Antonio Rengifo Balarezo
Pacarina del Sur. Revista de Pensamiento Político Latinoamericano
Año 1 | Número 1 | octubre – diciembre de 2009
ISSN: 2007–2309
Naturaleza de la invitación
Invitación a la lectura de 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana; proporciona una información genérica sobre la gestación de la obra y describe las circunstancias por las que pasó Mariátegui cuando se propuso estudiar “al Perú profundo”. Ubica, sucintamente, al autor en su contexto; y sigue la proyección de su influjo. Por lo tanto, no es un análisis de la obra ni pretende normar cómo debe leerse.
La Invitación procura explicitar lo incitante del conocimiento de una obra en la que ha quedado registrado el pensamiento de Mariátegui desde hace 60 años y que pervive en la acción de individuos y movimientos sociales contemporáneos.
7 Ensayos no llegó a ser silenciado ni ignorado mientras Mariátegui estuvo vivo, es decir, durante el año y medio que transcurrió entre la aparición de la obra y la prematura muerte de su autor, a los 35 años, el 16 de abril de 1930.
Es a partir de 1963, cuando los movimientos campesinos están en auge en el Perú, que se empieza a considerar a Mariátegui como “uno de los escritores más leídos y citados de América”.1 Actualmente, 7 Ensayos ha sido editado en China, Japón y en numerosos países de América y Europa.
Desde la fecha de su aparición –octubre de 1928- se han producido en el Perú y el mundo grandes conmociones sociales; 7 Ensayos no ha estado ajeno a los acontecimientos. Según el flujo y reflujo del devenir histórico, ha sido promovido, requisado o incinerado; sin embargo, mantiene su frescura, lo que le da sabor a la obra clásica y a su autor, la categoría de peruano universal.
Características
7 Ensayos es “una contribución a la crítica socialista de los problemas y de la historia del Perú”.2 Tal como Mariátegui advierte a los lectores. Esa obra tiene la rara virtud de estar pletórica de novedades. De esto se percató el sacerdote claretiano Antonio San Cristóbal –catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de sólida formación filosófica, quien expresa lo que significó la aparición de Mariátegui con sus 7 Ensayos, y que me permito citar extensamente:
Estábamos acostumbrados a que se nos ofreciera una visión descriptiva, fenomenológica, del pasado en la que el pensamiento era guiado, con mayor o menor exactitud, por los hechos que acaecieron. Así, casi siempre que se volvía la vista al proceso histórico del Perú, el investigador no traspasaba la periferia externa de los hechos:
Describía tan sólo, con simpatía o sin ella, lo que contenían los documentos y las fuentes; pero difícilmente cobraba sentido y valor los hechos y el proceso en que se insertan.
Mariátegui conoce la historia, pero en ningún momento ha querido convertirse en un historiador profesional. No le interesan tanto los hechos, cuanto el sentido profundo que los anima. Y este sentido no está en los hechos mismos; es algo que se atribuye a los hechos: es el producto de una interpretación personal de los hechos. Una crítica superficial conducida por criterios histórico-descriptivos encontraría fácil campo a su tarea en los 7 Ensayos de Mariátegui. Pero a pesar de ello esta obra continuaría siendo válida, porque la descripción histórica no representa más que un motivo para elaborar una teoría interpretativa de la realidad.
Esto es lo que acrecienta su originalidad, y lo que confiere emoción de riesgo y aventura a sus escritos.3
Hasta antes de la aparición de 7 Ensayos, los intelectuales de la oligarquía señorial se regodeaban con la retórica anecdótica e histórica en donde se hacía la apología de las personalidades de la clase dominante. Hacían afirmaciones gratuitas y solemnes, sin ninguna demostración.
Mariátegui, con su trabajo intelectual en la gestación de 7 Ensayos, inaugura otra manera de enfocar los problemas nacionales o el diagnóstico de la realidad peruana. Le dio prelación al hecho económico; por su enfoque totalizador, introduce la noción de peruanidad, pero demarcando las diferencias sociales. Se orienta con un método y con categorías conceptuales que develan los hilos explicativos de un proceso real.
En 7 Ensayos no se halla explícitamente formulado propuestas instrumentales o un programa de acción política para operar en la realidad inmediata ni tampoco en correspondencia con un plan estratégico; pero sí están las bases de donde se deducen. Es oportuno señalar que Mariátegui sabía, desde un principio, con qué temática concluía su estudio y las características que configuraban su obra. Tanto es así que poco después y para prevenir equívocos enjuiciamientos, redactó una especie de carta de presentación sobre su actividad política, la que fue llevada por los delegados peruanos al Congreso Constituyente de la Confederación Sindical Latinoamericana de Montevideo (mayo de 1929) y a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana (Buenos Aires, junio de 1929). Ahí, hablando en tercera persona, dice:
Prepara actualmente un libro sobre política e ideología peruana, que será la exposición de sus puntos de vista sobre la Revolución Socialista en el Perú y la crítica del desenvolvimiento político y social del país y bajo este aspecto la continuación de la obra cuyos primeros jalones son los 7 Ensayos, en los que algunos han querido buscar una teoría política, algo que absolutamente no me proponía, como se comprueba desde el prólogo o advertencia al lector.4
En cuanto a las características formales de 7 Ensayos, se aprecian la estructura de sus partes, el género expositivo y la casi ausencia de citas de los clásicos del marxismo. La estructura de 7 Ensayos es referida a diversos autores, entre ellos, al peruano Francisco García-Calderón Rey con Le Pérou contemporain (1907)5 y al italiano Piero Gobbetti, uno de sus autores preferidos.6 Pero lo cierto es que 7 Ensayos, de acuerdo a la ortodoxia marxista, va desde la base económica hacia la superestructura de la sociedad.
