades que experimentaba el ámbito social en el que se circunscribía. Su preocupación se mantuvo presente tanto en su vida como en su obra.

El panorama en Bolivia al término de la Guerra del Chaco, propició una toma de conciencia nacional; se trataba de desarrollar la identidad boliviana, no sólo en el aspecto cultural, sino también en la formación de organizaciones políticas nacionalistas. En el ámbito internacional, nuevas corrientes político-ideológicas cercanas al nacionalismo tomaban gran auge: por un lado, se afirmaba el eje del nacionalismo revolucionario que asimilaba el socialismo a sus circunstancias particulares; por el otro, se configuraba el eje derechista: el fascismo, con su idea de construcción de la identidad nacional. Éste activaba e integraba el mito en el simbolismo de los movimientos de masas, pretendía lanzar un proyecto histórico basado en la razón del Estado y la fidelidad total al jefe de la nación. Se manifestó en violencia e intolerancia hacia la oposición, la crítica y la pluralidad.

El fascismo y, posteriormente, el nacional-socialismo, como ideologías y/o proyectos políticos, llegaron a seducir a los jóvenes latinoamericanos y, por ende, a los bolivianos. Las ideas sobre la nacionalidad en los países latinoamericanos abrevaban durante esos años en diversas corrientes de pensamiento en boga en Europa. En el caso boliviano, fueron diversos los factores que interactuaron en la formación desde una posición conservadora, de una cultura nacional. La Italia fascista y la Alemania nacional socialista4 mantenían una relación económica no desdeñable con Bolivia y su prédica ideológica incidió en la remodelación de la cultura política boliviana.

José Luis Johnson joven escritor de Oruro, escribiría en 1937: El fascismo, un texto que proponía la aplicación de esta corriente como fundamentación teórica para la conformación de la nación boliviana. En ese mismo año, un grupo de universitarios bolivianos que estudiaban en Santiago de Chile recibió el influjo ideológico del Partido Nacional Socialista chileno (dirigido por Jorge González von Marées) y de la Falange española y se aprestaron a fundar la Falange Socialista Boliviana. Cochabamba sería el sitio, el centro de mando donde este grupo operaría bajo el liderazgo de Óscar Unzaga de la Vega.

Las actividades del grupo falangista se iniciaron con la difusión entre jóvenes de la clase media católica e hijos de latifundistas: “enfundados en camisas blancas, saludaban con el brazo derecho levantado y eran partícipes en ceremonias nocturnas a la luz de antorchas.”5

Bajo la influencia del novísimo grupo falangista, varios contingentes de tendencia nacional socialista brotaron en el territorio boliviano. Sin embargo, no fue sino hasta 1939, cuando uno de ellos dejó de ser una secta secreta, que se atrevió a salir a luz pública y se proclamó como una organización política que intentó desafiar a los grupos de izquierda, a todos aquellos que no compartieran su pensamiento. Ejercieron la violencia e intolerancia contra los periodistas e intelectuales extranjeros, su principal blanco fue Gamaliel Churata.

En el curso del año de 1939, el presidente boliviano Germán Busch, simpatizante del fascismo, se declaró dictador. Implementó el saludo romano del brazo derecho levantado y clausuró temporalmente el diario La Calle (febrero-marzo), periódico que siguió circulando bajo censura (junio del mismo año) en el cual escribía Churata.

En un clima de propaganda y culto al fascismo, La Estrella de Hierro de filiación “nacionalista” se afirmó como un grupo político de aparente neutralidad que manifestaba no tener relación alguna con “partido alguno así sea de derecha o de izquierda, liberal o socialista”6. Era la apariencia; en los hechos, apostaba a alejarse de los izquierdistas porque “los separa de ellos un abismo insalvable (…) [ya que] buscan soluciones de conjunto ajenas al escenario nacional.”7

