Elizabeth Salazar Orozco
La presencia de las mujeres en la historia intelectual de los movimientos sociales, aunque escasa, es de larga data. Con el resurgimiento del movimiento feminista en los años setenta, las mujeres entraron en el espacio público de forma más numerosa y abierta, tanto en la esfera política como en los medios escritos. No obstante, esto no hubiera sido posible sin la lucha constante de varias mujeres que trabajaron desde su realidad social, desde la subalternidad y de distintas maneras para lograr ser escuchadas. Durante la revolución y la posrevolución, ellas rompieron con la idea generalizada de que la única forma de expresión literaria femenina era la poesía. Surgen latinoamericanas, procedentes de las capas medias urbanas, que hacen prosa con un análisis social a profundidad, que padecen su posición de género y la expresan, que luchan por los derechos de la mujer, por la igualdad de género y de clases y, por una América Latina donde existiera un acceso igualitario a las esferas públicas. Estas intelectuales son figuras disidentes en espacios fuertemente masculinizados. Pesando en sus respectivas filiaciones étnicas, la hegemonía criolla o mestiza, aunque no son desdeñables los liderazgos indígenas.
Recordaremos a algunas de estas pioneras, su vida, sus obras y las luchas que, desde su contexto y tiempo, hicieron. Todas ellas tienen como común denominador a México; ya sea por ser su lugar de origen, por ser el refugio ante el exilio impuesto en sus países de origen, como parada obligatoria para el activismo político o simplemente como lugar de inspiración. Estas mujeres tuvieron gran influencia en la política y la sociedad de su tiempo, pero en algunos casos la historia ha olvidado su obra y su contribución.
Magda Portal, su vida, lucha y visión de la Revolución Mexicana
Magda Portal (Lima, 1900-1989) es una de las principales escritoras peruanas del siglo XX. Fue una de las fundadoras de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), considerada así la primera mujer aprista. Poeta, ensayista y revolucionaria, a través de su obra escrita, sus conferencias y su militancia en la izquierda latinoamericana, buscó la transformación política y social de su país y, con ello, lograr un eco en toda América Latina. No obstante, creía que este cambio no podía darse sin la incorporación intelectual, política y social de las mujeres, por lo que la mayoría de sus escritos y acciones políticas tenían como fondo la lucha por los derechos civiles de la mujer y por la igualdad de estos con los del hombre.
La lucha feminista de Portal debe enmarcarse en los movimientos de género del periodo posrevolucionario, considerados históricamente dentro de la corriente liberal, que abogaba por los derechos civiles de la mujer1. Dicho feminismo fue adquiriendo una dimensión política cada vez mayor, y aunque se pueda juzgar actualmente por la falta de una crítica a la división sexual del trabajo, al lugar de la mujer en la familia como madre y esposa, así como a las estructuras de control social hacia las mujeres por parte del Estado o por el patriarcado en general, se le tiene que reconocer y posicionar en la historia, pues sentó unas bases para que existiera el movimiento feminista de los años setenta.
El feminismo posrevolucionario buscó el reconocimiento legal e igualitario de las mujeres en la vida política. Así, mujeres como Magda —considerada la máxima luchadora por el derecho al voto para la mujer peruana—, que trabajaron también por los derechos civiles de las mujeres y, haciendo uso de los derechos con los que contaban –el de agrupación y el de petición–, actuaron como sujetos políticos y ocuparon un lugar en la vida pública de la nación, construyendo una manera participativa de ejercer su ciudadanía2.
A lo largo de toda su obra, Portal plasma su visión del papel de la mujer en la situación social de su tiempo. A partir de su propia experiencia, consideraba que la mujer vivía en una etapa semifeudal, sometida a una humillante dependencia y negada de todos sus derechos3, puesto que contaba con poco acceso a la educación y con infinitos obstáculos
para su incorporación a la vida pública construidos por el prejuicio y la incomprensión. Por ello, su principal objetivo era convencer a la mujer de despojarse de su vestidura de ama de casa y convertirse en un individuo de acción, puesto que tenía un rol tan responsable como el del varón en el movimiento revolucionario. Consideraba que la lucha social no reconocía sexos y que debían realizarla juntos, hombres y mujeres, para lograr una mayor justicia económica. Sin embargo, admitía que la desigualdad de la mujer era mayor que la del hombre, por lo que se debía pelear por la igualdad de derechos. Así, dentro de esta lucha social, tenía que existir otra, a nivel individual, donde la mujer exigiera, además, el derecho al voto, la igualdad de salarios y de derechos laborales, para así poder revelar su propia personalidad marginada durante tantos siglos.
A pesar de que Magda trabajó principalmente por la incorporación, visibilización y reconocimiento de los derechos de las mujeres peruanas, su lucha y obra tenían como meta final el empoderamiento y la participación de todas las mujeres de América Latina, ya que, según ella, la mujer latinoamericana tenía que asumir la responsabilidad que el momento histórico exigía, desechando los nacionalismos estrechos4.
