Sergio Abraham Méndez Moissen
Pacarina del Sur. Revista de Pensamiento Político Latinoamericano
Año 1 | Número 4 | Julio – Septiembre de 2010
ISSN: 2007–2309
En verdad, nosotros, el pueblo somos como la caldera; es la caldera
La que cuece toda la comida, ella conoce el dolor de estar sobre el fuego
Pero cuando la comida está lista, se le dice:
No puedes venir a la mesa…ensuciarás el mantel.
Jacques Roumain., Los gobernadores del Rocío
Resumen
A nuestro modo de ver, hay un olvido en torno a la figura de Jacques Roumain en el ámbito de los estudios del marxismo en América Latina. La mayor producción en torno a la obra de Roumain es de estricto orden literario, debido a su aporte a la literatura francófona del Caribe. Gouverneurs de la rosée, novela póstuma de Roumain, editada en 1944, es, a decir del poeta Nicolás Guillén: “el punto más alto en su concepción de la literatura como un medio de servicio popular, y en todo caso de expresión humana, antes que simple juego puro pasatiempo.”1
Palabras clave: Haití, Roumain, marxismo, comunismo, L´analyse schématique.
Sobre el marxismo latinoamericano y el desconocimiento de la obra de Roumain
En ninguna de las distintas elaboraciones teóricas sobre el marxismo latinoamericano (Fornet Betancourt, Michael Lowy, Sánchez Vázquez, Néstor Kohan)2 se ha dejado de mencionar, con justicia, a José Carlos Mariátegui o a Julio Antonio Mella, pero persiste el desconocimiento de la obra marxista de Jacques Roumain. El marxismo no gradualista ni mecánico de los primeros escritos de Roumain llegaría a conclusiones idénticas sobre la caracterización de América Latina que las de Punto de vista antiimperialista de Mariátegui o ¿Qué es el APRA? del marxista cubano Julio Antonio Mella, en el caso de sus contemporáneos, y algunos postulados teóricos posteriores, expresados en La revolución burguesa en Brasil de Florestan Fernandes y Dialéctica de la dependencia de Ruy Mauro Marini. Sobre todo, en el diagnóstico del rol que desempeñan las burguesías nativas en el desarrollo del capitalismo dependiente o semicolonial latinoamericano.
La complejidad de las contradicciones que desgarran a la sociedad de clases en el Caribe significó una complicación para la izquierda marxista a inicios del siglo XX y todavía hoy para incorporar las características de raza en la estrategia de la revolución y en el proyecto de emancipación social. El problema negro estará cruzado transversalmente por el yugo de la enajenación dual: el fetichismo de la explotación del trabajo asalariado y el fetichismo de la pigmentación, este último, hijo político del capital.
Esta geohistoria de dominación, este microcosmos de humanidad reprimida, permitió el desarrollo de diversas contradicciones etnoculturales, religiosas, raciales y lingüísticas en su seno. La encomienda, el racismo, la esclavitud, el dominio imperialista, la ocupación de los marines en el siglo XX fueron fenómenos significativos para la historia toda de América.3
El cimarronaje cultural, defensivo y de preservación, así como el sincretismo de las tradiciones afrodescendientes, tales como la música, la religión, la danza y otras, fueron fenómenos que el marxismo latinoamericano tuvo la necesidad de entender y analizar como elementos cruciales en el discurso de la emancipación de los pueblos. A decir de Ricardo Melgar Bao, “el problema racial y étnico fue ignorado por la Internacional Comunista entre 1919 y 1923. Fue la Liga Socialista de Sudáfrica quien puso por vez primera en la IC la discusión del problema de la raza”.4 Sin embargo, serían el militante oposicionista Sandalio Junco y José Carlos Mariátegui, en la Primera Conferencia Latinoamericana de 1929, quienes plantearían, respectivamente, el análisis del problema de las razas desde la mirada de clase, en torno a las reivindicaciones sobre la tierra y el trabajo, de forma unitaria. Sandalio Junco5, en El problema de raza y el movimiento proletario, proclamó que: “La raza negra y la raza indígena son dos razas igualmente oprimidas y humilladas por el capitalismo y los dos grandes sectores que han formado el grueso del proletariado continental.”6 Mariátegui planteó, en su Problema de las razas en América Latina, así como en Un punto de vista antiimperialista , su propia interpretación de la cuestión. Las posiciones vertidas en esta conferencia por ambos marxistas latinoamericanos les valieron un ataque frontal, ya que sus posiciones iban en contra de la hipótesis estratégica puesta en boga por la III Internacional ya estalinizada.7
La ocupación norteamericana, dirigida por el almirante Caperton, permitió la penetración imperialista norteamericana en sectores estratégicos como la banca y las grandes plantaciones de café. Esta acelerada expansión capitalista, conformó una clase obrera agrícola incipiente y desarrolló una estructura política colonial y dependiente a la economía norteamericana que se basó en la expropiación de las tierras de los pequeños campesinos y el trabajo servil (engage). Frente al despojo, surgieron grupos guerrilleros que combatieron a los imperialistas; la guerrilla caco tendría como principales cabezas a Charlemagne Masséna Péralte, Saint-Rémy Peralte y Benoît Batraville.