La Estrella de Hierro proclamó desde sus líneas una perspectiva nacionalista extrema. Repudió al liberalismo y al comunismo. Planteó un “corporativismo” económico con el que presuntamente eliminaría antagonismos de clase, y en donde el Estado se erigiría como el representante de la colectividad. Exaltaba la juventud y el trabajo, como aspectos para terminar con el caos y la corrupción. Hacía patente su xenofobia. En una nota denunciaba la supuesta incidencia de “extranjeros” en la vida nacional boliviana, y atacaba principalmente a Gamaliel Churata. Mostraba simpatía abierta hacia las medidas “correctivas” llevadas a cabo por los alemanes. Proponía que esas mismas medidas fuesen llevadas a cabo en territorio nacional:

            En Nueva York han muerto a un espía

El Secretario del Consulado Alemán en Nueva York ha sido muerto misteriosamente. Con este motivo se comprobó que había sido un espía y que transmitía noticias radiales desde las oficinas del consulado.

Ejemplo digno de seguirse en Bolivia donde algunos extranjeros no solo que son espías sino que inclusive se permiten intervenir en política nacional sembrando la discordia entre los bolivianos por medio de la insidia y la intriga que manejan a discreción.

Hay entre nosotros, un tal Churata, emigrado peruano al que el gobierno, todos los gobiernos, le han permitido sentar plaza en un órgano de prensa desde el que lanza a diario envenenados escupitajos contra la juventud boliviana que ejerce el derecho de intervenir en política.8

El grupo fascista iniciaba un ataque abierto en contra del periodista de La Calle, y lo corroboraba un día después:

(…) Igualmente sabe mi amigo que el autor de esa campaña sañuda contra La Estrella de Hierro es principalmente un inmigrante peruano, que incapaz de hacer patria en la prodigiosa tierra que le sirvió de cuna, ha venido a Bolivia no precisamente a trabajar sino a “vivir” a “comer” y a retozar a costa de la hospitalaria condición de este país ingenuo.

(…) La actitud violenta del inmigrante Churata que escribe los ataques contra la Estrella de Hierro en las páginas de La Calle viene a suplir la ausencia de una actitud viril de los adversarios políticos de este nuevo partido…9

El germen del ataque y el disgusto por parte del grupo La Estrella de Hierro en contra de Churata, fue un artículo aparecido días antes en La Calle,10 en donde el peruano subrayaba críticamente el infantilismo de las nuevas organizaciones políticas de carácter nacional y la falta de un programa en La Estrella de Hierro. El texto fue adjudicado por los integrantes del grupo a Gamaliel; no obstante, dicho artículo apareció como una nota editorial sin autoría. Sin embargo, el suceso provocó una persecución política contra Churata. La solidaridad a favor de Gamaliel en contra de la nota difamatoria del grupo La Estrella de Hierro se hizo presente, primero por parte de sus compañeros de La Calle, quienes manifestaron que Churata había dejado el diario y declararon que las suposiciones hechas por el grupo alentaban al asesinato de Gamaliel.11 Sus compañeros hacían patente la importancia de la labor cultural del peruano en la vida nacional. Una solidaridad a favor del escritor que encontró lugar entre las personalidades de la cultura boliviana, el caso de su antiguo compañero de Gesta Bárbara Walter Dalence, quien presentó su apoyo y se refirió a Churata:

Lo conozco demasiado a Churata. Lo sé íntegro, trabajador, y puro. Lo sé respetuoso como pocos de la realidad boliviana y no esto, por la “hospitalidad” que según él dice, le hemos brindado sino por una bella disciplina espiritual que siempre la ha tenido. (…) Hago un alto en el breve camino para prestarle mi caluroso apoyo, no solo como amigo sino como excombatiente.12

Las manifestaciones de apoyo a Gamaliel no se hicieron esperar, así como el repudio por las acciones de La Estrella de Hierro. Antonio González Bravo, músico y autor del cancionero warisateño, participante de la escuela de Warisata, también declaró en la prensa su defensa por Churata:

Los bolivianos tenemos la obligación de defender el bienestar y la dignidad nacionales; pero, también tenemos mayormente, la obligación de ser leales y agradecidos con los hombres que como Churata nos ayudan férvida y noblemente, a trabajar por el progreso de Bolivia, sintiendo con nosotros las alegrías y los dolores nacionales.13

Persecución y difamación en contra de Churata, fueron los elementos que La Estrella de Hierro provocaba con el objeto de  buscar la expulsión o la prisión del periodista. Gamaliel, ante la adversidad que afrontaba, no inició una defensa; mantuvo la cordura, aparentaba mantenerse en silencio. Sin embargo, su mutismo no obedecía a un acto de cobardía o a una aceptación de las sospechas contra su persona, sino que su vida atravesaba por un ciclo trágico.