Dada la personalidad de Mariátegui (cuya característica fue explicitada por él mismo: meter toda mi sangre en mis ideas), sus condiciones de vida, el estado de las investigaciones y de las estadísticas en el Perú y la intención de llegar a un público no solamente intelectual, lo más pertinente de usar, como género expositivo, es el ensayo. En el Perú, el ensayo aún mantiene su vigencia.7
La casi ausencia de citas de Marx, Engels y Lenin, además de allanar la lectura de 7 Ensayos, evita bloqueos psicológicos a los lectores con prejuicio anticomunista. Esto no es un artificio adrede de Mariátegui para capturar lectores; sino un gran respeto por los mismos.8 De esta manera, revela la seguridad de sus convicciones, la facilidad para pensar por sí mismo y de ponerse en contacto directo con la realidad. En suma, evidencia su desafección al criterio de autoridad.9 Es la antítesis de los marxistas gramaticales, llamados así por César Vallejo, otro peruano universal.10
Con 7 Ensayos se reconoce definitivamente la calidad intelectual de Mariátegui, ya apreciada desde 1925 con la publicación de La escena contemporánea.11 Mariátegui no era profesional ni tuvo un título oficial a nombre de la nación. Únicamente cursó hasta el segundo año de educación primaria. Leal a sus raíces populares, no permitió ser asimilado por la clase dominante; más bien, fue reprimido. Con él se consolida la ruptura del monopolio de la oligarquía señorial en la vida cultural y política del Perú; además, representa la superación del conservadurismo en los estudios sociales mediante el método marxista climatizado en el Perú.
La inusitada y precoz presencia de Mariátegui no sólo afectó al intelectual peruano de aquellos tiempos, que para sentirse tal tenía que adoptar un tono aristocratizante; sino, también, a los embrionarios portadores de la ideología demoliberal y socialdemócrata; asimismo, a los apristas aurorales que consideraban impracticable la aclimatación del comunismo en la ecología americana.
Gestación
Para confeccionar un libro hay que saber escribir. Esta aseveración es, aparentemente, una perogrullada. Pero, cuando se vive una situación de colonialidad no es una simpleza. En otras palabras, cuando una sociedad letrada es la opresora y la sociedad dominada es ágrafa, se sabe, desde la época del cronista indio Huamán Poma, que la escritura y el libro tienen valor; no solo para asimilarse a la clase dominante, sino para obtener reivindicaciones sociales y emanciparse colectivamente. Desde esa fecha hasta ahora, el sello colonial aún perdura en nuestro país. Sin embargo, Mariátegui perforó el blindaje de la oligarquía criolla ilustrada.
Bueno, ¿Pero, cómo aprende un autodidacta a escribir, a redactar textos? La respuesta es sencilla. Se capacita por su cuenta y en el lugar en donde trabajan escribiendo; primero observa, conversa y reflexiona. Luego se lanza a escribir y, mediante el ensayo y error, logra escribir. Más aún, a quien tiene el hábito de leer, como el niño Mariátegui, se le allana el camino para aprender a escribir.
Mariátegui Adquirió la destreza de descifrar los códigos convencionales de la escritura y a leer un texto literario como ejecutar una partitura musical. Fue doña Amalia La Chira, su madre, quien le enseñó a leer en la casa. El hábito de la lectura lo adquirió desde la primera infancia por su largo internamiento en la clínica y por su limitación física. Sabemos que quien es lector podría ser escritor. El refrán: no hay mal que por bien no venga; pareciera que hubiese sido creado para aplicarlo a la vida de Mariátegui. Empezó a trabajar cuando los niños deberían ir a la escuela.
Los cachuelos que lograba su madre eran insuficientes para el mantenimiento del hogar. Se hizo necesaria la contribución de José Carlos. Un amigo obrero de su madre lo recomendó al diario La Prensa. Mariátegui ingresó a los 13 años al ambiente periodístico. Este adolescente imaginativo y perspicaz; pero, sobre todo, valiente, trabajó al principio como ayudante de linotipista o mensajero (Hábrase visto un mensajero cojo!). Después, El Cojito Mariátegui, como lo denominaban cariñosamente en esa época, empezó a escribir artículos periodísticos y dejó de pertenecer a los trabajadores de servicio para ingresar al cenáculo de artistas y literatos limeños que colaboraban en el periódico. A mediados de 1918 afloran sus inquietudes políticas. Funda con su amigo César Falcón, la revista Nuestra Época. Ahí renuncia a su seudónimo de escritor y publica un comentario al discurso del coronel del ejército Enrique Ballesteros, jefe del gabinete ministerial: El deber del ejército y el deber del Estado.12 Comentario que le acarreó una feroz golpiza de un grupo de jóvenes oficiales encabezados por el, en ese entonces, teniente José Vásquez Benavides. Suceso repudiado por la opinión pública, que provocó la renuncia del ministro de guerra y una fugaz crisis de Estado. Nuestro pequeño paladín enfrentándose al Leviatán (metáfora usada por el filósofo Hobbes para caracterizar al Estado).
Poco antes de su partida a Europa, deviene en un joven periodista de tendencia socialista que apoya las reivindicaciones populares: la lucha por la conquista de la jornada máxima de ocho horas de trabajo (El Tiempo, periódico en donde era redactor, fue clausurado el 13 de enero de 1919, primer día de la huelga general que –poco después- concluyó con la victoria obrera), la huelga general Pro-abaratamiento de las subsistencias (por primera vez, el 27 de mayo, los obreros toman las ciudades de Lima y Callao) y la reforma universitaria. Sobre ésta última, Mariátegui dio la señal de combate desde el local del periódico La Razón, fundado por él y un grupo de redactores que habían renunciado al diario El Tiempo.
La etapa anterior a su partida a Europa es conocida como la de sus escritos juveniles o su edad de piedra, tal como él mismo la denominó irónicamente y con sumo rigor.
