Marlon Martínez Vela
Pacarina del Sur. Revista de Pensamiento Político Latinoamericano
Año 1 | Número 3 | Abril – Junio de 2010
ISSN: 2007–2309
Resumen
No es fácil acercarse a un periódico o revista cultural alejada del estudioso o investigador por más de 80 años; sin embargo, es muy gratificante conocer y responder algunas dudas que emergen de la lectura y de la inspección de las imágenes que puede encontrar uno en ellas. Escogí El Obrero Textil porque me pareció un muy buen ejemplo de cómo un periódico de un sindicato servía para enviar mensajes o comunicar ideas, convocar y discutir situaciones que afectaban la vida de los trabajadores. También funcionó como memoria, haciendo el rescate de los héroes y de los puntos de referencia paradigmáticos de los movimientos obreros. En ese sentido, las imágenes desempeñan una función privilegiada, imprescindible en todo medio de difusión.
Palabras clave: Periódico sindical, obrero textil, iconografía.
Contexto histórico de El Obrero Textil
Para poder hablar, o mejor, escribir sobre el periodo de El Obrero Textil que me interesa, es necesario situarse en el primer quinquenio de la década de 1920. El mundo había sufrido los estragos de la llamada Primera Guerra Mundial que se disputó en Europa, pero que afectó a todo el planeta. De igual forma, algunos países se habían consolidado como potencias, mientras que otros habían quedado inmersos en la destrucción, la crisis y una situación muy lamentable, como en el caso de Alemania.
Para esta época, ya se habían dado algunas revueltas alrededor del mundo, destacando la Revolución Mexicana en 1910, que duraría casi 10 años en llegar a estabilizarse; por otro lado, una revolución que impactó a nivel mundial fue la rusa, impulsada por los bolcheviques, encabezados por Lenin y otras figuras destacadas luego de sus diferencias con los mencheviques y su victoria sobre los zares rusos. Como menciona Sulmont, en todos los países surgen partidos comunistas inspirados por la revolución rusa. Entonces, es un periodo intermedio entre la guerra y la gran crisis económica de 1929.
En Perú, el presidente Augusto Bernardino Leguía gobernaba tras derrocar en 1919 a Pardo y Barreda; fue ratificado por una Asamblea Constituyente en 1920. Asimismo, fue reelegido dos veces, en 1924 y 1929. Este dirigente es uno de los primeros en promover la expansión y el desarrollo tanto económico como industrial. Leguía es quien abre al país peruano a la influencia y presencia imperialista de Estados Unidos, lo que favorece a la clase alta, a la oligarquía peruana y a las empresas muy poderosas, que acabarían con las más pequeñas, y, por lo tanto, nacionales, regionales o locales.
Hablar de El Obrero Textil es hablar de uno de los gremios más importantes en el Perú. Denis Sulmont señala que junto con los panaderos y los portuarios, fueron de los que tuvieron mejor organización y mayor peso a inicios del siglo XX.1 Cabe subrayar que la Federación de Trabajadores en Tejidos del Perú –la agrupación que impulsaba esta publicación– fue apoyada en su inicio por Víctor Raúl Haya de la Torre, el líder estudiantil que fue perseguido por la represión y censura peruana en varios países de América Latina.2
La importancia de la clase obrera y los postulados cominternistas (de la Tercera Internacional o Internacional Comunista) influyeron en dos personajes importantísimos de esta época, quienes, a su vez, promovieron discusiones y cambios en las políticas laborales y sociales del Perú y de Latinoamérica; me refiero a Haya de la Torre y a José Carlos Mariátegui. De esta manera, surgen varias publicaciones relacionadas con grupos y organizaciones de los diferentes sectores, tanto estudiantiles como de trabajadores y sindicatos, en las que se reproducían muchos de los textos de estos intelectuales y otros con ideas semejantes.
Entre las diferentes publicaciones se encuentran Claridad (Universidades Populares González Prada), la revista Nuestra Época y el periódico Razón (núcleos de orientación socialista, Comité de Propaganda Socialista), y Variedades y Mundial (revistas de tipo burgués). Para 1926, Mariátegui participa en la fundación de la revista Amauta. Así, El Obrero Textil se encontraba dentro de una dinámica social y cultural que se extendía en la intelectualidad y los diferentes sectores de la sociedad peruana.3
Otro elemento importante de la época es que Haya de la Torre, durante su exilio propone la creación de una Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), que reuniría a intelectuales, obreros, campesinos, estudiantes y clases populares en un frente antiimperialista en América Latina. De esta forma, el frente de los trabajadores textiles, con su órgano de publicación para dar a conocer ideas y comunicarse principalmente con los trabajadores del sector, aunque sin excluir a los adeptos, estaba rodeado de otros esfuerzos similares en otros sectores de la población peruana.