Peralte, comandante del distrito de Léogane, llegó a controlar un gran ejército guerrillero de 2000 hombres, que, usando veneno, fusiles y antiguos revólveres, llevó a cabo ataques constantes mediante irrupciones sorpresivas y retiradas estratégicas contra el ejército de ocupación. Esta lucha contra el ocupante se llevó a cabo hasta 1920, cuando fueron repelidos.8
Posterior a la segunda “guerra caco”, la resistencia urbana se desarrolló por otros medios. Algunos sectores de la intelectualidad no colaboracionista y nacionalista promovieron la lucha contra la ocupación en las ciudades, donde la huelga estudiantil y luego la de los trabajadores agrícolas impusieron una correlación de fuerzas más favorable a los sectores oposicionistas a la ocupación. Este nacionalismo estaba fuertemente anclado en la intelectualidad y la clase media y tuvo como sus principales tribunas periodísticas, las publicaciones La patrie, Haití Intégrale y La Ligue.9
El mito nacionalista: El rol de las burguesías nativas en el desarrollo del capitalismo en Haití
La burguesía traiciona, el proletariado resiste
Jacques Roumain Analyse schématique: 34-34.
La burguesía niega, el proletariado afirma
José Carlos Mariátegui, El hombre y el mito.
El ala izquierda del movimiento nacionalista fue encabezada por Jacques Roumain, joven de extracción burguesa, llegado de Francia e influido por la revolución rusa de 1917. Roumain logró difundir las ideas revolucionarias por primera vez en la isla ocupada, junto a Anthony Lespés y Émilie Roumer.10 Este grupo llegó a los rincones más apartados del país, dando a conocer el programa socialista entre las masas rurales y el proletariado agrícola, para evitar la reelección del presidente impuesto por los marines, Borno, sucesor de Dartiguenave. La presión ejercida por las alas izquierdas del movimiento nacionalista obligó al presidente en turno a convocar elecciones en 1933, que llevaron a la presidencia al nacionalista colaboracionista Stenio Vincent.
Roumain intentaría pensar con “cabeza propia” los problemas de la revolución en Haití, tratando de llevar el problema de raza a un nivel superior y vincularlo estrechamente a la cuestión de la explotación capitalista. En Quejas del hombre negro diría que: “Cualquiera que sea la opinión que se tenga sobre el comunismo, la legalidad ordena reconocer que solo ese partido ha incluido en su programa y en su acción práctica la legalidad del negro: su derecho a la libertad económica, política y social.”11
Es en este contexto que surge el Analyse schématique: 32-34, texto fundacional del Partido Comunista de Haití, que llegó a tener células obreras en Bel Air y en Morne-à-Tuffe.12 Este texto constituye la primera interpretación marxista de la sociedad haitiana. El Analyse schématique: 32-34 de escasas 27 páginas fue publicado por el Comité Central del Partido Comunista de Haití en junio de 1934 en Port-au-Prince con tres apartados: descubrimiento del mito nacionalista, prejuicio de color y lucha de clases y crítica del Manifiesto de la Reacción Democrática. Solo existen tres ediciones del texto. La primera de mala calidad (según el editor de las obras completas de Roumain, León – François Hoffmann) ; la segunda reproducción de la primera fue publicada hasta 1976 (¡) bajo el sello Idées nouvelles en Estados Unidos y Canadá. La tercera edición, bajo el cuidado de Hoffmann, fue realizada hasta 2003 bajo el sello de Archivos de la UNESCO.