El 8 de octubre de 1919, partió del puerto del Callao hacia Italia a la edad de 25 años. Llega a Europa en una época propicia, la crisis pos-bélica. Adquiere conocimientos rápidamente, de manera viva y directa, en contacto con los acontecimientos y sus protagonistas, como un auténtico autodidacta. Su sensibilidad de periodista le permite estar en el momento oportuno y en el centro de los sucesos. Tal como ocurrió el 30 de agosto de 1920 cuando los obreros de Milán ocuparon trescientas fábricas y las pusieron en funcionamiento por cuenta propia.
En Europa madura su formación ideológica y define su posición política. Así lo ha afirmado Mariátegui –caracterizándose como un escritor declarativo-en varias ocasiones. Por ejemplo, en su Advertencia a 7 Ensayos:
He hecho en Europa mi mejor aprendizaje: luego, líneas después: Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano. Esta declaración es, sobre todo, una misión; cuyo mandato se originó en el Acuerdo de Génova, suscrito por Mariátegui y un pequeño grupo de peruanos en abril de 1922, encaminado a constituir en el Perú el movimiento socialista de clara inspiración marxista-leninista.13
El Acuerdo de Génova es un suceso poco conocido de su estadía italiana. Ahí Mariátegui integró el primer grupo comunista peruano cuyos miembros –poco antes de disgregarse y estando próximo el retorno de Mariátegui- le encomendaron la misión de fundar en el Perú el partido de la clase obrera.14 Para tal fin debe haberse esbozado un plan. Como se deduce por el periplo vital de Mariátegui.
Mariátegui inicia las tareas preparatorias a partir del 17 de marzo de 1923, fecha de su retorno a Lima. Entre esas tareas figuran prioritariamente su reinserción en el movimiento obrero y campesino, la publicación de una revista y conocer y definir el teatro de operaciones, o sea, la realidad profunda del Perú, tal como el mismo la llamó así en un primer momento. (La idea germinal de 7 Ensayos).
Al poco tiempo de su retorno al Perú, se incorpora al plantel de profesores de la Universidad Popular González Prada, donde retoma contacto con los obreros y algunos dirigentes campesinos, aún permeados de anarcosindicalismo. El 15 de junio da inicio a una serie de exposiciones. Ahí debió haber conocido al dirigente campesino azangarino Ezequiel Urviola, quien además de ser alumno, dictaba castellano en la sección de analfabetos y oficiaba de traductor del quechua y del aimara.
Atento a su misión, no dejó pasar la oportunidad que se le presentó el 29 de agosto al inaugurarse en Lima el III Congreso indígena con la asistencia de 50 delegados de todo el país y Ezequiel Urviola como Secretario General. Ahí concurrió Mariátegui y ahí se produjo su acercamiento espiritual con Pedro Zulen, otrora fundador y conductor –junto con Dora Mayer– de la fenecida Asociación Pro-indígena (1909-1916). Mariátegui y Zulen fueron los únicos espectadores a quienes había atraído dicho evento. Poco tiempo después, Zulen y Urviola se reunirán en casa de Mariátegui,15 aproximadamente en octubre de 1924.
El 27 de enero de 1925 fallece en Lima Ezequiel Urviola. Conmovido con su muerte, Mariátegui ha registrado la impresión que le causara Urviola y el significado que le atribuye:
Recuerdo al imprevisto e impresionante tipo de agitador que encontré hace cuatro años, en el indio puneño Ezequiel Urviola. Este encuentro fue la más fuerte sorpresa que me reservó el Perú a mi regreso de Europa. Urviola representaba la primera chispa de un incendio por venir. Era el indio revolucionario, el indio socialista. Tuberculoso, jorobado, sucumbió al cabo de dos años de trabajo infatigable. Hoy no importa ya que Urviola no exista, basta que haya existido. Como dice Valcárcel, hoy la sierra está preñada de Espartacos.16
Esta irreparable pérdida, lo dinamiza en la consecución de sus objetivos. Entre los que figuraba, la fundación de una revista.17 Para la fundación de una revista, Mariátegui contaba con amplia experiencia adquirida tanto en Lima como en Europa. Además, ya había sufrido el infausto antecedente de sacar un periódico sin tener imprenta propia. Para cumplir con su cometido, comprometió a su hermano Julio César, quien tenía una imprenta en el pueblo de Huaral. Su hermano trasladó su pequeña empresa a Lima. Después de la renovación tipográfica efectuada por José Carlos, se inaugura el 31 de octubre de 1925 la Editorial, Imprenta y Librería Minerva; cuyas prensas dieron a luz en setiembre de 1926 a la revista Amauta. En su editorial Mariátegui precisa el doble propósito de la revista:
Amauta cribará a los hombres de vanguardia –militantes y simpatizantes– hasta separa la paja del grano. Producirá o precipitará un fenómeno de polarización o concentración. (…) El objeto de esta revista es el plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde un punto de vista doctrinario y científico.18
El conocimiento y definición de la realidad peruana es una de las tareas preparatorias para cumplir con su misión, y que ya se explicitó, lo pone de manifiesto el 6 de junio de 1925 al responder a la pregunta ¿qué prepara ud.?
Me intereso por la organización de un Ateneo de Estudios Sociales, Económicos y Educacionales. Y reviso y perfecciono el plan de un libro sobre el Perú que me propongo escribir pronto.19
Al mes siguiente, en tres artículos, reitera su propósito; y va más allá: esboza unos lineamientos y propone un método para el estudio de los problemas peruanos.20
Sabe que la magnitud de la tarea rebasa el esfuerzo individual, razón por la cual inicia conversaciones con los hombres de la vanguardia o de la nueva generación, como solía denominar genéricamente, y en un primer momento, a los jóvenes intelectuales no conservadores. Pero en pleno preparativo de esta empresa intelectual, debe haber advertido que aun con los que tenía una cierta afinidad no se podía homogeneizar conceptos, enfoques, tesis y compartir un método, como el materialismo histórico.