Cabezales y secciones especiales
Es de subrayar el cambio que presenta El Obrero Textil en su cabezal principal a lo largo de cinco años (1920-1925), ya que pasa de una tipografía limpia y sobria, sin diseños ni imágenes que la acompañen, salvo una placa a cada lado donde dice Órgano de la Federación de Trabajadores en Tejidos del Perú (1 de mayo de 1920), a otros más elaborados.
Imagen 1

Fuente: Imagen de Microfilm de El Obrero Textil tomada por el autor. Colecciones Especiales, Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Fondo Ricardo Melgar Bao.
Basta con observar el cabezal de un año después, donde a la izquierda aparecen iconografías de telas enrolladas y, a la derecha, un obrero textil elabora un vestido en su taller. Hay que resaltar que la mano con la que confecciona dicha prenda es la izquierda, lo que denota ir contracorriente y hacer las cosas de una forma no tradicional, a pesar de un oficio tan tradicional como el del tejedor (1 de mayo de 1921). El pensar las cosas de una manera alternativa, permite ver cómo quienes pueden vestirse con estos productos, dependen de la habilidad de una persona perteneciente a las clases subalternas para no andar desnudos por la calle, esto es, se carnavaliza, se invierten los papeles de quién se vería desnudo si no existiese ese trabajo de un gremio. Una expresión que muchas veces se utiliza para referirse a las personas que no tienen capital, es decir, que están “desnudas” o cuando las estafan, las dejan en “los puros calzones”. Desde mi punto de vista, El Obrero Textil transgrede este orden.
Imágenes 2 y 3


Fuente: Imágenes de Microfilm de El Obrero Textil tomadas por el autor. Colecciones Especiales, Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Fondo Ricardo Melgar Bao.
Por otra parte, al revisar el cabezal principal de la primera quincena de octubre de 1921, “El Obrero Textil” aparece en manuscrito, con unas imágenes a la izquierda. Y una leyenda a la derecha del cabezal. Las imágenes tienen dos razones de peso para ir en esa posición; la primera, ahí se centra la atención que de manera construida tenemos en Occidente de la lectura tanto de iconografía como de textos; y, finalmente, el periódico se propone ser una postura crítica, la importancia de enfocar su entorno y contexto desde una óptica de izquierda o desde la izquierda. El texto de E. Elmore pretende ser una especie de descripción de la imagen del cabezal, en la que exalta a los hombres con carácter que llevarán con ayuda de la Ciencia a la humanidad hasta el sol de la Emancipación. En dicha imagen hay tres personas: un hombre maduro que apunta con la mano izquierda hacia donde emerge del horizonte, o lo ilumina todo, el sol de la Emancipación. Tanto la mujer sentada como el joven a su mano derecha observan en dirección del sol mientras que quien apunta parece interpelar al joven o al lector mismo para que vea que por medio de la ciencia, en la mano derecha y en una dirección de izquierda, justo tras las montañas se encontraría la Emancipación que terminaría con la oscuridad de la represión, de la intolerancia, etcétera. Y ese sol está ascendiendo por el oriente y ya alumbra bastante; sin embargo, todavía falta que se alce en toda su magnitud y traiga luz sobre todos los moradores de la tierra.
Imagen 4

Fuente: Imagen de Microfilm de El Obrero Textil tomada por el autor. Colecciones Especiales, Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Fondo Ricardo Melgar Bao.
Luego de llegar a este punto de crítica, de propuesta de diseño e imágenes en el cabezal, es extraño que, casi un año después, para la primera quincena de agosto de 1922, vuelva la sobriedad al cabezal: la tipografía sin imágenes, dice El Obrero Textil, y como subtítulo se le agrega: Órgano de la Federación de Trabajadores en Tejidos del Perú. Así continuará hasta que el 1 de mayo de 1924 vuelvan a cambiar la presentación del cabezal. De esta forma, este cabezal está compuesto de varios elementos; en la parte superior está el ícono-texto formado por la cabeza de una mujer que parece evocar estas simbolizaciones femeninas de la libertad y que también parece estar exhortando a los lectores, a los obreros textiles, con una frase: “¡Trabajadores, uníos!”.
