Sergio Abraham Méndez Moissen
Según Carlos Rama, en La independencia de las Antillas y Ramón Emeterio Betances no existen trabajos que indaguen o exploren la relación entre el inspirador del Grito de Lares y la revolución haitiana de 1804, destacando que Betances vivió parte de su exilio permanente en la primera República Negra de la historia y mantuvo una amistad y colaboración estrechas con personajes fundamentales para el pensamiento haitiano de finales del siglo XIX. A continuación realizaremos una primera aproximación sobre la estancia de Betances en Haití en 1869 y expondremos el análisis de la revolución de independencia de Haití en 1804 realizado por Betances en polémica con el anti-abolicionista norteamericano Wendel Phillips.
Betances entre La camaradería del Barrio Latino: la revolución fea y el caso López
Entre febrero y junio de 1848, Francia vivió una gran transformación política. El paso de la acción callejera, la lucha de barricadas y la instauración del Gobierno Provisional en febrero permitieron el arribo al poder de todas las franjas de la burguesía francesa, anteriormente aisladas por la burguesía financiera. Las grandes contradicciones de la modernidad se manifestaron con toda su crudeza entre febrero y junio de 1848: el espíritu revolucionario y civilizador de la burguesía comenzó un ciclo descendente. La instauración de la Asamblea Nacional se conquistó por medio de la aparición de métodos radicalizados; sin embargo, la actividad incesante de los amotinados de febrero no se apagó sino hasta junio de 1848.
El utopista Auguste Blanqui recordaría el significado de junio:
“¡No olvidamos el drama de junio 1848… no olvidamos París desarmada, agarrotada, amordazada, temblorosa, retorciéndose bajo el ultraje que le habían cometido… ya no más la subversión del Estado, subversión de la sociedad capitalista!”1 La imposibilidad del Gobierno Provisional de dar satisfacción a las demandas obreras (una legislación del trabajo o un ministerio del trabajo incluido en el gobierno nacido de febrero) obligó a los obreros a combatir por “cinco días al ejército, a la Guardia Móvil, a la Guardia Nacional de París y a la que acudió en tropel de las provincias. Y es sabido que la burguesía se vengó con una brutalidad inaudita del miedo mortal que había pasado, exterminando a más de 3.000 prisioneros”2
La “revolución fea, la revolución repelente”, del 23 y 26 de junio, fue caracterizada por Karl Marx como “la primera gran guerra civil de la historia entre el proletariado y la burguesía.”3 Para Marx, la revolución de 1848 puede ser considerada como un triunfo en febrero y una derrota en junio.
Entre febrero y junio de 1848, en esa revolución fea, dos ilustres latinoamericanos comenzaron su primera batalla de fuego en la lucha de barricadas: el chileno Francisco de Bilbao y el borinqueño Ramón Emeterio Betances. El primero entabló contactos con Lamennais, Edgar Quinet y Jules Michelet. A su vuelta a Chile fundó la Sociedad de los Igualitarios.4
El segundo, un mulato, Ramón Emeterio Betances, de padre dominicano, propietario de fincas de caña dulce, y de madre puertorriqueña, fue enviado a Francia a cursar los estudios primarios y secundarios. A los 21 años, el estudiante de medicina formaba parte de un grupo de estudiantes cubanos que tenían como punto de reunión el Boulevard des Italiens, en París, donde se comentaba cotidianamente la política en las Antillas. Betances escribió cerca de su muerte:
En 1851 pasaba por París un grupo de jóvenes cubanos, ricos alegres y plenos de esperanzas. Ellos sabían que en ese momento el general Narciso López se embarcaba con sus 600 compañeros para invadir la provincia de Pinar del Río. Entre esos cubanos se encontraban dos puertorriqueños. Uno de ellos me había conocido militando en 1848. Por él otros supieron mi nombre y todos vinieron a arrancarme varias veces del barrio latino, donde yo comenzaba mis estudios de medicina…5