Por otra parte, también se da cuenta de la limitación de las fuentes de información de la época:
El problema del indio es, en último análisis, el problema de la tierra. Sin embargo, la documentación, la bibliografía de este tema no puede ser hasta hoy más exigua.21
Otra limitación para investigar:.
Cuando se estudia cualquiera de los problemas nacionales, se tropieza invariablemente con un obstáculo que a su vez tiene la categoría de problema: La falta de estadísticas.22
Lo mismo sucedía en China cuando en 1921 se constituye el grupo fundacional del Partido Comunista. Mao y Mariátegui han sido precursores de las técnicas de investigación cualitativa y de la importancia de confiar en las propias fuerzas. Aplicaron lo que ahora se llaman encuesta en profundidad y grupos focales.
A las limitaciones externas a Mariátegui se adicionaban sus limitaciones personales. Precaria salud, permanencia en silla de ruedas; puesto que el año anterior –mayo de 1924- le amputaron la que había sido hasta entonces su única pierna sana. Otra limitación personal la constituía sus restringidos ingresos provenientes de sus colaboraciones semanales en las revistas limeñas Variedades (desde el 8 de setiembre de 1923) y Mundial (desde el 26 de setiembre de 1924), ingresos que no cubrían los gastos de mantenimiento del hogar con tres hijos pequeños; el déficit era cubierto austeramente con los ingresos que Anna Chiappe, su esposa, obtenía del pensionado que brindaba en su casa.
Mariátegui logró sobreponerse a las limitaciones personales y a las de su época. Tuvo el acierto de asumir un enfoque totalizador u holístico de la realidad para contrarrestar la tendencia –generada por la división capitalista del trabajo– a la especialización y compartimentalización del conocimiento y a la parcelación del hombre mismo. La confluencia de dos vertientes, la cultura occidental y la cultura andina produjo en Mariátegui un efecto sinérgico. He allí el origen mariateguiano de la creatividad y el cuestionamiento de la sociedad en su conjunto. (La savia de la cosmovisión andina le provino por la genealogía La Chira, tan influyente en su primera infancia).
Desde la posición de la clase obrera que le posibilita una perspectiva histórica, más una firme disciplina de trabajo, asume el riesgo del estudio por cuenta propia. Mariátegui afronta la demanda imperativa de la historia. Así es como emprende la más osada empresa intelectual realizada por hombre alguno en el Perú.
Además de usar las exiguas fuentes documentales y bibliográficas, Mariátegui apeló a las personas más calificadas y excepcionales para informarse e intercambiar puntos de vista.
Con ese fin, por ejemplo, reunió en su casa a dos personajes claves: Pedro Zulen, catedrático de filosofía de la Universidad de San Marcos, y miembro conspicuo de la fenecida Asociación pro-indígena (1909-1916), y a Ezequiel Urviola, quien ya presentaba los signos de la tuberculosis como consecuencia de su infatigable lucha contra el gamonalismo y por su extrema pobreza.23 En esa reunión, según el recuerdo de Mariátegui, Zulen dijo: El problema indígena es el único problema del Perú.24 Poco después, el 9 de diciembre de 1924, Mariátegui publicó un artículo en Mundial: El problema primario del Perú.25 De aquí extrajo los fragmentos esenciales que fueron incorporados a Aspectos del problema indígena. (Mundial, 17 / 12 / 1926), en el que hace referencia a Urviola; los mismos fragmentos, a su vez, conformaron “El problema del indio” en 7 Ensayos. En consecuencia, El problema primario del Perú “bien puede estimarse como la primera palabra de los futuros 7 Ensayos”.26
Luis Alberto Sánchez, longevo y presuntuoso contradictor de Mariátegui, atribuye el inicio de los 7 Ensayos a una polémica que sostuviera con él en los meses de febrero/marzo de 1927; además, califica a su autor de ignorante de los problemas peruanos.27 A Sánchez le resulta inimaginable la misión que se había propuesto Mariátegui, en la cual ponía en riesgo su propia vida.
Para el acarreo de material en la elaboración de 7 Ensayos, Mariátegui estuvo exento de prejuicios. Por su mente amplia y actitud receptiva; no descartó como informantes un hacendado o un ganadero, por el sólo hecho de serlo; sino más bien, aprovechó las oportunidades que el mismo las propiciaba para obtener información. Tal como deja constancia en sus 7 Ensayos cuando se refiere
a un rico propietario inteligente y experimenta que conversaba conmigo últimamente, me decía que la existencia de la pequeña propiedad, al lado de la gran propiedad…28
O también cuando consigna:
Un ganadero me observaba últimamente, que mientras sobre una cosecha de algodón el crédito que se puede conseguir no está limitado…29
Para compensar su limitada situación tuvo que maximizar sus escasos recursos disponibles. O para decirlo en términos pedestres, tuvo que matar con un tiro dos pájaros. En tal sentido, utilizó como material de base los artículos de Mundial –de su sección “peruanicemos al Perú”- para sus futuros 7 Ensayos: con mayor razón, los de su flamante revista Amauta. Pues, Mariátegui había dicho que lo más suyo estaba en Amauta.
No vaya a creerse que Mariátegui se abocaría a investigar exclusivamente la realidad profunda del Perú, esos “lujos” no le estaban permitidos. Otros menesteres también demandaban su esfuerzo. Como es sabido, mientras gestaba sus 7 Ensayos constituyó, con su hermano Julio César, una editorial, fundó y dirigió una revista, su casa fue allanada y él apresado, sostuvo numerosas confrontaciones ideológicas, asesoró sindicatos, estimuló vocaciones, forjó la fundación del Partido Socialista, preparó la centralización del movimiento obrero, tuvo hijos (La Natividad de Javier, el cuarto y último hijo, aconteció el 13 de septiembre de 1928).
