Tres estrategias pedagógicas de José Carlos Mariátegui para la educación no formal de jóvenes y adultos –y adolescentes– trabajadores

Carlos Rubianes Indacochea

Mucho se ha escrito sobre las ideas educativas de José Carlos Mariátegui. La documentación disponible es extensa. Al parecer no se ha reparado sobre sus aportes en estrategias pedagógicas como exigencia de “conferenciar” en la Universidad Popular de la década de 1920, aquellas estrategias que utilizó en educación no formal dirigidas a un público obrero (jóvenes y adultos), desarrolladas en espacios educativos, para estudiantes con características específicas y metas político laborales nacidas de la práctica sindical; de lo explotados, marginados y excluidos de hace casi 100 años y cuya composición estructural no ha cambiado, que hoy al inicio del presente XXI, se sigue con prácticas pedagógicas convencionales.

En este primer número de Pacarina del Sur se encuentra un documento suscrito por Antonio Rengifo, titulado “Mariátegui y el sindicato textil La Victoria”, en el que el autor cita las palabras iniciales de Mariátegui dirigidas a sus clases, que, en nuestra opinión, señalan tres estrategias para una pedagogía mariateguista dirigida a jóvenes y adultos, así como a adolescentes trabajadores. A 1923 no existía “educación formal obrera –de adultos-“; esas ideas pedagógicas del Amauta contenidas en el artículo de Rengifo publicado en 1979 tienen sentido contemporáneo con el enfoque de los aprendizajes a lo largo de toda la vida, paradigma actual en los sistemas educativos nacionales (en el próximo mes se desarrollará en Belem, Brasil, una sexta reunión mundial sobre estos temas), y que representa un vuelco copernicano en las ideas fundamentales para la educación mundial.

Para un confeso intelectual marxista en el gobierno de Augusto Leguía (1919-1930) que no tuvo formación profesional pedagógica pero que por su compromiso socio-político con la clase obrera, los explotados, le exige propuestas pedagógicas innovativas a ser usadas en clases para trabajadores textiles, -dirigentes lectores-, algunos con iniciales grados de “educación fundamental”, otros analfabetos/as (el grueso eran mujeres), en sus horas de descanso –después de los turnos-, en seguida de 10/12 horas de trabajo fabril, señalan la genialidad de Mariátegui para apuntar una intencionalidad pedagógica que los profesores del siglo XXI reclaman como lo más avanzado para los aprendizajes de jóvenes y adultos (sin excluir a los adolescentes trabajadores), y que algunos educacionistas proponen como una gran “innovación” en reuniones mundiales.

Es importante relacionar 1923 cuando el Amauta desarrolla en la Universidad Popular ese ciclo de “conferencias” con el inicio oficial de la educación formal de adultos el año siguiente en el Colegio San Vicente de Paúl por acción de sacerdotes católicos, pero como mayormente la innovación curalesca, desde la mentalidad del capital, al servicio de éste y no de la formación política del ciudadano, con el lenguaje de la época, desde el mutualismo conciliador…

Las tres ideas pedagógicas centrales en el tipo de educación no formal que identifica el Amauta al empezar su acción pedagógica, llegado de Europa:

  • Estrategia pedagógica de la conversación, “…llamémosle conversación, antes que conferencia…”.
  • Rol mediador del docente “,…yo estudio con vosotros…”
  • Práctica de la contradicción cognitiva, “…mérito modestísimo de aportar mis observaciones…”.1

Estrategia pedagógica de la conversación. En todos los tipos de educación, la pedagogía contemporánea pone en el centro al estudiante, sus aprendizajes producto del esfuerzo profesional docente, acción docente redefinida en rol diferente a la pedagogía burguesa; con mayor razón cuando se educa a jóvenes y adultos trabajadores en el enfoque de los aprendizajes a lo largo de toda la vida; estudiantes con un perfil especifico y expectativas concebidas en la adversidad, por ejemplo el siguiente testimonio deAlberto Flores,2 29 años, 2º Ciclo Avanzado (Secundaria) del Centro Educativo Nuevo Progreso, Región Tumbes–Matapalo.