Dentro de su rol de mujer de acción Portal también se dedicó a conocer, analizar y criticar la situación social por la que pasaban Centro y Sudamérica, por lo que durante su estancia en México (1927-1928), -producto del exilio impuesto en Perú-, además de fundar el APRA junto con Haya de la Torre y otros exiliados, escribió sobre la Revolución Mexicana y los movimientos intelectuales y culturales de nuestro país, todo a partir de lo que vio y experimentó durante esa época. Muestran ello los artículos: “La literatura mexicana”, “Literatura de izquierda”, “Las canciones populares” y “Defensa de la Revolución Mexicana”. En los tres primeros, que conforman el “Panorama intelectual de México” –ensayo en tres partes publicado en la revista Repertorio Americano– denuncia, por una parte, la falta de compromiso que muchos escritores mexicanos tienen ante las situaciones políticas acontecidas en el país.
Considera que escritores como Salvador Novo, Jaime Torres Bodet, Javier Villarrutia, Carlos Pellicer, José Gorostiza, Gilberto Owen, Enrique Gonzáles Rojo y Jorge Cuesta representan la derecha de la literatura mexicana y “siguen un camino individualista del arte por el arte como si no hubiera ocurrido ninguna revolución”5. Por otra parte, resalta el movimiento estridentista como un acercamiento a la estética de izquierda, y elogia la novela Los de abajo de Mariano Azuela como una obra que logra captar las circunstancias y sensibilidades de la Revolución Mexicana. Finalmente, dentro de este ensayo se aplaude la canción popular por ser una forma de historiar la vida social del país, y por contar con un espíritu de rebeldía y esperanza. En “Defensa de la Revolución Mexicana” –sección final de América Latina frente al imperialismo, libro de ensayos inspirados en conferencias de propaganda sobre el APRA realizadas en países americanos del Caribe-, se puede encontrar a una Magda admiradora de la Revolución Mexicana pues considera que es el movimiento revolucionario más notable de América Latina y contiene una naturaleza autóctona que nace de una realidad histórica indo-americana, por lo que por ninguna razón debe ser ligada ni a la Revolución Rusa ni a Lenin. De la Revolución Mexicana, destaca la participación de Emiliano Zapata a quien considera su héroe revolucionario por ser el verdadero representante del campesinado mexicano y líder de la reforma agraria, aunque también subraya la participación de Francisco Villa en dicho movimiento.
Entre los logros más importantes que la revolución propició, Portal resalta la nacionalización del suelo y del subsuelo, la reforma agraria y los avances educativos dirigidos por José Vasconcelos6. Durante las conferencias dedicadas a la defensa de la Revolución Mexicana, enalteció lo que consideraba el verdadero espíritu que motivó dicho movimiento e intentó desmontar las calumnias y la propaganda amarillista que Estados Unidos difundía en torno a la Revolución y sus efectos.
Resta decir que Magda Portal fue una mujer comprometida con la política y los problemas de su país y de toda América Latina, que reconoció y defendió la lucha revolucionaria mexicana, y que, por su ardua labor a favor de los derechos civiles de las mujeres, merece un lugar, siempre vigente, en la historia del feminismo no sólo peruano sino latinoamericano.
Algunos aspectos de su vida personal y sentimental
Es interesante asomarnos a la vida privada de Magda Portal, ya que las experiencias personales nos brindan una herramienta más para el análisis social de la mujer como individuo, logrando la creación de actores sociales pensantes, sensibles e históricos – construidos social y culturalmente- alejados de cualquier estereotipo de género. Sin embargo, es importante tener en cuenta que Magda fue muy hermética al hablar de su vida sentimental, y lo poco que sabemos se debe a lo que, en su poesía, ella alude. Convirtiéndose estos textos en una fuente vaga y subjetiva –sus poemas más autobiográficos son las compilaciones tituladas Vidrios de amor y Anima absorta, esta última destruida poco tiempo después por ella misma– influenciada directamente por Haya de la Torre, quien la convenció para que estudiara economía política y no gastara fuerzas en labores de creación poética7.
No obstante, sabemos algunos hechos que tienen que ver con el tipo de relaciones y estrategias que logró llevar a cabo para “sobrevivir” en un mundo y una época predominantemente machistas.
Es conocida la relación que tuvo con Federico Bolaños con quien fundó la revista Flechas y concibió a su hija Gloria, de quien se separó al poco tiempo a causa de la violencia ejercida por este en su contra.
Daniel R. Reddy, quien escribió una biografía intelectual sobre Portal, se refiere a este acontecimiento: “la ruptura entre ella y Federico se debió en primer lugar al temperamento huraño del esposo que maltrataba a su mujer”8.
Aunque mi intención en este artículo no es criticar la obra de Reddy, es interesante ver cómo se refiere a la violencia de género y al carácter violento de Bolaños simplemente como un “maltrato” y un “temperamento huraño”.
En 1928 Magda Portal resintió en el seno de la célula del APRA en México el acoso sexual de parte del escritor Esteban Pavletich, quien fuese secretario de Sandino en Nicaragua. La célula no encontró otro camino correctivo que someter al impetuoso Pavletich a una severa paliza colectiva.