En suma, vivió a plenitud y sobreponiéndose a sus limitaciones, reveló su genialidad y su profunda convicción revolucionaria. Sólo realizó lo que lo que un imperativo vital le ordenó; con esto quiso decir muchas cosas. Entre ellas, su independencia del financiamiento de las potencias imperialistas y la inhibición –hasta cierto punto– de su vocación literaria; además, desechó muchos proyectos que también le interesaban. Así es como el Perú y la clase trabajadora obtuvo su obra clásica, la que ahora es patrimonio de la humanidad.
Ante 7 Ensayos nadie permanece sin tomar partido. Desde su aparición, los 7 Ensayos fueron atacados desde diversos frentes. Y, por consiguiente, Mariátegui fue asediado peligrosamente. No solo por el Leviatán, como llamaba Hobbes al Estado, los gamonales, las empresas mineras, textiles, la embajada norteamericana; sino, también, por el grupo aprista de Haya de la Torre y un sector de quienes fungían ser sus partidarios, es decir, los burócratas de la III Internacional. Ya es de imaginarse, la proyección de las vicisitudes del autor y del libro en la historia de nuestra patria que llega hasta nuestros días.
Desde la publicación de 7 ensayos hasta el fallecimiento de Mariátegui (Lima, octubre de 1928 – Lima, abril de 1930)
En octubre, el mes de mayores sucesos significativos para los revolucionarios, ocurrió el alumbramiento de 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana.30 Fueron impresos unos cuatro mil ejemplares31 en los talleres gráficos de la editorial Minerva de Lima para su sección Biblioteca Amauta. Engalanó la colorida portada la pintora Julia Codesido, extraordinaria discípula de José Sabogal. Había creado un icono consustancial a la obra.
El primer lote de ejemplares fue distribuido con suma presteza por Mariátegui entre sus allegados de Lima; luego de esta primigenia distribución selectiva, 7 Ensayos aparece en noviembre en las librerías de Lima. Para los envíos al interior del país y al extranjero, aprovechó los canales ya establecidos de Amauta; revista que había adquirido un sólido prestigio en el Perú e Hispanoamérica y en donde había anunciado la publicación de 7 ensayos.
7 Ensayos en el interior del país
Fuera de Lima, es decir, en el interior del país, 7 Ensayos tuvo amplia difusión y mayores comentarios. Mariátegui, desde Lima y contra la corriente imperante, iniciaba la visión de un Perú integral, desde una perspectiva socialista.
A diferencia de otros directores de revistas limeñas, Mariátegui abrió Amauta para recibir preferentemente las colaboraciones de escritores del interior del país y desde remotos lugares. Estos mismos escritores animaban los grupos culturales y políticos en sus localidades; y a través de la revista lograban vinculación nacional e internacional propiciada por Mariátegui. Por eso, y por la misma naturaleza de la obra, 7 Ensayos tuvo mayor acogida en provincias.
Entre los efectos del impacto de 7 Ensayos en el interior del país, destaca la carta que le envió el profesor rural Emilio Vásquez desde Ilave, ciudad enclavada en la altiplanicie del Collao, Puno, densamente poblada de indios aimaras y emporio del gamonalismo. El 27 de enero de 1929, Vásquez le comunica:
En todo momento pugno por hacer entender la doctrina de su excelente libro 7 Ensayos, no solamente a lo que son indios, sino también a tantos otros que no se consideran en la verdadera peruanidad revolucionaria. No obstante la marcada vigilancia que las autoridades ponen en todo y por todo lado.32
Imagino al profesor Vásquez, al anochecer, en una choza junto al fogón de la cocina alimentada con bosta de llama para neutralizar el frío y alumbrado con velas de sebo de carnero, rodeado de indios de rostro color cerámico haciendo la exégesis al aimara de los 7 Ensayos ayudado con estampas a la usanza de Huamán Poma.
7 Ensayos en Lima
La situación en Lima, en cuanto a la actitud represiva del gobierno, no era diferente para Mariátegui. La dictadura del presidente Leguía había decidido contrarrestar su labor. Esta vez, el Leviatán, metamorfoseado en el gobierno de Leguía, lo laceraba con un coletazo mortífero. Los agentes del gobierno trataban de aislarlo y de cortarle sus fuentes de sustento. Le allanan su casa, requisan sus materiales de trabajo, interceptan su correspondencia, hostilizan a sus visitantes y huéspedes, clausuran –temporalmente– las revistas que dirige. Presionan a los propietarios de las revistas en las que colabora para dejarlo sin ingresos, etc. Esta situación la da a conocer, el 10 de junio de 1929, al escritor argentino Samuel Glusberg:
A esta pequeña conspiración de la mediocridad y el miedo, yo no le haría ningún caso. Pero la tomo en cuenta porque en el fondo, forma parte de una tácita ofensiva para bloquearme en mi trabajo, para sitiarme económicamente, para asfixiarme en silencio.33
Bajo todas esas circunstancias y al año de su lanzamiento, 7 Ensayos tuvo una discreta presencia en la prensa limeña, contrariamente a la expectativa de Mariátegui. En carta a Palmiro Macchiavello, fechada el 18 de septiembre de 1929, dice:
7 Ensayos no ha tenido mala prensa en el Perú. Mucho peor: no ha merecido de la prensa diaria limeña sino una nota de Armando Herrera en El Tiempo. Más bien los diarios de provincias, ha sido muy comentado. Y, aunque el carácter nacional de sus capítulos no le da mucho título a la atención de la crítica extranjera, ha merecido muchos artículos de escritores latinoamericanos.34
Aunque las reseñas a 7 Ensayos aparecidas en la prensa limeña –como ya se ha mencionado- no correspondieron a la expectativa aguardada por Mariátegui, éste tuvo su compensación cuando los sindicatos y federaciones de Lima reunían fondos para la adquisición de libros o le solicitaban la donación de 7 Ensayos, tal como lo hizo la Federación Gráfica del Perú.35
7 Ensayos y Haya de la Torre
El silencio también fue la actitud de Haya de la Torre y sus seguidores ante el lanzamiento de 7 Ensayos. Ellos habían calificado de europeísta a Mariátegui y éste los alude sin nombrarlos en su reciente libro:
No faltan quienes me suponen un europeizante, ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país. Que mi obra se encargue de justificarme, contra esa barata e interesada conjetura.36
Mariátegui estuvo preciso, no dispensó más palabras, respondió únicamente con su obra. Los seguidores de Haya de la Torre en Lima estaban expuestos al influjo de Mariátegui. Es el caso de Manuel Seoane, quien siguió colaborando con Mariátegui, luego de la ruptura con Haya.