(Imagen 10)
El título simula estar sobre un entretejido de telas, que podría representar la heterogeneidad de quienes trabajaban en el ramo textil, pero que vivían en condiciones diferentes; no obstante, más que buscar separarse, intentaban convocar la unidad de estos obreros. Asimismo, a la derecha, hay un integrante del gremio trabajando con un rollo de tela. En el bolsillo derecho lleva un ejemplar de El Obrero Textil, lo que denota una apuesta por el obrero informado y comprometido con una postura crítica. Buscaban formar empleados con una conciencia de clase muy clara, una clase educada y consciente de sus derechos y obligaciones. Lo que también puede verse en esta imagen es la importancia del ser humano con respecto a su trabajo y a la maquinaria con la que lo realiza; el hombre es más grande que eso, sobresale del marco de la imagen y es el protagonista de la historia.
(Imagen 11)
Por lo que se refiere a la imagen de la izquierda, se trata de un círculo que contiene dos brazos con un fragmento de cadena cada uno; simula que han quedado rotas. Esto es, son miembros que traen libertad, que, como dice en un círculo mayor alrededor de éste: “Contra la Opresión Libertaria Acción”. Una vez más, el brazo que sobresale primero es el izquierdo. Es decir, la libertad vendrá de la unión de las diferentes fuerzas que componen la sociedad, pero iniciará desde la izquierda, desde quienes tienen una perspectiva alternativa de la realidad vivida, y posteriormente se sumarán quienes no habrían tenido tal visión, pero que sí padecían los rigores y las carencias de un régimen concordante con el imperialismo, el colonialismo y el capitalismo. Por esa razón, hay que subrayar que la leyenda sobre los brazos emancipadores dice «Federación Textil», como responsable de que la libertad se alcance en Lima y luego en el Perú.
(Imagen 12)
Como puede apreciarse, los cabezales principales de El Obrero Textil desempeñaban un rol muy importante porque se trataba de la iconografía principal, claro, cuando no había una imagen principal al centro relacionada con un tema de actualidad. El cabezal se volvía, entonces, en el sello iconográfico del periódico; era el primer punto desde el cual se dejaba claro cuáles eran tanto la postura como la búsqueda de dicho impreso. Esa presentación decía desde ahí a quiénes iba dirigido su contenido, con quiénes intentaba hacer redes y cuáles eran las metas que querían alcanzar como clase, como sociedad.
Tribuna Femenina
En El Obrero Textil había una sección muy especial porque estaba dedicada a las mujeres, a los temas donde se encontraban las mujeres, a los temas actuales, pero se preguntaban cuál era el papel de ellas en estos tópicos y, sobre todo, lo que yo destacaría más: los escribían mujeres. Las mujeres comprometidas con su género y, en especial, con su sociedad y el entorno en el que les tocó vivir.
Para titular esta sección, utilizaban un mismo diseño que estaba compuesto de forma bien interesante. Retomaba dos elementos de los cabezales principales; uno era la especie de entretejido sobre el que se expondrían los demás. Fundamentalmente, esto era para que no se perdiera de vista que los puntos de vista lanzados en esta sección estaban respaldados o se levantaban sobre los esfuerzos de los profesionales de los textiles. El otro elemento rescatado era el del sol en el horizonte; aunque aquí no tenía la leyenda de emancipación, podía ser innecesario, ya que en el cabezal principal se habría visto con detenimiento o, al estar ya referido, no era necesario integrar todos los elementos anteriores y, con sólo poner ese sol, se evocaría la imagen previa. De esa forma, este elemento jugaría el papel de un enlace, de una liga a una imagen previa más compleja. Asimismo, cabe señalar que aquí, en lugar de montañas, hay nubes y los rayos del sol tocan la leyenda Tribuna Femenina y llegan hasta donde está la mujer sobre el planeta. Llega, pues, la libertad a todas partes.
(Imagen 13)
Ahora, la imagen femenina aparece desnuda, sentada sobre el planeta, con un libro abierto sobre las piernas. El que esté sin ropa sugiere que está despojada de prejuicios y de ataduras con ese mundo construido a partir de convenciones capitalistas y colonialistas; entonces, al no tener esas trabas intelectuales, se expresa de manera libre. Y esta libertad está asociada a que se trata de una mujer inteligente, que lee, que está informada, que tiene un juicio propio porque se lo ha ido formando ella misma, alumbrada por esos rayos del sol emancipador. Es tal su perspectiva crítica que el planeta sobre el que está sentada está invertido. Aquí el Sur es Norte y viceversa, así como el Este es Oeste y viceversa. Es decir, cuestiona esas jerarquías que se han impuesto por años y siglos para verlas desde otra óptica.