La expedición de Narciso López, general venezolano, había sido interpretada por los jóvenes militantes antillanos como el inicio de la revolución de independencia en las Antillas. Ahora sabemos que la expedición de López consistió en una intentona anexionista de los estados sureños de Estados Unidos sobre Cuba. Curiosamente del fracaso de la expedición, Betances y los jóvenes reunidos en el Boulevard des Italiens juraron: “Trabajar hasta la muerte contra el despotismo español, a favor de la independencia de las Dos Antillas.”6 Ramón Emeterio Betances es un personaje clave para el pensamiento político y social de las Antillas. Formó parte de la Junta Revolucionaria de Puerto Rico, que sesionaba desde Nueva York, y de la Junta Central Republicana, junto con Francisco Basora, y fue inspirador desde el exilio del Grito de Lares, hito fundacional del nacionalismo portorriqueño. Médico de gran talla, condecorado por el gobierno de Francia como Caballero de la Legión de Honor en 1887, Betances fue estimado por personajes como Víctor Hugo y José Martí. 7 Pionero, junto con Hostos y Martí, del pensamiento antiimperialista en América Latina, del abolicionismo radical y del ideal unionista de la Federación Antillana, símil en el Caribe del sueño bolivariano.8 Hay quienes han planteado también que fue uno de los primeros latinoamericanos en adherirse a la causa de las Filipinas, en participar junto con anarquistas italianos del asesinato de Cánova Castillo, personaje ultraconservador, celebrar el nacimiento de la Comuna de París de 1871 y de mantener una fluida comunicación con los anarquistas españoles, particularmente con Tárrida del Mármol.9
Los diez mandamientos y el Grito de Lares: el reforzamiento del ala dura del movimiento de independencia
Casi paralela a la revolución fea de 1848, en Puerto Rico una rebelión esclava en Toa Baja evidenció la fragilidad del régimen colonial. La burguesía comercial ligada al aparato burocrático militar de la colonia tenía el control absoluto del Estado, mientras que los grandes hacendados, cafetaleros (favorecidos por la caída de la producción de azúcar debido a la competencia capitalista) y cañeros monopolizaban el control del proceso productivo. Los esclavos y los trabajadores agrícolas serviles estaban sometidos a ambas esferas del poder colonial. La administración favoreció desde inicios del XIX la apertura comercial con el objetivo de introducir a las colonias antillanas en el intercambio con países metropolitanos, con el objetivo de convertirlas en islas agroexportadoras y aislar a Puerto Rico del fermento revolucionario del área continental. En el centro de hacendados y esclavos, un grupo de intelectuales participó en la dinamización de la vida política de la isla. Dividido en tres grandes tendencias (integrismo colonizador, autonomismo e independentismo), Betances optó por fundar la tendencia más radical del independentismo antillano.
En 1867, Betances fue desterrado por participar en el motín interno de los artilleros de San Juan y se fue a Nueva York, donde logró contactar a la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico, dirigida por Francisco Basora. De este primer exilio, Betances escribió la primera proclama programática como base de la insurrección que organizó la Sociedad en 1868. Podemos resaltar entre los puntos más importantes de los Diez Mandamientos del hombre libre: la abolición de la esclavitud y la posibilidad de que los ciudadanos de la colonia tuvieran acceso al armamento10. La insurrección independentista en Lares fue el día 23 de septiembre de 1868. Lejos de ser una simple derrota, a decir de Juan Bosch11, si analizamos el gobierno efímero de Lares podemos destacar que ésta fue más allá de los Diez Mandamientos, agregando a las reivindicaciones del gobierno de Lares las demandas de los trabajadores agrícolas: “Las primeras medidas del gobierno establecido en Lares fue la abolición de la esclavitud y de las libertas de los jornaleros, cientos de las cuales fueron quemadas públicamente.”12
Carlos Rama planteó que
El sistema betanciano es fundamentalmente el clásico del siglo XIX, cuyos orígenes están en la carbonería italiana y otras sociedades secretas liberales europeas, seguido de buena parte por el socialismo (blanquismo, anarquismo, etc.). “Reunir fondos y comprar armas” resume el principio táctico central.13
De la experiencia de Lares, los independentistas que no querían trastocar el régimen de trabajo servil decidieron separarse de la Sociedad; los más radicales no dudaron en continuar con el proyecto de la insurrección en Puerto Rico, Cuba, en la Guerra de los 10 Años, en la Guerra Chiquita, en la Guerra Hispanoamericana y en la revolución en Santo Domingo desde Haití por todos los medios disponibles.