Uno de los atributos personales de Mariátegui plasmado en su obra es la esmerada probidad intelectual. Nada más ilustrativo que el reconocimiento a Haya de la Torre, luego de sostener, en el primer semestre de 1928, una polémica epistolar en la que el contendiente fue irrespetuoso. (Mariátegui hace pública la definición de posiciones irreconciliables con un enfoque doctrinal en el editorial de la revista Amauta –Aniversario y Balance– correspondiente a septiembre de 1928). Ello no es óbice para que, en uno de los ensayos medulares, El problema de la tierra, dejara constancia de su coincidencia con Haya de la Torre. Es el caso de la cita a pie de página No. 18, en lo referente a la Comunidad y el Latifundio:
Escrito este trabajo, encuentro en el libo de Haya de la Torre Por la Emancipación de América latina, conceptos que coinciden absolutamente con los míos sobre la cuestión agraria en general y sobre la comunidad indígena en particular. Partimos de los mismos puntos de vista, de manera que es forzoso que nuestras conclusiones sean también las mismas. 37
La coincidencia aludida se halla específicamente en las cartas escritas en junio de 1925 desde Londres y enviadas a la Argentina a Julio R. Barcos y a Gabriel del Mazo; luego fueron incorporadas a Por la Emancipación de América Latina, pues éste libro es la recopilación de cartas, artículos, discursos y notas de viaje escritos entre 1923 y 1927; apareció en Buenos Aires en 1927.38
7 Ensayos en el extranjero
En el extranjero, 7 ensayos llegó a varios países del continente americano, especialmente a Bolivia, Chile, Argentina, Costa Rica, Cuba, Colombia y México; en Europa fue recibida en España, Francia, Italia y Alemania. Los principales difusores en el extranjero fueron los jóvenes universitarios y/o expatriados con los que Mariátegui mantenía correspondencia o influjo; así como también lo fueron intelectuales y artistas hispanoamericanos, tales como Samuel Glusberg, Gabriel del mazo, Manuel Ugarte Emilio Petorrutti, Franz Tamayo, José Natusch Velasco, Julio García Gamez, Antonio caballero Cabarcas, sanin Cano, Alberto Zum Felde, Blanca luz Brum, Jaime L. Morenza, Emilio Roig Juan Marinello, Luis Cardoza y Aragón, Ernesto García Monge, etc.
7 Ensayos y Víctor Andrés Belaúnde. La revista Mercurio peruano
Buena parte de los numerosos artículos de esa crítica extranjera a la que alude Mariátegui fueron reproducidos en la revista Mercurio Peruano, en su sección Escritores peruanos juzgados en el extranjero (número doble 129-130, correspondiente a mayo-junio de 1929). Poco después, en una carta fechada el 21 de septiembre y dirigida al entonces joven historiador Raúl Porras, Mariátegui –al expresar su reconocimiento a la revista Mercurio Peruano- reitera su enjuiciamiento al impacto de 7 ensayos:
La indiferencia con que la crítica de Lima ha recibido hasta hoy mis 7 Ensayos, cuya aparición sólo ha sido señalado hasta hoy en periódicos o revistas por atentas notas de Ud., Luis Alberto Sánchez y Armando Herrera, es una razón más para que me sienta reconocido a Mercurio Peruano que tan deferentemente ha querido llamar la atención de su público sobre lo que en el extranjero se ha escrito sobre mi libro.39
Si 7 ensayos no tuvo en la capital de la república la acogida que tal vez esperaba Mariátegui, en cuanto a reseñas, notas o crítica, entonces, por qué en la revista limeña Mercurio Peruano el impacto de 7 Ensayos causó conmoción y lo consagró como una gran figura intelectual. Acaso, esa revista no pertenecía a los intelectuales del cogollo de la aristocracia capitalina que controlaba las instituciones académicas y culturales. Entonces, qué había sucedido para que ponderen a un subversivo.
La llamada Generación del 900 estaba algo maltrecha por el autoexilio de José de la Riva Agüero y Osma y por extrañamiento del país de sus prominentes miembros; entre ellos, Víctor Andrés Belaúnde, fundador y director del Mercurio Peruano. Desterrado por el dictador Augusto B. Leguía en julio de 1921, Belaúnde encargó la conducción de su revista a un grupo de jóvenes profesores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quienes se relacionaron con Mariátegui luego de su retorno de Europa el año 1923.
En abril de 1925, a Mariátegui le publican en el Mercurio Peruano: “Un congreso más panamericano que científico”. Los números 113 y 114 son dedicados a conmemorar el décimo aniversario de la implantación del socialismo en Rusia. Luego los números 115 (de enero de 1928 y correspondiente al décimo aniversario de la revista) y 116 (de febrero) son dedicados a la Reforma Universitaria. En el No. 117, el comité directivo emite una declaración que, entre otras cosas, dice: nuestra ideología es de izquierda. Además, algunos jóvenes del comité directivo colaboran también en Amauta, la revista de Mariátegui. En suma, la orientación del Mercurio Peruano ya es diferente a la que dejara Belaúnde.