También resulta interesante ver la tipografía utilizada para el encabezado de esta sección. Algunas letras tienen serifas (o remates), que combinados con los rayos solares, otra vez, emancipadores se convierten en otras imágenes relacionadas tanto con la libertad, con el conocimiento, las mujeres, el mundo, se hace un juego de yuxtaposiciones y así, la “U” ya no es esa vocal sino que se convierte en un arpa y evoca la música; así, la “N” de Tribuna ya no es esa letra sino que se transforma en un símbolo transgresor como lo es la serpiente. Por su parte, la primera “E” parece llevar debajo una daga o un sable, como bajo las faldas, lo que denota lo aguerridas que pueden llegar a ser las mujeres. Ahora no sólo se trata de exaltar su conocimiento y toda la parte artística que pueden aportar y lo hacen, sino que también están listas para la lucha.
Entonces, el periódico no sólo estaba dirigido a los obreros textiles, sino también a las esposas y a las obreras. Se trataba de un medio inclusivo, un espacio que valoraba a ese sector de la sociedad porque veía en él muchas cualidades que, combinadas con las de los hombres, podrían llevar esa libertad a otros niveles. El que la sección de las mujeres estuviera escrita por mujeres le daba un valor agregado, ya que no eran hombres hablando de mujeres sino que había libertad desde dentro para que fueran ellas mismas quienes expresaran lo que desde su mirador de mujeres veían en su contexto.
Ambiente Fabril
Otra sección que contaba con un cabezal con imágenes era éste, Ambiente Fabril, en el que se ponía al tanto de los logros del gremio y los sindicatos textiles. Aquí podrían encontrar los pormenores de lo que muchas veces tenían que vivir los obreros por culpa de los patrones, enfocados sólo en su visión capitalista y que buscaban ganar con base en la explotación de los seres humanos, pero también podían ver esas victorias de la unión de su fuerza con esos tiranuelos.
(Imagen 14)
Este cabezal se divide en dos imágenes sobre las que aparece la leyenda de Ambiente Fabril, en una tipografía sencilla pero con remates curiosos. Una vez más, resalta la imagen de la izquierda, porque muestra al obrero en su taller, trabajando arduamente, y es más grande que las fábricas del lado derecho. Es decir, dentro de la ciudad, se ven muchas fábricas, pero éstas por muy grandes que sean, no lo serán más que sus empleados, que son quienes realmente hacen que funcionen. Son los ejecutores de ese progreso que parece surgir de las chimeneas de las fábricas. Resalta entonces el valor de cada trabajador como ser humano, como el motor de la ciudad que parece avanzar como una maquinita hacia la modernización.
Así, por más civilización avanzada, por más ciudad pujante, sin seres humanos como protagonistas, eso no es posible. Esta sección es importante para la valorización de los trabajadores como individuos y como ciudadanos. Las imágenes, pues, hacen que al primer contacto, se enganchen con los temas que se tratan ahí, con temas relacionados con el gremio y que buscan generar y fortalecer redes, empatía y simpatía por los esfuerzos que sostienen los trabajadores en diferentes partes de Lima y del Perú.
Imagen principal
Las ediciones de El Obrero Textil no siempre contaban con una imagen principal en la portada. Sin embargo, cuando sí las incluían, éstas estaban muy bien elaboradas, eran críticas, fuertes y complejas. Para el número del 1 de mayo de 1920, el encabezado dice: “Recordando una fecha y en conmemoración de los mártires de Chicago”. Entonces, la imagen tiene que ver con este tema y en ella, viene en la parte superior 11 Noviembre 1887, mientras que en la inferior dice Las Víctimas de Chicago. Hay ocho rostros en un óvalo cada uno, como si se tratara de una fotografía o un pequeño retrato, y se trata sin duda de estos trabajadores que fueron ahorcados por las protestas que los llevaron a conseguir las ocho horas laborales en Estados Unidos.
(Imagen 15)
En el centro de la imagen se encuentra una representación de la Estatua de la Libertad, lo que vuelve muy significativa esta iconografía, ya que en el mismo año (1886) en que se inaugura la Estatua de la Libertad, se asesina a estos trabajadores que reclamaban un trato más justo en el ámbito laboral. Es por eso que este monumento aparece semidesnudo y sin la corona del original. Y en esta ocasión, contraria a la que representa la Tribuna Femenina, la desnudez femenina alude a una libertad que ha sido usada, empleada como mercancía y ha quedado así; no es la desnudez carente de prejuicios sino la que está asociada con la prostitución al mejor postor.