Dos acontecimientos de mayor importancia, fueron los causantes de su silencio y relegaron su defensa. A tan sólo una semana de las declaraciones del grupo La Estrella de Hierro, en un ambiente político adverso a Gamaliel, agravado por la amenaza de su deportación, sufrió la muerte de su esposa Aída Castro. Su compañera de vida, quien desde tiempo atrás padecía una enfermedad incurable, se había hospitalizado con mínimas posibilidades de recuperación.14 El deceso fatal de Aída ocurrió el 15 de diciembre de 1939. Varias personas de diversas esferas sociales asistieron al cortejo fúnebre.15 Pero, el destino le preparaba otro golpe a Gamaliel: el mismo día en que falleció Aída, a escasos minutos, se suicidó su amigo y socio Waynakapaj Chukiwanka Ayulo:

Cuando yo, personalmente amortajaba a mi mujer que había fallecido media hora antes, me trajeron hasta la clínica la nueva anonadante: Wayna se ha matado. Ud. puede suponer lo demás. Apenas dos días antes estuve ya en camino de la deportación por razones políticas. Es decir que un día perdía la libertad, a mi esposa y mi hijo, porque yo amaba a Wayna con esa ternura a la que él no faltó nunca.16

Gamaliel, en un breve lapso temporal, sufrió la persecución política alentada por las manifestaciones de la   Estrella de  Hierro, el fallecimiento de su mujer y el sacrificio de su amigo y paisano Waynakapaj.

Imagen 1. Gamaliel Churata y Aída Castro

Fuente: Archivo Pedro O. Pineda Aragón.

Waynakapaj, hijo de Francisco Chukiwanka Ayulo, se había establecido en la ciudad de La Paz, donde fundó la empresa comercial “ACPEN”. Una empresa entre cuyas actividades estaba la publicación de dos diarios: El expreso matinal y El expreso de la tarde. Bajo la aceptación de Waynakapaj los dos diarios fueron dirigidos por Churata, a partir de septiembre de 1939, dejando su puesto en el periódico paceño La Calle. Waynakapaj, se había sacrificado como solución para condonar las deudas que una mala administración de la empresa ACPEN acarreaba. Dos mensajes póstumos dejaría:

Uno dirigido a su amigo personal y colaborador, señor Gamaliel Churata y otro al diario vespertino que bajo los auspicios de la organización “Acpen” Expreso de la Tarde se viene publicando desde hace algunos días.17

Momentos difíciles en la vida de Churata: la persecución política incitada por las declaraciones de La Estrella de Hierro convergía con los decesos de dos personas entrañables. Agravaba su situación, las imputaciones que los accionistas de la empresa de Waynakapaj, formulaban en su contra. Se le sindicaba como el culpable de la bancarrota de la empresa y el responsable de la muerte del gerente de la misma. Era difícil que Gamaliel respondiera en su momento a las imputaciones que se le hacían, el dolor espiritual que los fallecimientos le producían, lo orillaron a callar.

Gamaliel se mantuvo en silencio refugiado en las sombras durante casi todo el año de 1940. La Estrella de Hierro, desapareció y Churata recluido en la escritura de su obra, volvería a reaparecer a la luz pública un año después de los sucesos trágicos. El motivo de su reaparición fue el ejercicio público de su defensa contra los accionistas de ACPEN, quienes volvieron a hacer recriminaciones en su contra. La declaración principal, una publicación en el periódico La Noche, donde le imputaron nuevamente su culpabilidad en la quiebra de la empresa y en orillar a la muerte al gerente de la organización comercial:

¿Quién era el principal gestor de Acpen? ¿Por qué la justicia no ha continuado investigando y desentrañando el misterio de este suicidio. El principal gestor, el que realizaba toda la propaganda, el que planeó el negocio y sus proyecciones es el señor Gamaliel Churata llamado por otro nombre Arturo Peralta. Es él quien tiene la palabra en este asunto que se lo ha creído definitivamente olvidado.18

Contrario a lo que sus difamadores esperaban, Churata resolvió defenderse. Inició un proceso judicial por difamación contra Mario Flores, director de La Noche. Además, ante la Asociación de Periodistas de Bolivia (de la cual era miembro y ex secretario), Gamaliel pidió que su caso fuese examinado: “si un periodista puede ser objeto de gratuita difamación, por parte de un diario cuando no existen documentos que justifiquen tal actitud”.19 Y envió una carta a La Calle20 en la que explicaba las causas que llevaron a la ruina de la empresa ACPEN y manifestaba que estaba en la mejor disposición para presentarse a declarar ante las autoridades bolivianas para resolver el caso. Sus detractores enmudecieron; no volvieron a difamarlo, Gamaliel recorría un trayecto sinuoso en su existencia.

El escritor peruano no había asimilado del todo el deceso de Aida y de Waynacapaj. Vislumbraba sobre las nubes del otoño derramado, la frente melancólica que sostenía el cielo albino, tristeza fugitiva del morir cotidiano, pero debía continuar su marcha en Bolivia


Los vampiros sobre el cadáver de Waynapakaj Chukiwanka Ayulo

GAMALIEL CHURATA

No solamente para exigir celeridad en el trámite judicial que investiga las causas del suicidio de Waynakapaj Chukiwanka, propietario y gerente de la agencia comercial ACPEN, sino para buscarle un compañero en el infortunio. “La Noche” ha publicado ayer una nota en la que, de manera concreta, insinúa la necesidad de apreciar la responsabilidad que pudo caberme en la “estafa” de cerca de doscientos mil bolivianos de los peniques que, por inexperiencia, Waynakapaj Chukiwanka pagó con su vida hace un año.

El fracaso comercial de Chukiwanka, se atribuye al programa “fantástico” que puso en movimiento, aunque por fortuna no se dice –que esto cabría bien en el refinamiento necrofóbico de sus exhumadores- que se debiera al dispendio o a la picardía, pues Chukiwanka, aun muriendo, reveló pertenecer a la casta de los caballeros indios que prefieren la anulación a la infamia.

El programa comercial de Chukiwanka, efectivamente fue mío, fue elaborado por mí, pero nunca llegó a ser puesto en práctica; porque al querer intentarlo se manifestaron los síntomas de la falencia económica que, por inexperiencia, había venido arrastrando desde hacía dos años antes de crear ACPEN, esto es, cuando recibió las primeras colaboraciones económicas de su pariente y amigo el señor Raúl Bravo, quien, inclusive, le había ofrecido la de un millonario venezolano, el Coronel Pérez –no sé si este nombre es exacto- oferta de colaboración que habiendo inducido a Chukiwanka, contra mi consejo, a adobar una casa –la casa Trepp- con dinero credicial en gran estilo lo precipitó violentamente en el abismo, ya que ella no se materializó nunca.

En un extenso folleto que preparo –homenaje a la memoria de un amigo profundamente querido– demuestro que, además de estos factores de la inexperiencia, procuraron su derrota operaciones chafadas por el destino adverso. No de otra manera puede calificarse aquella que se estaba perfeccionando con el Coronel Ernst, para la provisión permanente de ganado procedente del Perú, destinado al consumo de La Paz, y que debía tener como base un aporte de cuatrocientos mil bolivianos de dicho militar;

y fue precisamente el domingo que yo señalaba las condiciones de tal arreglo, que debía resolverse el lunes, cuando mi propio periódico –LA CALLE– daba noticia de la trágica muerte del ilustre militar.