Al aparecer 7 Ensayos, Belaúnde, desde el exilio, se siente jaqueado e intenta conjurar la sedición que se había generado al interior de su revista mediante una maniobra rápida: rebatir, con cierta mesura, la obra de Mariátegui. Aunque no era su propósito, hizo más que nadie por difundirlo en Lima. En el mismo número doble de su revista en el que se reproducen los comentarios del extranjero a 7 Ensayos, inicia una confrontación ideológica.40 Examina críticamente La cuestión económica, bajo el título genérico: En torno al último libro de Mariátegui. En su primer párrafo advierte:
La distancia ideológica que me separa del autor –toda la que media entre el Cristianismo integral y el socialismo integral- y la evidente injusticia con que trata a la generación a la que pertenezco, impone de mi parte, al estudiar Ensayos de Interpretación de la realidad peruana (sic), un deber de mayor imparcialidad.41
En el tratamiento de La Cuestión Económica Belaúnde también ha revisado críticamente los siguientes ensayos: El nuevo planteamiento del problema del Indio y, además, El problema de la tierra. Pero al margen de la contienda y de los errores que le imputa a Mariátegui, 7 Ensayos le hizo aflorar al ahora “ardoroso apologista del cristianismo”,42 sus reminiscencias juveniles cuanto tuvo una posición demoliberal, adscrita al positivismo y le prestó atención al problema indígena. En tal sentido, atribuye a 7 Ensayos el mérito de “haber dado el primer lugar a la sociología nacional, al problema del indio y el haber afirmado que su nuevo planteamiento supone el problema de la tierra”.43
En sucesivas entregas al Mercurio Peruano, Belaúnde continúa publicando los resultados de su estudio de los ensayos de Mariátegui: La Instrucción Pública,44 Regionalización y Centralismo45 y El Problema Religioso.46 Sin embargo, eso ya no es suficiente para controlar a los jóvenes redactores del Mercurio Peruano. Estalla la crisis interna y los disidentes abandonan la revista. Finalmente, V.A. Belaúnde organizará su análisis de los 7 ensayos y publicará en 1931 el libro: La Realidad Nacional.47
Años más tarde, José de la Riva Agüero y Osma, otro prominente intelectual de la “Generación del 900”, le reprochará a V.A: Belaúnde la forma alturada y respetuosa con que trató a Mariátegui en la referida confrontación:
En esta confrontación tan cortés y mesurada, que deshace casi todas las soflamas del corifeo marxista, no disiente con Belaúnde sino en (…); y más que todo en el excesivo aprecio y desproporcionadas alabanzas caritativas, malbaratadas con el sedicioso autor rebatido, simple vulgarizador alharaquiento de Marx, y periodista reporteril, indocumentado y sectario. Belaúnde incurre a menudo en la culpa de extremar la benevolencia y la lenidad.48
7 Ensayos y la III Internacional
Mariátegui para escapar al cerco que le habían tendido, estaba interesado en abrirse espacio para desplegar su labor y difundir el contenido de sus 7 Ensayos entre los dirigentes obreros y campesinos y militantes de los partidos, no solo de Perú, sino de otros países; para tal fin, envió sus 7 Ensayos a los certámenes internacionales auspiciados por la URSS a través de la Internacional Sindical Roja (PROFINTERN) y la III Internacional Comunista (COMINTERN), organismo que afiliaba a los partidos comunistas. Con Julio Portocarrero, obrero textil de Vitarte, envió su tesis: El problema indígena al Congreso Constituyente de la Confederación Sindical Latinoamericana efectuado en Montevideo en mayo de 1929. Portocarrero había acompañado a Mariátegui en la fundación del Partido Socialista y de la Confederación General de Trabajadores del Perú. Acudieron representantes de las organizaciones obreras más fuertes de quince países de América Latina, a las cuales estaban afiliados numerosos obreros y campesinos.
La Confederación se creó bajo la orientación ideológica del sindicalismo revolucionario y adoptó la lucha de clases como instrumento fundamental. El comité organizador no le había dado importancia al problema indígena, a pesar de existir una gran población indígena en Hispanoamérica; salvo Mariátegui, ninguno de los delegados había aportado o propuesto tesis alguna. Únicamente eran portadores de informes.
En el Congreso se difundió El problema indígena y hubo un debate preliminar, pero no se elaboraron resoluciones para ser llevadas a la práctica, a pesar de que Mariátegui finaliza su trabajo con conclusiones y tareas. Sin formular resoluciones para ser puestas en práctica, se concluyó: “que para una más completa consideración del problema indígena, en el próximo congreso debería contarse con el aporte de materiales de Bolivia, Ecuador, Colombia, etc”.49
Según Portocarrero, la figura política e intelectual de Mariátegui destacaba continental, puesto que no solo informaba; sino formulaba tesis, daba un tratamiento conceptual y finalizaba su desarrollo con tareas concretas.50 El influjo de Mariátegui y sus 7 Ensayos –a través de El problema indígena– dejó sentir en el informe presentado por S. Junco, delegado de Cuba y del sub-comité del Caribe, cuando trató El problema de la raza negra y el movimiento proletario. Ahí Junco dice:
Tanto como el compañero Mariátegui lo destaca para el problema indígena, nosotros afirmamos que el problema de los negros; a pesar de tener con aquel cierta diferencia de orígenes y caracteres históricos, es también de honda raigambre social y política. No se trata de problema solamente racial y meramente administrativo.51
El otro evento se celebró al mes siguiente en Buenos Aires: La Primera Conferencia Comunista Latinoamericana organizada por el Secretariado Sudamericano de la III Internacional. Acudieron por el Perú Julio Portocarrero, que había estado en Montevideo, y desde Lima el médico Hugo Pesce, portador de 7 Ensayos y de las tesis elaboradas por Mariátegui para dicho evento, las que –de alguna manera– también extraían material de sus 7 Ensayos. Este libro fue entregado al ítalo-argentino Vitorio Codovilla, quien le restó valor.52 La figura política e intelectual de Mariátegui destacaba nítidamente a nivel continental y ensombrecía a la de Codovilla por lo que éste intrigó contra Mariátegui al proponerle a Julio Portocarrero apoyarlo para que fuese el secretario general del Partido Socialista del Perú, lo que fue rechazado tajantemente y con indignación. 53 Codovilla ya era un burócrata de alto nivel; integró el comité ejecutivo de la III Internacional desde 1926 y ya había iniciado su larga carrera de secretario general del Partido Comunista Argentino.