Aparte, la flama que parece ir extinguiéndose es la que ha dejado a su paso el incendio de edificios, porque, más que alumbrar en medio de las tinieblas de la represión y la injusticia como el sol emancipador, lo que ha hecho es destruir a su paso y encender la hoguera donde mueren quienes reclaman justicia. Y lo que está debajo de esta estatua, es decir, lo que sostiene y sirve de base para que se levante magnificente el monumento, son el cráneo de los mártires, de las víctimas, los cañones con los que se sofoca y extermina a los inconformes. Un símbolo del clero bajo una llave que también simbolizaría el poder estatal. Así, lo que sostendría y daría legitimidad a esta masacre sería el poder estatal, con la bendición de la Iglesia católica, que no intervendría para auxiliar a los obreros, y las leyes simbolizadas por el libro a la izquierda.
Entonces, donde todos los poderes están coludidos contra las clases bajas, las únicas cadenas que están rotas no son las de la esclavitud sino las que sostienen los platos de la balanza y se ven colgados detrás de los retratos de la izquierda. Esa es la seguridad que tienen quienes aspiran a la libertad, esa libertad proclamada en un país como Estados Unidos, donde incluso hay una estatua, que su llama terminará incendiando su hogar, su trabajo y no descansará hasta que, con las leyes del lado del poder, con apoyo del clero y del poder estatal, se plante sobre los restos de los trabajadores. Un año después, el 1 de mayo de 1921, El Obrero Textil reproduce la misma imagen, pero ahora el encabezado dice “Loor a los mártires de Chicago”.
Por otra parte, para el mes de mayo de 1923, el encabezado del periódico dice: “La bestia ensotanada impone su dogma: cree o muere”. Y la imagen principal está compuesta por varios elementos, entre los que sobresale, en el centro, una representación grotesca de un sacerdote. Como lo señala el título, se trata de una bestia; tiene rasgos animalescos antropomorfizados que están en un cuerpo que parece ser humano, pero sus rasgos no lo son. Tiene los ojos oscuros, como llenos del mal que encarna; la nariz, ancha como la de un simio; tiene muchos dientes como para ser humano y le sobresalen unos colmillos para devorar o chupar; tiene bigotes de felino; tiene barbas de chivo o demonio; y las orejas, las orejas son animalescas igualmente.
(Imagen 16a)
En la cabeza, sin cabello, lleva el bonete de clérigo, así como la sotana y un rosario que no tiene medallas ni cuentas ordinarias, sino calaveritas a las que rinde devoción, en todo caso. Asimismo, con las garras que lleva en manos y brazos velludos, sostiene en la izquierda un libro titulado Anales de la Inquisición y Autos de Fe, lo que indicaría que está bien adoctrinado para llevar a cabo su labor evangelizadora. Y pues tan bien preparado está que, con la derecha, empuña un crucifijo con punta de daga, de la que deja caer gotas de sangre luego de haber cortado una cabeza que yace sin cuerpo a los pies, con garras también y piernas velludas de esta bestia clerical. A pesar de todo esto, en su gestualidad se denota una satisfacción por lo que realiza, que se refleja en una sonrisa pronunciada, lo que hace que se aprecie muy bien su dentadura.
(Imagen 16b)
Ahora, sobre esta bestia ensotanada, hay una secuencia de imágenes que indican varios momentos de la vida clerical, en la que está hasta la izquierda el momento del sermón, al centro el catecismo y a la derecha lo que parece simular un confesionario mientras el sacerdote le dice al feligrés: Apártate del Sindicato si quieres la salvación de tu alma!!. Se trata de un ícono-texto titulado “Cátedra de sofismas” dentro de la imagen principal. Y se ve aquí cómo todo un entramado de mentiras está encaminado a la muerte de los obreros, a tenerlos cautivos con los engaños practicados a través de dogmas que lo único que buscan es favorecer a los poderosos, a la élite. Por último, la firma de dicha creación aparece abajo a la derecha y dice “Fray Lápiz”.
Para la segunda quincena de mayo de 1924, un año luego, El Obrero Textil vuelve a publicar esta imagen aunque con el título: “¡El 5o: No Matar!”. Obviamente, refiriéndose a los mandamientos bíblicos, en los que el quinto corresponde a lo que Dios manda con respecto al prójimo y le dice eso: No matarás (Deuteronomio 5:17). La ilustración es muy clara, como se ve en los párrafos anteriores: el clero, si no lo hacía directamente, sí colaboraba para que los obreros y la sociedad en general sufrieran bajo los regímenes autoritarios. Por un lado, predicaba el catolicismo, pero por otro, llevaba desenvainada la espada disfrazada de crucifijo y, en lugar de los autos de fe, lo motivaban los ejemplos de tortura y brutalidad que la Inquisición ejerció contra los disidentes en su tiempo.