Los créditos de la señora Carmen Medinaceli y del señor Raúl Pérez – dineros éstos, ni siquiera suyos sino de su esposa y cuñados- que suman cincuenta mil bolivianos fueron realizados con mi exclusiva garantía, y yo me confieso responsable de tales operaciones, pues si se llevaron a cabo fueron solamente en confianza a mi persona, ya que ni la señora Medinaceli ni el señor Pérez, conocían, ni de vista, al señor Chukiwanka; y estos fundos –que yo recibí personalmente siquiera- ya no sirvieron sino para esa breve maniobra de “tapar huecos” que procediera al desenlace trágico de mi amigo. Por lo menos, esto revelará que la consecuencia de este desastre, me afectan como a ninguno de los acreedores de ACPEN.

Yo no me rehúso, por lo demás, el que algunos de estos que me creen realmente responsable de la muerte de Waynakapaj Chukiwanka y sus consecuencias, acudan a los estrados judiciales y me demanden; me hallo listo y anheloso de responder al cargo que se quiera formular sobre mí. El padre de Waynakapaj, que es uno de los semáforos de la conciencia ética del Perú a raíz de esta tragedia que enlutó para siempre su corazón, me decía: “Mi Wayna lo quería a usted como a un padre, mi leal, mi único amigo”. Y Wayna, al despedirse en un almuerzo que ofreciera en el Sucre Palace Hotel, horas antes de su muerte, a amigos y amigas de su intimidad –me lo ha referido otro de los acreedores de ACPEN, el señor Heriberto Aliaga- expresó que deseaba brindar por “su mejor amigo, su padre, amigo en todo momento, pero sobre todo amigo en la adversidad, por Churata”.

Bien, pues. Que los acreedores de ACPEN que negociaron con Chukiwanka, inicien la acción que deseen. Creo que ha llegado el momento de cumplir el encargo que me dejó mi amigo, cuando ya la muerte velaba junto a él: defenderlo de la malidecencia o la cobardía, aunque esto no me impide asegurar que el Doctor Francisco Chukiwanka Ayulo, o yo pagaremos los doscientos mil peniques que segaron la vida de un hombre joven, incapaz de ninguna felonía.

Lo defenderé pese a quienes lo ahorcaron.