Otro acontecimiento interesante de la vida sentimental de Portal fue que, al separarse de su esposo, huyó con el hermano menor de este, Serafín Delmar, de quien en 1942 se separó, ya que la celaba, intentaba decidir en su vida y la juzgaba por su comportamiento frecuentemente. Sin embargo, el rompimiento definitivo se debió a una infidelidad suya9.
Su interés por llegar a ser una mujer de acción, con participación en el ámbito intelectual, la llevo a relacionarse siempre con los personajes más importantes de su tiempo –como José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y el mismo Serafín Delmar–, quienes en su mayoría eran hombres sumergidos en una ideología de izquierda patriarcal que no cuestionaban el lugar de la mujer en el ámbito doméstico y donde la participación de ésta y su empoderamiento se traducían como elementos secundarios en la lucha contra el imperialismo y a favor del movimiento social.
La participación de la mujer en este feminismo, radicaba en ser la compañera del hombre desde su rol de género. Un ejemplo de esto lo podemos ver en un fragmento del libro escrito por Magda en Hacia la mujer nueva cuando se refiere al papel ejercido por la mujer:
La fuerza bruta (…) no respetó ni a las madres, ni a las esposas, ni a las hijas de los masacrados (…) como los hombres, ellas cumplieron su rol, cada uno en su lugar. (Hacia la mujer 30-31 cit. Por Reedy10).
O en el Manifiesto de las Mujeres Apristas Contra la Guerra y la Tiranía:
Representamos el dolor de miles de mujeres a quienes en este año trágico se les han destrozado los hogares, apresando, deportando, persiguiendo y asesinando a sus deudos varones11. En ambos ejemplos encontramos a una mujer participativa que sufre la tiranía siempre como compañera, madre o hija, pero que, al mismo tiempo, siente la necesidad de reconocerse como individuo militante. Podríamos, decir que se sabían dependientes del hombre para entrar en la esfera pública, pero que dicha dependencia y todo lo que implicaba ésta –como lo vemos en los ejemplos de la vida sentimental de Magda- pesaba e incomodaba.
En una conversación con Daniel R. Reddy, Magda consideró que las grandes decepciones de su vida se debían a la actitud de los hombres, que sólo “veían a la mujer como objeto sexual o que apenas toleraban a una mujer inteligente, con dotes de mando e inclinación hacía la acción12”, llegando a ser relegada a un estado inferior porque la acción no era apropiada para una mujer o se le juzgaba en términos de lo moral. Mencionando como ejemplos de esto a Serafín Delmar y al propio Haya de la Torre. Este último, muchas veces, obstaculiza y no acepta los planteamientos hechos por Magda en favor de los derechos políticos de las mujeres.
Así, al tomar en cuenta la época, los círculos y el ambiente generalizadamente masculino, por no decir machista, en el que se desenvolvía, podemos entender cómo es que la lucha de Magda se dio en todos los ámbitos de su vida y cómo es que las carencias que podríamos encontrar en su discurso feminista, más que provenir de la intención que pudiera tener, provenían del contexto y la posición en el que la mujer se encontraba socialmente y desde la que era valorada.
Sobre la autora
Elizabeth Salazar Orozco. Licenciada en Antropología Social, asociada al proyecto “La Revolución mexicana: redes sociales transfronterizas y presencias en el imaginario de las izquierdas latinoamericanas”, del Centro INAH Morelos, a cargo del Dr. Ricardo Melgar Bao.
Notas:
- Cano, Gabriela, “Revolución, feminismo y ciudadanía en México (1915-1945)”, en Duby, Georges y Perrot, Michelle (dir.), El siglo XX. La nueva mujer, col. Historia de las mujeres, tomo 10, ed. Taurus, Madrid, 1993. ↩︎
- Ídem. ↩︎
- Portal Magda, “Manifiesto de las Mujeres Apristas Contra la Guerra y la Tiranía. A las Instituciones Femeninas de América Latina”, APRA en Claridad, Año 12, núm. 264, Buenos Aires, abril 29 de 1933. Información aprista. pp. 37-39. ↩︎
- Ídem ↩︎
- Ídem ↩︎
- Reedy, Daniel R., Magda Portal. La pasionaria Peruana, ed. Flora Tristán, Perú, 2000. ↩︎
- Reedy, Daniel R., Magda Portal. La pasionaria Peruana, ed. Flora Tristán, Perú, 2000. ↩︎
- Reedy, Daniel R., Magda Portal. La pasionaria Peruana, ed. Flora Tristán, Perú, 2000. ↩︎
- Reedy, Daniel R., Magda Portal. La pasionaria Peruana, ed. Flora Tristán, Perú, 2000. ↩︎
- Reedy, Daniel R., Magda Portal. La pasionaria Peruana, ed. Flora Tristán, Perú, 2000. ↩︎
- Portal Magda, “Manifiesto de las Mujeres Apristas Contra la Guerra y la Tiranía. A las Instituciones Femeninas de América Latina”, APRA en Claridad, Año 12, núm. 264, Buenos Aires, abril 29 de 1933. Información aprista. pp. 37-39. ↩︎
- Reedy, Daniel R., Magda Portal. La pasionaria Peruana, ed. Flora Tristán, Perú, 2000. ↩︎