Antenor Firmin y el combate contra los prejuicios raciales
Haití luego de la caída del presidente Salnave se convirtió en un país amigo para los revolucionarios del Caribe hispano: Gregorio Luperón organizó militarmente en la frontera con República Dominicana contra el gobierno de Buenaventura Baéz, Francisco Basora vivió en Jacmel ejerciendo la medicina y Betances representó a la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico ante el gobierno de Nissage Saget.
Betances después del Grito de Lares mantuvo un importante acercamiento con un grupo de intelectuales haitianos. Según Carlos Rama, entre la nomina de amigos del “antillano” podemos mencionar a: “Antenor Firmin y al presidente haitiano Nissage Saget”14 Betances partió a Haití luego de la derrota de Lares en 1869 antes de volver a su exilio parisino, y participó de la campaña en contra el proyecto anexionista del gobierno norteamericano en Santo Domingo15, sostuvo reuniones con ministros de otras potencias coloniales, como Inglaterra, y estableció contactos con la Logia soberana de Puerto Príncipe como consta en su discurso A los masones de Haití, donde alertó del proyecto expansionista norteamericano y la necesidad de la unidad entre los revolucionarios en el Caribe.
Betances simpatizó con el general Geffrard y el general Jean Pierre Hector, opositores del gobierno de Salnave en Haití, y, a finales de 1868, junto con los opositores dominicanos al gobierno de Buenaventura Báez, mantuvieron reuniones en Saint Thomas. Destacamos la relación amical e intelectual entre Antenor Firmin y Betances, puesto que es una ventana abierta al entendimiento de la defensa del “antillano” de la república negra, de la cual se desprenden una serie de textos que muestran las reflexiones de Betances en torno a figuras clave de la revolución haitiana de 1804: Toussaint L’Ouverture y Alejandro Petión. Según René Depestre, Firmin formó parte del pensamiento pinero de la negritud:
Un grupo de intelectuales orgánicos que tuvo el pueblo haitiano después de su independencia (1791-1804), junto con Edmond Paul Louis Janvier y Hannibal Price. Estos hombres eminentes orientaron la defensa y la ilustración de Haití (y de los grupos sociales negros en general) en tres direcciones principales: 1) combatieron enérgicamente las tesis seudocientíficas que, a fines del siglo XIX, servían de instrumento de disculpa y de divisionismo ideológico para los poderes que se repartían febrilmente el mundo. 2) sostuvieron la tesis de que el proceso de la primera liberación de Haití era un hecho moral y cultural que identificaba colectivamente dentro de la historia a todos los grupos sociales negros de la tierra Esta idea romántica, que anunciaba el panafricanismo del siglo XX estaba ya presente en las obra de los primeros historiadores importantes de la revolución haitiana: Thomas Madipou, Baubrun Ardoin, Joseoh Aint Remy, 16) cuando un pueblo sabido producir en el plano político e intelectual inteligencias como las del siglo XIX haitiano, ese hecho, de un alto valor antropológico y sociológico, le hace igual a todos los otros pueblos de la tierra y le da el derecho da recibir la estimación y el respeto de esos pueblos así como su humana solidaridad.17
Anténor Firmin es conocido principalmente por su libro Sobre la Igualdad de las Razas Humanas, que fue publicado como una refutación al famoso libro Ensayo sobre la desigualdad de las Razas Humanas del filósofo francés Joseph Arthur de Gobineau, considerado como una de las obras iniciales del pensamiento racista.