(Imagen 17a, 17b)
Para pasar a otra imagen, también de “Fray Lápiz”, hay que ir al mes de agosto de 1923. El título dice: Nuestro Homenaje al Maestro. En el plano superior izquierdo de la imagen está el maestro Manuel González Prada, entre guirnaldas, y observa hacia la derecha, hacia el rumbo que llevan unos personajes inspirados por este personaje. Van una mujer y un hombre a caballo, y estos equinos sienten la misma pasión que sus jinetes, pues muestran gestos de coraje y repudio hacia los personajes que se llevan entre las patas. La mujer levanta en alto con su brazo derecho la bandera que lleva la leyenda “Humanidad”, mientras que el varón, también con su brazo derecho, lleva una bandera que dice “Libertad”. Y estos valores son los que debieran estar juntos y por encima del clero, que yace en el suelo, representado por un sacerdote atropellado; por encima del Estado, representado por un militar tirado; por encima del Capital, evocado por un sombrero en el piso, como los que colocan quienes piden limosna; y por encima de intereses mezquinos y egoístas, como el del empresario afeminado del plano inferior izquierdo.
(Imagen 18a)
Aquí se puede ver que la unión de los valores debe estar en concordancia con la de los géneros: hombres y mujeres unidos contra la opresión y el autoritarismo. Además, el personaje que camina en la misma dirección, descalzo y con una antorcha en la mano derecha, lleva gesto de una decisión inquebrantable, firme, listo para incendiar lo que se atraviese o quiera oponerse al paso de los abanderados. Así como han quedado derribados y maltrechos el clérigo, el militar y el empresario, así dejarán en cenizas lo que se oponga a la emancipación de los seres humanos y a la justicia. Y este tercer personaje de la antorcha va descalzo porque no se encuentra en lo terrenal, pero tampoco en lo celestial o espiritual, estaría más bien en un espacio liminal entre estas dos. Y entonces se hablaría de la ciencia, del conocimiento, de la conciencia, de lo que motiva y, más que motivar, empuja a no quedarse impasibles ante la injusticia, ante los abusos autoritarios, ante la corrupción, y lanza, pues, a la acción, rompe lo estático y lo vuelve dinámico.
(Imagen 18b)
Para hablar un poco más de los personajes yacentes, empezaré por el de la izquierda. Se trata de un empresario afeminado, ya tirado; ha perdido su sombrero con el rótulo “Capital”. A sus pies hay unas bolsas rotas y, con la mano derecha, de uñas largas como garras, se aferra a un costal que aún está cerrado. En su rostro se denota dolor, angustia por lo que ha sufrido bajo las patas de los caballos y el fuego emancipador de la antorcha del personaje descalzo. Aquí puede verse que no importa que, como patrón, estuviese explotando por tanto tiempo a los trabajadores, acumulando capital, si al final, con el triunfo del tándem Humanidad-Libertad, lo dejará en lamentos, con los sacos vacíos, sin que haya quien trabaje bajo tratos inhumanos. Acabarán estos dueños con el rostro desencajado, con el rostro deforme del dolor, ya que su codicia no será saciada; por más fuerte que cojan sus sacos, el dinero se acabará más temprano que tarde.
(Imagen 18c)
El personaje en el plano inferior, en el centro, es un militar batido, con su espada rota. Porta uniforme militar, quepis y charreteras. Este segundo personaje, que representa el ejercicio de la fuerza estatal, está derrotado por la unión de este binomio Libertad-Humanidad empujado por esa antorcha que revela lo oculto, que desgarra el manto de tinieblas que arrojan los gobiernos sobre los ciudadanos. Esta parte del poder, queda igualmente derrotada por estos valores e ideales puestos en práctica.
El último personaje del plano inferior es un clérigo. Ataviado éste con su sotana y sus zapatos femeninos. Tienes garras por manos y con la derecha sujeta la Santa Biblia. Al cuello lleva un crucifijo y en el suelo está tirada una mitra que portara antes de ser derribado. En esta representación, puede observarse que la fuerza de la Libertad y la Humanidad sigue siendo mayor, con el fuego ardiente de la ciencia, la conciencia y la acción. Es bien interesante el juego que hace “Fray Lápiz” entre el crucifijo y la cruz que lleva la mitra, ya que están encontradas, es decir, tienen un orden distinto entre sí: la del crucifijo estaría en forma tradicional y la de la mitra, invertida. De la misma forma, la Santa Biblia estaría al derecho y el clérigo derribado de cabeza.