  1. Carlos Medinaceli, carta dirigida a Armando Alba, fechada el 7 de junio de 1932, en Mariano Baptista Gumucio, Atrevámonos a ser bolivianos. Vida y epistolario de Carlos Medinaceli, Ediciones Amigos del Libro, La Paz, 1984, p. 264. ↩︎
  2. En La Gaceta de Bolivia, como en diversas publicaciones, algunas de las notas editoriales, bajo el título de “Conversemos”, fueron escritas por Churata, bajo el anonimato, un eje para rastrear aquellas que fueron de su autoría, parte de la idea de cotejar forma y estilo, de tales notas editoriales. ↩︎
  3. Dirigido por N. Pardo Valle y, posteriormente, por Armando Arce, La Calle, Diario Socialista de la mañana; Churata ingresa al diario en 1936. ↩︎
  4. Durante una etapa de la Guerra del Chaco, el ejército boliviano se organizó bajo el mando del oficial alemán Hans Kundt. En 1936, el General José David Toro Ruilova, presidente de la nación, contrató una misión de la Italia de Mussolini, para reorganizar la policía boliviana. En 1938, Hitler distribuyó en octubre de ese año, 144 condecoraciones, una al diplomático boliviano Hernán Chávez. Esta relación con las potencias del eje, llevaría años después a la invención de alianzas entre Bolivia y la Alemania nazi. El caso más sonado fue el del servicio de información británica, quien en 1941, inventó un mensaje falso supuestamente enviado desde Alemania que implicaba a personajes bolivianos, entre ellos a Víctor Paz Estensoro, en un presunto complot nazi para tomar el poder. Sobre este tópico véase al respecto. Ernesto Giudici, Hitler conquista América, Editorial Acento, Argentina, 1938; Colin H. “The U.S., Germany and the bolivian Revolutionaries, 1941-1946”, Hispanic American Historical Review, 52, núm.1, febrero de 1972. ↩︎
  5. Mariano Baptista Gumucio, Historia Contemporánea de Bolivia, FCE, México, 1996, p. 101. ↩︎
  6. La Estrella de Hierro, grupo dirigido por Roberto Bilbao La Vieja, llegó a tener el último trimestre de 1939 y hasta el segundo mes de 1940, una página en el periódico Crónica; la página titulada con el mismo nombre del grupo, tenía una sección desde donde manifestaba su credo: “Posición Política”, y hacia una crítica a la realidad nacional.
    ↩︎
  7. La Estrella de Hierro, “Nuestra Posición Política”, Crónica, La Paz, 6 de diciembre de 1939, p. 7. ↩︎
  8. Me permito citar la nota completa por su brevedad y su importancia. “En Nueva York han muerto a un espía”, en Crónica, La Paz, 8 de diciembre de 1939, p. 7. ↩︎
  9. Un Estrella de Hierro “Satisfecho”, Crónica, La Paz, 9 de diciembre de 1939, p. 6. ↩︎
  10. “Breve historia documentada de media doc. de cuartos de conversión política. Envueltos en sus propias redes “las estrellas” declaran que no son nada…”, La Calle, La Paz, 2 de diciembre de 1939, p. 4. ↩︎
  11. “La Estrella de Hierro incita al asesinato de un periodista” La Calle, La Paz, 12 de dic. 1939, p. 4. ↩︎
  12. “Frente a una campaña mezquina como insidiosa, habla un periodista”, Carta de Walter Dalence M. a La Calle, La Paz, 12 de dic. 1939, p. 4. ↩︎
  13. “Pide don Antonio González Bravo trato justo para un periodista”, carta dirigida a La Calle, La Paz, 19 de dic. de 1939, p. 4. ↩︎
  14. En una nota de acontecimientos sociales de La Paz se publica lo siguiente: “En la clínica Saldaña, se encuentra gravemente enferma la señora Aída Castro de Churata”, La Calle, 14 de dic. de 1939, p. 8. ↩︎
  15. Escritores, periodistas, miembros de la Federación Obrera Sindical, del Sindicato de panaderos, etc. “Hondo sentimiento de pesar por la muerte de la señora de Churata”, La Calle, 17 de dic. de 1939. p. 8. Cabe señalar que el diario La Calle, nombra a la esposa de Gamaliel como Aída Castro de Churata, en otro diario: La Razón, en su sección de noticias necrológicas, menciona la inhumación de “Aída Castro de Peralta esposa del señor Gamaliel Churata”, La Razón, 17 de dic. de 1939, p. 7. ↩︎
  16. Carta de Gamaliel Churata a Francisco Chukiwanca Ayulo, 20 de diciembre de 1939, apud, Augusto Ramos Zambrano, Rumi Maqui, IIDSA-UNA, Puno, 1985, p. 83. ↩︎
  17. “Deudor de Bs. 250, 000 Huanakapaj Chukiwanka hizo su testamento y se descerrajó un balazo”, La Calle, 16 de dic. De 1939, p. 8. La misma noticia aparece en el diario La Razón, “Huayna Capac Chukiwanka se suicidó ante la presencia de sus acreedores”, La Paz, 16, dic. de 1939, p. 8. ↩︎
  18. “Hace un año se suicidó el gerente de Acpen y no se conoce el estado Comercial. Varios acreedores de la firma han quedado en una difícil situación. –La justicia está en el deber de esclarecer esta contingencia”, La Noche, La Paz, 17 de dic. de 1940, p. 8. ↩︎
  19. “Gamaliel Churata se querella contra el director de “La Noche”, La Calle, 19 de dic. de 1940, p. 4. ↩︎
  20. Por la importancia y semi desconocimiento de este documento, se transcribe en su totalidad, al final del artículo. ↩︎

La pacarina

Pacarina o paqarina es una voz andina, un término quechua de tenor polisémico, que alegóricamente nos ayudará a expresar nuestras ideas, sentires y quehaceres. Signa y simboliza el amanecer, el origen, el nacimiento y el futuro. Se afirma como limen entre el caos y el orden, la luz y la oscuridad, el nacimiento y la muerte, lo femenino y lo masculino, el silencio y lo sonoro. La pacarina es lago, laguna, manantial y  mar del Sur, el principal eje de la unidad y movimiento del mundo contemporáneo.

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