El Analyse schématique: 32-34 fue, por tanto, el principal documento de ruptura con el nacionalismo. Ante la llegada de Stenio Vincent a la presidencia, Jacques Roumain planteó en el Analyse schématique: 32-34 que:
Esta victoria nacionalista no implicaba ningún cambio social que hubiese acarreado una nueva clase al poder. Los elegidos eran los mismos miembros de la elite política tradicional representantes de la burguesía y la clase terrateniente…la burguesía haitiana, como vivía de la opresión de las masas, no podía hacer causa común con ellas: se contentó como cómplice histórico y natural del imperialismo, con reclamar la continuación de sus privilegios y con obtener nuevas prebendas bajo la protección del invasor…la clase trabajadora haitiana había llegado al punto en que podía establecer ese tipo de distinciones que la llevaran a una lucha mortal con la burguesía y los políticos haitianos. Cambiar a estos sectores, significaba abatir el imperialismo…el prejuicio de color es la expresión sentimental de la oposición entra las clases, la reacción psicológica de un hecho histórico y económico…un burgués negro o blanco no vale más que una burgués mulato…el color no es nada, la clase es todo.13
En nuestro modo de ver, esta definición está en concordancia con lo que planteó José Carlos Mariátegui cuatro años antes en polémica con el APRA de Haya de la Torre. Según Mariátegui la burguesía peruana, al igual que la burguesía “nacionalista China” en la revolución de 1925-1927 no se sentía identificada con intereses populares, campesinos y obreros:
La traición de la burguesía china, la quiebra del Kou Ming Tan, no era todavía conocida en toda su magnitud. Un desconocimiento capitalista, y no por razones de justicia social y doctrinaría, demostró cuán poco se podía confiar, aun en países como China, en el sentimiento nacionalista revolucionario de la burguesía…en el Perú, el aristócrata y el burgués blanco desprecian lo popular, lo nacional.14
En los años treinta, la discusión entre los comunistas latinoamericanos, Mariátegui, Mella y Roumain, estaba destinada a combatir la idea de la existencia de una burguesía revolucionaria antiimperialista, como opinaban el APRA en Perú, el movimiento nacionalista haitiano y la propia Internacional Comunista, como se manifestó en la revolución china de 1925-1927, donde decidió apoyar al Kuomintang de Chiang Kai-shek.
Este análisis concluía que era necesario oponer un bloque entre obreros y campesinos, en contra de la burguesía colaboracionista, para obtener la verdadera liberación nacional. Este documento, redactado en 1934, sirvió de texto fundacional del Partido Comunista de Haití. Una vez fundado el partido, Roumain desarrollaría en Bel Air, Morne-à-Tuffe un trabajo sistemático de construcción, poniendo en pie células obreras.15
Roumain, al final del Analyse schématique: 32-34, planteó, para un país dependiente y semicolonial como Haití en 1934, que el nacionalismo fue incapaz de resolver las promesas populares:“Las masas tienen reivindicaciones económicas serias. Las reivindicaciones económicas de la burguesía oposicionista: es el pillaje. Su nacionalismo es verbal.”16 Así, la tarea del proletariado y el campesinado según Roumain consistía en sistematizar la noción antiimperialista y de la lucha de clases: “combatir el capitalismo extranjero y nativo, este combate a ultranza contra la burguesía haitiana y los políticos burgueses, juguetes del imperialismo, explotadores crueles de obreros y campesinos.”17 Así, la llegada del nacionalista Stenio Vincent no significó un cambio sustancial para las clases subalternas. Las tareas democráticas elementales, como la legislación laboral, la reforma agraria y la unidad nacional, no fueron resueltas. La opresión imperialista se manifestó luego de la salida de los marines en 1934 mediante la subordinación económica, una manifestación clásica del imperialismo moderno. Según el Analyse schématique: 32-34 “los obreros agrícolas que trabajan para las empresas capitalistas trabajan de 10 a 12 horas por día por un salario de 1 piastre,…los obreros son explotados sin recursos.”18
Esta visión tan radical le trajo persecución y exilio: en 1939 fue juzgado por una corte militar que lo condenó a tres años de encierro. Esta situación determinó su mal estado de salud, lo que contribuyó a su temprana muerte el 18 de agosto de 1944, dos años antes de la revolución intempestiva de 1946 que culminó con la caída del mulato Elie Lescot.