…Nací en Huancabamba distrito de Lalaquiz caserío de Tambo Chico, Piura

Mi vida estudiantil fue tan difícil de continuar mi nivel secundaria debido a las circunstancias económicas y por vivir en un lugar muy lejos que tenía que caminar 4 horas en la mañana y 4 de regreso y todos los días tenía que comer mi almuerzo frío.

Esto no me permitió continuar con mis estudios en mi edad adecuada.

Esto me obligó a salir de mi pueblo en busca de trabajo a la provincia de Jaén. Esto ocurrió cuando tenía 13 años de edad me dediqué a trabajar para proveer para mis necesidades, mi vida era tan difícil algunos vicios invadieron mi vida.

(…) Esto ocurrió hasta la edad de 20 años en el año 1998 emigré a la ciudad de Tumbes distrito de Matapalo, me casé tuve mi primer hijo comencé a ocupar cargos dentro de mi comunidad, tuve la oportunidad de conocer algunos departamentos y mi autoestima se fue recuperando, me di cuenta que era útil para la sociedad…

El enfoque progresivo asume que la formación integral de la personalidad del individuo no se logra en los primeros años de vida, en realidad no es terminal, el aprender personal se agota al final de la vida. Ante ello, la escuela burguesa creación del capitalismo del siglo XVIII está diseñada para aprendizajes terminales -por etapa-, de mínimos de aprendizajes para integrar el ejército de desocupados en el sistema de dominación/opresión imperante, hasta ahí cumplió su objetivo, lo que sigue para el ciudadano es su responsabilidad pues tuvo su oportunidad, y a partir de ella, ni la sociedad –a través de los medios- ni el estado –vía la escuela- tienen ninguna responsabilidad; es libre para morirse de hambre… sin empleo y sin cultura política.

De aquella trayectoria es consciente el Amauta, se recoge en sus páginas sobre la educación. Por ello, en su práctica pedagógica de 1923, al momento de planificar sus conversaciones sobre la crisis mundial de esa época, parte primero del conocimiento del trabajador textil –tiene una evaluación diagnóstica- porque fue obrero y sabe de la necesidad de acudir a las nociones previas en los avatares para su subsistencia, de jornadas largas, salarios miserables, condiciones básicas de sobrevivencia; así como el anhelo por el descanso de reposición de fuerzas, para su venta al día siguiente, y cómo motivar mejor ese doble esfuerzo para lograr que el tiempo disponible, siempre construido, sea productivo en aprendizajes.

Al rechazar la “conferencia” frentista, del que todo lo sabe para aquellos que “nada” saben –educación de acumulación de conocimientos insignificativos–, cuestiona y propone una estrategia pedagógica de conversación, entre dos actores, el maestro y los estudiantes, pero en horizontalidad de relación que implica participación activa de ambos en los aprendizajes previstos, manejando niveles y ritmos de aprendizajes con flexibilidad, con saberes producto de la relación que se enganchan con su vida laboral y de la situación concreta de explotación fruto de las relaciones sociales y económicas del sistema capitalista en desarrollo. La conversación mariateguista es, con modestia, de saberes actuales y desde la experiencia de cada uno de los actores, apelando a motivaciones internas y utilizando las relaciones sociales de explotación. No son saberes académicos burgueses de currículos adocenados y con metodologías para el mercado, los aprendizajes de jóvenes y adultos trabajadores automotivan la necesidad de luchar contra el capital, para lo cual tienen que desechar la cultura de dominación impuesta en las escuelas y universidades así como por los medios de comunicación y para el caso del testimonio citado, con ribetes de rechazo al neocolonialismo.

Rol mediador del docente.- En esa relación docente/estudiante, el Amauta prefigura su rol, apartado de la pedagogía burguesa de orientación, o de la hoy promocionada facilitación para los aprendizajes en la educación de niños y adolescentes no trabajadores, de desarrollo de capacidades para eventos futuros, el obrero es actual y necesita competencias que las pueda autoperfilar con la mediación del docente con compromiso sociopolítico. Al parecer, intuye que con los trabajadores, jóvenes y adultos, la vieja escuela de la reproducción no tiene alma matinal, para la cual el docente tiene que asumir un nuevo rol: de mediación. Es probable que el Amauta no haya conocido las ideas de Lev Vygotsky, pero cuando propone estudiar junto a los obreros, en sus propios espacios de trabajo donde todos los actores tienen roles claves en aras del objetivo de aprendizajes, está poniendo en práctica una pedagogía de la mediación y cuyo contexto pedagógico es conversar para generar la contradicción de saberes; así irán desarrollando sus propios procesos de aprendizajes, tanto el maestro como el estudiante.