¿Qué se puede deducir de este orden de elementos? Que quizá no comulguen el artista o los intelectuales detrás de las imágenes con la religión cristiana, pero también son conscientes de que el sacerdote no puede ser un representante de lo divino en la tierra porque hace cosas contrarias y tiene actitudes que contradicen el mismo evangelio. Al final de cuentas, Libertad y Humanidad no irían totalmente en contra de lo que representa el cristianismo en su esencia, sino de la imposición del autoritarismo y el dogma a través de él. Lo que se derrota no es la creencia ni la fe, sino la corrupción humana que las utiliza para imponer sus intereses y los de las élites sobre las clases más bajas de la sociedad.
Por lo tanto, hay tres enemigos comunes para los trabajadores, para la sociedad: empresarios, Estado y clero. La única forma de obtener la victoria es unir Libertad y Humanidad y encenderlas con la llama de la acción, de la conciencia y de la ciencia, con hombres y mujeres unidos en un solo frente contra los representantes del autoritarismo, de la injusticia, de la corrupción y del abuso. Solamente unidos contra estas calamidades se podrá tener un presente y un futuro diferentes de los vividos en el pasado.
Para la segunda quincena de julio de 1925, puede mirarse otra imagen bajo el título de “Lock-Out Temporal. 1º de Agosto”. Esta composición de “Aficionado” muestra en tres planos el conflicto entre las clases sociales. En medio quedan los trabajadores, hombres, mujeres, ancianos y niños; arriba el empresario y su empresa; abajo, los militares. El dueño de la Fábrica de Tejidos “La Victoria” despide tranquilamente a decenas de trabajadores; sólo le preocupa sujetar muy bien sus costales con el dinero que le han dejado los empleados gracias a su labor y esfuerzo. Además, con su mano derecha indica el camino que hay que seguir: el que lo ha llevado adonde está, el que lo ha hecho rico y el que le ha dado poder, así que les dice que vayan por ahí para que las cosas sigan igual. Los trabajadores llevan sus bolsillos vacíos, su ropa gastada y maltrecha; en las manos no llevan costales con monedas, sino niños con hambre, y pedirán pan cuando el hueco en el estómago se comience a transformar en dolor. La injusticia y el abuso tienen una cara: la del patrón; el hambre, la necesidad, la clase subalterna tienen muchas caras: el hambre, la angustia, la desolación.
(Imagen 19)
Al fondo, están los militares que harán cumplir las demandas del empresario, harán cumplir la “ley” con sus armas ante mujeres, niños, hombres y ancianos inermes, con la única certeza de que no tendrán un salario la próxima semana o quincena. Sus certezas son limitadas, pero certezas al fin: hambre, angustia, dolor, pesadumbre, miedo, desolación, rabia, impotencia. Es irónico el nombre que lleva la empresa “La Victoria”, o más que irónico, es cínico que lleve ese nombre, porque sin duda la victoria, no es sobre la injusticia ni la desigualdad, no es la victoria sobre los abusos, al contrario, esta es la victoria del capitalismo, del autoritarismo sobre unos simples trabajadores amparados sólo por sus propias vidas, ya que la fuerza y la ley están para proteger los intereses de las clases pudientes, de quienes pueden rentarla o comprarla.
La imagen que corresponde a la primera quincena de mayo de 1925, bajo el encabezado “¡Salud a los héroes de la Revolución!”, tiene ocho retratos ovalados alrededor de un icono-texto con la leyenda “Capitalismo”, donde un dragón está enroscado en una roca de oro y, a los lados, penden los cuerpos de los disidentes en la horca. Quienes están en contra de este sistema económico devorador mueren; incluso quienes no están en contra de él mueren si no son los dirigentes, los tenedores y poseedores del capital. En el plano superior, hay otro ícono-texto que dice “Chicago”, y a la derecha están las fábricas donde los obreros se inconformaron y exigieron sus derechos como trabajadores; se vuelve, pues, un punto de referencia desde el que se parte para saber lo que pueden lograr los grupos unidos, la sociedad enfocada en un fin específico.
(Imagen 20)
En el plano inferior, en el centro, se encuentra otro ícono-texto compuesto por un sol con la leyenda “Verdad y Justicia” arriba”. Sólo de esa manera se puede vencer a la injusticia, a los corruptos, a quienes abusan, al autoritarismo y al imperialismo. De esta forma, el capitalismo, que puede ser ese dragón contra los individuos, ante la unión de la “Verdad y Justicia”, del espíritu libertario de los obreros emancipados y de las ideas de los héroes revolucionarios, se vuelve diminuto y puede ser fácilmente derrotado por la sociedad y las clases más vulneradas, unidas contra el enemigo común. El impulso de los “héroes” es la punta de lanza, el fuego que enciende la antorcha, el fuego sobre la mecha, sobre la pólvora. Por tal motivo, hay que recordarlos, no olvidar su labor.