El prejuicio de color y la lucha de clases
En la segunda parte del Analyse schématique (32-34), Roumain analiza, desde el punto de vista marxista, el problema de la raza negra. Sabemos que los primeros textos marxistas que contribuyeron sobre el tema de las razas al interior de la Internacional Comunista fueron expuestos en la Primera Conferencia Latinoamericana de Montevideo en 1929. Los textos a los que nos referimos son: el Problema de las razas en América Latina, de Mariátegui, presentado por Hugo Pesce en dicha conferencia debido al mal estado de salud del Amauta, y los Problemas de las razas y el movimiento proletario, del trotskista cubano Sandalio Junco.19 En el caso del texto de Mariátegui, podemos constatar que dedica un breve apartado al problema de la raza negra, aunque privilegia el análisis del indígena incaico. Esto es fácil de explicar debido a la mayor importancia política de este problema en el Perú de los años treinta. Desafortunadamente, no tenemos acceso al texto de Junco anteriormente citado para poder establecer un contrapunto con la parte segunda del Analyse schématique: 32-34.
Lo que es un hecho es que el texto de Roumain ofrece un análisis más pormenorizado, aunque también breve, pues se trata de un documento cuya finalidad era llegar a los sectores más atrasados de la población, de la raza negra, más que el texto de Mariátegui. Curiosamente, esta segunda parte del Analyse schématique: 32-34 comienza, al igual que el ensayo del Amauta, con el problema del indio combatiendo las interpretaciones morales “jesuitas”.
De este apartado sabemos que Roumain dedicó parte de su preocupación intelectual al problema de la raza negra, un problema crucial para una nación como Haití, que tiene un pasado colonial imperativo de la famosa revolución de los jacobinos negros. La intervención norteamericana fortaleció el poder de la élite mulata, que culturalmente mostraba mayor simpatía por los cánones occidentales. La religión vudú y el prejuicio racial eran de vital importancia en el periodo.
El citado Analyse schématique: 32-34 plantea, de forma contemporánea a los textos de Junco y Mariátegui, el problema de las razas, pero desde el punto de vista de clase. Según Pierre Charles Roumain es parte de la tradición de la negritud como propuesta revolucionaria:
Contra la dominación que tiende a destruir la identidad del pueblo colonizado, la negritud podía quedar solo como la respuesta sentida del hombre negro hacia las humillaciones del blanco. Va a ser expresión de una toma de conciencia más plena que parte las bases materiales de la explotación buscando como el colonizado alcanzar la dignidad que le niega el colonialismo. Entre los que han promovido esta visión profunda y ancha de la opresión social, se destaca Jacques Roumain, que desde los años treinta, llegó por su lucidez y potencia intelectual a situar dialécticamente la opresión racial en el sistema de explotación del hombre por el hombre.20
Sin embargo, este correcto análisis, en tanto que concluye que el horizonte progresista de las burguesías nativas en la isla está eclipsado, realizado por Roumain, no impidió que, después de ser condenado en el juicio militar de 1933 a 1936, fuera nombrado cónsul por el gobierno burgués de Lescot Elie en México en 1943. La muerte prematura de Roumain en 1944 a los 37 años de edad no permitió la continuación de esta hipótesis estratégica, sin embargo, sirvió como una fuente de inspiración para las nuevas generaciones revolucionarias como la de 1946.21
A inicios de 1946, el Partido Comunista Haitiano se divide en dos fracciones, una que se mantiene con el nombre y otra que funda el Partido Socialista Popular (PSP). Ambos agrupamientos políticos fueron adaptándose a la burguesía haitiana, sosteniendo una estrategia de “revolución por etapas” que, en el caso del PCH, lo llevó a apoyar a los candidatos del nacionalismo burgués.22
El vacío de un marxismo revolucionario en Haití fue cubierto en 1946 por una juventud radicalizada, profundamente influenciada por las vanguardias artísticas europeas, como el surrealismo, por la memoria de Jacques Roumain, así como por el movimiento indigenista haitiano y la lucha contra el colonialismo.