El maestro mediador de una cultura externa, basada en conocimiento científico y culturalmente diferenciador y a la cual accede mediante información seleccionada, de modo que cada uno de los obreros, independientemente de su formación básica, pueda ir construyendo su cultura interior revolucionaria, que los hará luchadores. Se trata que por mediación edifiquen juntos –maestros y estudiantes– espacios de aprendizajes democráticos. Y esto se puede lograr básicamente con una pedagogía mediada. De ese modo, se vincula la propuesta pedagógica del Amauta pues redefine la relación con los estudiantes trabajadores, el docente asume horizontalidad de rol; antes que facilitador de los aprendizajes es mediador de aprendizajes en dos realidades, la cultura externa progresista donde el trabajador está situado por la naturaleza de la relación con el capital y la cultura interior producto de saberes y experiencias previas, sean familiares, comunales o sindicales. Las competencias de ciudadanía son claves para su formación integral a lo largo de toda la vida así como para la renovación de ocupaciones que debe desempeñar en su trayectoria vital. Se aprende para ser y no para tener.

Práctica de la contradicción cognitiva.- Precisamente, la tercera estrategia central del Amauta, para el acto pedagógico exige un docente mediador, con observaciones previas de la cultura externa y sólo con la práctica de los saberes que todos ponen en el acto pedagógico pueda desencadenar aprendizajes, o empezar a desaprender para reaprender una nueva cultura militante. La horizontalidad en la práctica misma está en relación directa con la idea primigenia de formación integral, la unión del trabajo manual con el intelectual de los anarquistas del siglo XVIII, el Amauta aporta sus observaciones directas, primer escalón de la actitud investigativa para un trabajo curricular como parte del eros pedagógico actual, que implica el reconocimiento de esos saberes precedentes, que a diferencia del niño, son de lucha constante contra la explotación y la ignorancia.

El Amauta entiende que el escenario europeo y el de Vitarte pueden ser confrontados para generar aprendizajes desde el principio de flexibilidad pedagógica, que tiene resultados cuando genera la contradicción de saberes. La modestia de Mariátegui es poner en el acto pedagógico esos saberes producto de su experticia directa, de observación y no libresca, que no asume superior, sino con potencial para generar la contradicción pedagógica para que autónomamente cada obrero construya sus propios aprendizajes, procesos autónomos en la actual pedagogía del enfoque progresivo. 

Para el lenguaje actual de los aprendizajes a lograr de los jóvenes y adultos trabajadores, con espacios educativos multinivel, de diversos ritmos de aprendizajes, flexibles y con conocimientos prácticos no solo para el trabajo sino también para la ciudadanía política es la materia prima del enfoque de los aprendizajes a lo largo de toda la vida; no se queda pues en la preparación para el empleo, tiene clara la formación política en un contexto de diferenciación de clase. Lo que hoy la pedagogía conoce como la “contradicción cognitiva”, José Carlos Mariategui la presenta en una zona próxima de conversación de la relación docente-estudiante.


  1. Citado en https://lapacarinadelsur.com/mariategui-y-el-sindicato-textil-la-victoria/, consultado el 27 de noviembre de 2009. ↩︎
  2. Nombre cambiado, los lugares son reales, el testimonio data del 2007. ↩︎

La pacarina

Pacarina o paqarina es una voz andina, un término quechua de tenor polisémico, que alegóricamente nos ayudará a expresar nuestras ideas, sentires y quehaceres. Signa y simboliza el amanecer, el origen, el nacimiento y el futuro. Se afirma como limen entre el caos y el orden, la luz y la oscuridad, el nacimiento y la muerte, lo femenino y lo masculino, el silencio y lo sonoro. La pacarina es lago, laguna, manantial y  mar del Sur, el principal eje de la unidad y movimiento del mundo contemporáneo.

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