El primero de mayo de 1924, hay una imagen más, titulada “La voz de los mártires”. En el plano superior tiene la leyenda siguiente “Salud!, tiempos en que nuestro silencio será más poderoso que nuestras voces que hoy sofocan con la muerte”, mientras que en el plano inferior dice “Dejad que germine la tiranía, lo que brota es la espiga de la rebelión”. Así, puede verse un obrero en su taller que observa hacia el horizonte porque es sacado de su espacio por un personaje femenino, que representaría la libertad, la humanidad, la conciencia y la ciencia, que apunta con su mano izquierda al sol que emerge en la lejanía; es la postura a contracorriente de lo que se respira en el aire: la tiranía, el autoritarismo, el imperialismo. En el plano superior derecho, hay cuatro cadalsos de los que cuelgan unos cuerpos sobre una colina. En el plano inferior, hacia la izquierda, está el taller del obrero, con sus utensilios, como los martillos, y, más abajo y más a la izquierda, un motor, unas poleas y bandas. Y en el plano inferior derecho están los restos de algunos artículos de milicia, como un cañón y unas ruedas destrozadas; hay un libro de códigos y leyes, y sobre una cruz maltratada con la leyenda “fanatismo” hay un bonete clerical. Toda la ilustración la firma “Ulloa”.
(Imagen 21a, 21b)
Aquí puede verse que el obrero ha abandonado sus herramientas sobre la mesa, como los cuerpos en el cadalso fueron abandonados a la muerte y a la rapiña de los gallinazos. Sin embargo, su gestualidad no denota rabia ni furia; parece mirar el sol de la libertad y decir a los cuerpos suspendidos que ya ha cumplido con la tarea, que, empujado por la libertad, la conciencia, los esfuerzos de los mártires, ha logrado derribar a los tiranos, a las autoridades que abusaron de su posición, de su clase. Todo lo que representaba autoridad ha quedado a las orillas del mar; ha quedado al naufragio de la esperanza sin poder causar más daño del que ocasionó por tanto tiempo. La sociedad, los obreros, las clases subalternas, unidos en humanidad y libertad, con la ciencia y la conciencia, se han levantado como el impetuoso mar y llevan al sol emancipador en las reverberaciones de sus olas, destruyendo las barcas del autoritarismo e imperialismo que habían sometido a los héroes revolucionarios. La tarea ha sido llevada a cabo y las manos del obrero descansan por ahora sobre su cintura, pero están listas para lo que continúe en su marcha a favor de la sociedad, de la libertad, de la humanidad.
Conclusiones
Tomar como ejemplo las imágenes que usó El Obrero Textil, su iconografía de los cabezales, las secciones especiales y las imágenes principales, da una idea muy clara de cómo se usaron para enviar mensajes más claros y contundentes de lo que podrían hacer discursos tan bien elaborados y profundamente conmovedores como los de Haya de la Torre, González Prada y Mariátegui. Ahora, no quiero decir que sustituyeran los primeros por los últimos, sino que, al observar la portada de esta publicación, se tocaban fibras muy sensibles y así se comunicaban con más personas y de manera más rápida.
Es necesaria una investigación o varias investigaciones en torno al papel de las imágenes en los grupos y movimientos contestatarios latinoamericanos en el siglo XX, y saber cómo eran respondidas por parte del Estado y de los diferentes grupos de poder aliados entre sí. Por lo pronto, el esfuerzo de El Obrero Textil no fue en vano, ya que puede verse en la historia de los movimientos obreros peruanos cómo influyó en sus lectores, en el sector textil para tener una conciencia mucho más firme frente a los abusos de los patrones y el autoritarismo desplegado desde varios frentes como lo son el clerical, el estatal y el empresarial.
Notas:
Referencias
El Obrero Textil (Periódico Quincenal de Crítica y Propaganda Social): años 1 de mayo de 1920-1 de mayo de 1924, Lima, (Microfilms de Colecciones Especiales, Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Fondo Ricardo Melgar Bao).
Barcelli S., Agustín. Crónicas de las luchas obreras en el Perú (Historia del sindicalismo peruano) Tomo II. 1979.
Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado. México, Reader´s Digest de México, 1982.
Silva Santisteban, Fernando. Historia del Perú. 3 Perú Republicano. Lima, Editora Ribal- Ediciones Búho, 1995-1996.
Sulmont, Denis. El Movimiento Obrero en el Perú / 1900-1956. Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1975.