Conclusiones
Así, a nuestro modo de ver, hay una enorme tradición del pensamiento marxista todavía por conocer, y es tarea del latinoamericanismo expresar con claridad la fortaleza e importancia del pensamiento crítico y social latinoamericano, siempre viéndolo en sus particularidades y en su desarrollo histórico. La tradición del pensamiento marxista en nuestro continente ha dado exponentes tan destacados como el marxista haitiano Jacques Roumain, de vital importancia no solo para el entendimiento profundo de Haití, sino también para el conocimiento cabal de todas las expresiones de nuestro pensamiento social latinoamericano.
Sobre el autor
Sergio Abraham Méndez Moissen. Licenciado en Estudios Latinoamericanos y estudiante del Posgrado de Estudios Latinoamericanos generación 2010.
Notas:
- Guillén Nicolás, Introducción a Los gobernadores del Rocío, Casa de las Américas, 1971, Cuba, p. XI. En torno a la obra literaria de Roumain podemos mencionar los trabajos de León François Hoffmann. ↩︎
- Nos referimos a los siguientes textos: El marxismo latinoamericano de Michel Lowy, Las transformaciones del marxismo de Fornet Betancourt, El marxismo en América Latina del filósofo Adolfo Sánchez Vázquez y, de reciente aparición, De ingenieros al Che de Néstor Kohan. ↩︎
- Pierre Charles, EL pensamiento sociopolítico moderno en el Caribe, FCE, 1982. P. 8. ↩︎
- Melgar, Bao, Rearmando la memoria. El primer debate socialista acerca de nuestros afroamericanos, Humanidad del Sur, enero-junio de 2007, p. 149. ↩︎
- Militante oposicionista cubano que se destacó en la organización de la clase obrera cubana en el periodo de la dictadura de Machado, junto a intelectuales cubanos fundó la Oposición de Izquierdas en Cuba. Esta oposición de izquierdas respondió al llamado de la Oposición de Izquierdas Internacional fundada por León Trotsky para enfrentar la cada vez mayor burocratización de la URSS. ↩︎
- Sandalio Junco, El problema de raza y el movimiento proletario, citado en Melgar, Bao, Rearmando la memoria, Humanidad del Sur, enero-junio de 2007, p. 152. ↩︎
- Explicar porque la posición de Mariátegui y Junco contradecían la línea del estalinismo. Para la III internacional el problema de la raza y la clase sería un problema no resuelto a cabalidad, ya que no podrían entender el problema estructural de la cuestión. De tal suerte que incluso incluirán la demanda de “autodeterminación” ignorando que no solo se trataba de preservar la identidad de una población oprimida por la cultura colonial e imperial desligándolo así a su manera el problema de la tierra, el de la igualdad de jornada laboral etc. ↩︎
- Curiosamente este movimiento armado desarrollado por el campesinado desplazado es poco conocido hasta por los propagandistas de la estrategia del foco guerrillero. Esta experiencia es importante ya que permitió aportar conocimientos de la lucha contrainsurgente que llevarían a cabo Estado Unidos en posteriores empresas de ocupación en el primer tercio del siglo XX como en Nicaragua. La guerra de guerrillas de Ernesto Guevara, ni Revolución en la revolución del intelectual francés Regis Debray mencionaran el caso del primer guerrilla contra la ocupación norteamericana del siglo XX en América Latina y solo destacarán la guerrilla de las Segovias dirigida por Augusto Cesar Sandino. Esta última tuvo mucha mayor difusión a cargo de José Vasconcelos y algunos dirigentes y ayudantes como el mismo Farabundo Martí que dirigió la revuelta campesina de 1932. Véase Ramírez Sergio, El pensamiento vivo de Sandino, UCA, 1979. ↩︎