Firmin recordó a Betances de la siguiente forma:
De aire retador, con la inalterable dulzura de su expresión, desbordada de indignación ante cualquier acción baja de injusta. Pero jamás se permitía una irrupción nerviosa ni una muestra exterior de ira. De toda su persona manaba un como mágico e irresistible, capaz de atraer a temperamentos refractarios a toda influencia magnética. Espíritu el más esclarecido de justicia y Libertad, unido al más indomable propósito de adivinar la situación de los desheredados, palabra libre, opinión franca, permeada por finita claridad, tal era el eminente puertorriqueño.18
En una interpretación actual, el libro de Firmin es considerado uno de los verdaderos pioneros del pensamiento de la negritud. Según Juan Carlos Arriaga Rodríguez y Johannes Mærk: “En general, Firmin y luego Price Mars en Así hablaba el tío inician sus análisis con una revaloración de la cultura de África y el rechazo de la idea de que el esclavo africano llegó a América como salvaje absoluto, sin ningún pasado cultural y el blanco le habría dado todo.”19
El Toussaint L’Ouverture de Wendell Phillips y la reforma agraria de Alejandro Petion
Betances participó de las preocupaciones intelectuales de Firmin y del abolicionismo radical, en diálogo particular con Wendell Phillips, quien criticó la tibieza de Abraham Lincoln ante el problema de la esclavitud en los estados del sur de Estados Unidos. Phillips reivindicó el derecho femenino a la votación electoral, manifestó su apoyo a las reivindicaciones del movimiento obrero y planteó la autodeterminación de los pueblos hopi del sur de Estados Unidos.
Phillips rescató la figura de Toussaint L’Ouverture pronunciando discursos sobre la revolución de independencia de Haití de 1804 y elaboró su biografía. La biografía de Phillips sobre L’Ouverture fue traducida por Betances en 1869 y, en diálogo con Phillips, Betances discutió las tesis según las cuales Toussaint es considerado el principal líder de la revolución haitiana de 1804. Betances otorga un papel de mayor importancia a Alejandro Petion en su folleto de 1874 titulado A Cuba Libre, Ensayo sobre Alejandro Petion. Así, en la interpretación de Betances sobre la revolución haitiana de 1804 reduce el papel de L’Ouverture en la independencia de Haití.
En el folleto citado planteó su divergencia con el polemista norteamericano en los siguientes términos:
Toussaint quedará, sin disputa, colocado en la Historia, al lado de Felipe de Macedonia, de los Luis XI, de los Richelieu, de los Cromwell, de los Napoleón…Ya sabeís que a la necesidad del momento se sacrifica en él la realidad histórica, no debió Wendell Phillpis conceder tanto. Si no hubiera este último personaje tenido la desgracia de ser príncipe, al lado de Washington, de Carnot o de Bolivar, solo merece un puesto preferente el Gran Ciudadano de Haití, el demócrata puro, el patriota inquebrantable: Alejandro Petion.20
Para Betances, tanto Dessalines y L’Ouverture:
no supieron dar a la agricultura más estimulo que el palo, más impulso, al comercio que al privilegio, más seguridad al ciudadano que su voluntad arbitraria, más garantía al pueblo que la ambición de reinar sin freno; los soldados que, deslumbrados por el poder no pudieron fundar son un imperio ridículo, con un solo noble: el emperador.21
Para Betances, el personaje clave de la revolución de 1804 fue Alejandro Petion, debido al a la ayuda que brindó al ejército libertador de Simón Bolívar y Francisco Javier Mina, así como a la reforma agraria desarrollada en el gobierno de Petion que para el “antillano” permitió el trabajo libre, la unión racial entre mulatos y negros y la creación del crédito nacional. La ley agraria de Petión es idealizada por Betances, en la que se describe la distribución de la tierra entre los soldados y campesinos. Según el antillano, “Petion fue quien hizo Haití, no Toussaint, y por eso llega el hombre de bien al apogeo de la gloria. Que no pudo alcanzar al jefe negro.”22
Conclusiones
A nuestro modo de ver, la idealización de la reforma agraria de Petion por Betances estaba vinculada a que, en el análisis que hace de la revolución haitiana de independencia, se da mayor importancia a la organización del Estado por el revolucionario luego de la derrota del ejército invasor de Emmanuel Leclerc. Años después y gracias a la historiografía actual, hemos visto las limitaciones de la reforma agraria de Petion, en la cual, según el investigador Pierre Charles, “permitió el desarrollo de un latifundismo que consolidó el feudalismo”. Según Charles, “la tendencia de la política agraria de Petion tuvo un alcance asaz limitado, pues se aplicó sólo en una parte del país y por tiempo muy breve”. Con la desaparición de su creador, el régimen que le sucedió vino a restaurar en todo el país las concepciones prácticas de una clase feudal y del poder político.”23 En esta interpretación recae el desconocimiento en la época de las características políticas del ejército de esclavos que derrotó al régimen colonial y de sus principales figuras: Toussaint L’Ouverture y Jean-Jacques Dessalines.