- Castor Susy, La ocupación norteamericana y sus consecuencias, Siglo XXI, 1971, p. 145. ↩︎
- Ob. Cit. p. 147. ↩︎
- Quejas de un hombre negro, en Casa de las Américas África en América, No 36- 37, 1966, p. 154. ↩︎
- Doubout, Jean-Jacques, Notes sur le développement du mouvement syndical en Haïti, 1974, dépliant, p.45. ↩︎
- Roumain, Jacques, Ouvres completes, Editión critique, Colección Archivos, UNESCO, Barcelona. 2003.p. 654. Las negritas son nuestras. ↩︎
- Mariátegui, José Carlos, Punto de vista anti-imperialista, Amauta, Perú, 1978. P. 89. Las negritas son nuestras. ↩︎
- Doubout, Jean-Jacques, Notes sur le développement du mouvement syndical en Haïti, 1974, folleto, p.45. ↩︎
- Roumain, Jacques, Ouvres completes, Ob. Cit. p. 654. ↩︎
- Roumain, Jacques, Ouvres completes, Ob. Cit. p. 655. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Melgar Bao, Rearmando la memoria. El primer debate socialista acerca de nuestros afroamericanos, Humanidad del Sur. Enero – junio de 2007. ↩︎
- Pierre Charles, El pensamiento socioeconómico del Caribe, FCE, 1985.p. 119. ↩︎
- Desafortunadamente, es muy escasa la bibliografía sobre Roumain en el caso de la participación política. Los diversos análisis se enfocan en torno a su obra literaria, como Los gobernadores del Rocío; esto dificulta rastrear la relación de este marxista caribeño y la III Internacional en América Latina. La única relación referida en la bibliografía consultada se refiere al Encuentro de intelectuales en defensa de la cultura, la raíz de la revolución y la guerra en España, donde este estableció vínculos con el poeta Nicolás Guillén. La delicada salud de Roumain lo llevó al exilio en Estados Unidos y Cuba. Desafortunadamente, no sabemos con certeza la posición del escritor de El hombre de color sobre el papel contrarrevolucionario jugado por el estalinismo en España. Es posible que, después de la lucha por la conformación del PCH, Roumain se dedicara a ser un trabajador de la cultura, con la intención de justificar, en el plano ideológico, la reivindicación de la raza negra bajo el crisol del problema de clase, rescatando las tradiciones y la cultura afrodescendiente en Haití, ya que fundó, junto con el sociólogo Price Mars, el Centro de Etnología. Desafortunadamente, este centro permitió la expropiación de la reivindicación de lo negro y la raza con un tinte sionista que dio sustento ideológico al supuesto de la peculiaridad de la negritud y por fuera del problema de clase. Esto fue el principal sustento de la dictadura de Duvalier, que llevó a cabo una de las dictaduras más sangrientas y largas que han visto nacer las islas del Caribe. Esta contradicción será remarcada posteriormente por Aimé Césaire, y René Depestre. Véase René Depestre, Buenos días y adiós a la negritud, Casa de las Américas, Cuba, 1986. P. ↩︎
- Manigat, Sabine Chancy, La coyuntura de 1946 en Haití: «Alternativas a un estado sin proyecto nacional» Tesis de maestría FLACSO-SEDE México, 1978, p. 32 ↩︎
Bibliografía
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