Notas:
- Blanqui, Auguste, La eternidad por los astros, Colihue, Argentina, 2002. P. 115. ↩︎
- Marx, Karl, La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, Obras Escogidas, T I, Editorial Progreso, Moscú, 1980. P.70. ↩︎
- Marx, Karl, Ob. Cit. p. 86. ↩︎
- Rama, Carlos, El utopismo socialista (1830-1893), Editorial Ayacucho, Venezuela, 1987. p.XL ↩︎
- Betances, Ramón Emeterio, Recuerdos revolucionario, en Obras, Casa de las Americas, Cuba, 1983. P. 301. ↩︎
- Betances, Ramón Emeterio, Ob. Cit. p. 302. ↩︎
- ALbizu ↩︎
- Pierre Charles, Gerald, El pensamiento sociopolítico en el Caribea, FEC. México, 1985. P. 64. ↩︎
- Dilia, Haroldo, Godínez, Emilio, Prologo, en Betances, Ramón Emeterio, Ob. Cit. p. 50-51. ↩︎
- Rama, Carlos, La independencia de las Antillas y Marón Emeterio Betances, Instituto de Cultura Puertorriqueña San Juan de Puerto Rico, España, 1980. P. 56. ↩︎
- El importante historiador del Caribe Juan Bosch solo plantearía que el Grito de Yara de los independentistas cubanos se realizaría con pocos días de diferencia al Grito de Lares, al cual no dedica ninguna reflexión. De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe como frontera imperial, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1983, p. 290. ↩︎
- Rama, Carlos, Ob. Cit. p. 40. ↩︎
- Rama, Carlos, Ob. Cit. p. 40. ↩︎
- Rama, Carlos, Ob. Cit. p. 31. ↩︎
- El secretario de Estado William H. Seward fue el pionero de los ideales expansionistas de Estados Unidos en el Caribe, tratando de comprar las costas de Samaná, en Santo Domingo, a través del sostenimiento del presidente Báez. ↩︎
- Dilia, Haroldo, Godínez, Emilio, Prologo, en Betances, Ramón Emeterio, Ob. Cit. p. 17 ↩︎
- Depestre, René, Buenos días y adiós a la negritud, Casa de las Américas, Cuba, 1986. P. 82-83. ↩︎
- Firmin Antenor, citado en Rama, Carlos, Ob. Cit. p. 32. ↩︎
- Rodríguez, Juan Carlos, Anticolonialismo y poscolonialismo en el pensamiento caribeño, en Sánchez, Irene y Sosa, Raquel (Coord.) América Latina: los desafíos del pensamiento crítico, México, Siglo XXI, 2004. P. 144. ↩︎
- Betances, Ramón, Emeterio, Ob. Cit. p. 115. ↩︎
- Betances, Ramón, Emeterio, Ob. Cit. p. 115. ↩︎
- Betances, Remón, Emeterio, Ob. Cit. p. 121. ↩︎
- Charles, Pierre Gerald, La economía haitiana y su vía de desarrollo, Cuadernos Americanos, México, 1965. P. 48. ↩︎
Bibliografía
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Despestre, René, Buenos días y adiós a la negritud.
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Arraiga Rodríguez, Juan Carlos, Anticolonialismo y poscolonialismo en el pensamiento caribeño, en América Latina, Desafíos del pensamiento crítico, Sosa, Raquel, (coord.) Siglo XXI, México, 2004.