En los debates de la Primera Conferencia comunista, arreciaron los ataques de los dirigentes de la III Internacional contra la delegación peruana. En contraposición a las tesis de Mariátegui y por influjo de los dirigentes de la III Internacional, se aprobó: La autodeterminación de las nacionalidades quechuas y aimaras y la constitución de las repúblicas socialistas indígenas; aunque, a la vez, se subestimó el movimiento campesino. Además, con la consigna de clase contra clase obligaba a las secciones nacionales –es decir, a los partidos comunistas– a considerar como enemigos a grupos que eventualmente podrían integrar un frente. De esta manera, instituyeron la línea política oficial –para América Latina– del VI Congreso de la III Internacional, celebrado en agosto del año anterior.
Se tendió al aislamiento del partido, a menospreciar de la actividad artística e intelectual creativa y de investigación de la realidad peruana efectuada por Mariátegui. Ahí se originan los términos “mariateguismo” y “amautismo” con un sentido peyorativo. A pesar de todo, Mariátegui afilió el partido socialista a la III Internacional.
A Eudocio Ravínez le cupo el papel de “desmariateguizar” al partido. Ravínez retorna a Lima desde París en enero de 1930. Era un tipo de temperamento ardoroso y obsesivo, pero carente de pensamiento original y de independencia de criterio, contó con la confianza de la COMINTERN. Se sometió a sus directivas “sin dudas ni murmuraciones”. Luego de la prematura muerte de Mariátegui, ocurrida el 16 de abril de 1930, ocupó la Secretaría General del Partido y se le cambió la denominación a Partido Comunista. El 22 de agosto llega a su fin el Oncenio de Leguía debido al levantamiento militar del Tnte. Coronel Luis M. Sánchez Cerro.
Resultan sorprendentes las vicisitudes de 7 Ensayos en tan corto tiempo. Desde su aparición en octubre de 1928, hasta el fallecimiento de su autor, el 16 de abril de 1930. Más sorprendente aún es su efecto catalizador en los movimientos sociales contemporáneos. Mariátegui, sobreponiéndose a todo tipo de limitaciones, dejó como legado un arma intelectual accesible a los pueblos oprimidos del mundo.
Del confinamiento al éxito editorial
Inmediatamente después de la prematura muerte de Mariátegui y la defenestración del presidente Leguía, la llamada “Generación del 900” retoma sus posiciones en el campo académico e intelectual. Por otra parte, ni los comunistas y mucho menos los apristas estaban interesados en una segunda edición de los 7 Ensayos. La represión al pensamiento izquierdista, por las dictaduras de turno, ocurrió sin apelar a las requisas o a la incineración de ejemplares de Los 7 ensayos; prácticamente no existían ejemplares; se habían agotado coincidiendo con la muerte de su autor. 7 Ensayos se convirtió en un libro clandestino leído soterradamente por dirigentes obreros, universitarios y algunos intelectuales. El Leviatán –el Estado dictatorial– había colocado a los 7 Ensayos en el Index Espurgatorius. Parecería que todas las fuerzas sociales confluían en una especie de conjura contra la obra de Mariátegui, la cual fue confinada durante largos años e ignorada por vastos sectores sociales.
En 1934, cuando se gestaba un cambio en la formulación estratégica y en la política de alianzas del movimiento comunista internacional, ante su profunda crisis, en el Perú se intentó –a través de la Compañía de Impresiones y Publicaciones– reimprimir los 7 Ensayos, lo que resultó en una publicación incompleta y de escasa circulación.
En julio de 1935, el VII Congreso de la COMINTERN oficializa la nueva línea política. Sin embargo, Mariátegui aún continúa en el index. Se le moteja de populista.54 En 1941, el historiador soviético V. Miroshevsky lo caracterizó sumariamente así:
Fueron sus ideas sueños utópicos de un intelectual pequeñoburgués en un país campesino atrasado.55
La revista comunista cubana, en la que apareció la versión castellana del académico Miroshevsky, comparte la misma posición; el editor afirma que Mariátegui no pudo quedar libre de esas falsas interpretaciones (errores matrices del populismo) que permean toda su obra.
En mayo de 1943 fue disuelta la COMINTERN como un gesto de buena voluntad de la URSS respecto a sus aliados occidentales en la Segunda Guerra Mundial.56 En el Perú apareció un clima democrático, especialmente en Lima. En estas circunstancias, Anna Chiappe viuda de Mariátegui y sus hijos –ya todos en edad productiva y ligados a la actividad gráfica y librera- editaron la segunda impresión de 7 Ensayos en febrero de 1944, y tal como la primera, en los talleres gráficos de la editorial Minerva.
Hacia el año 1945, la Generación del novecientos había periclitado y la Generación del Centenario asumía la conducción cultural del país; Luis E. Valcárcel, Raúl Porras, Jorge Basadre, Luis A. Sánchez, etc., habían adquirido la categoría de maestros. En el escenario político:
El APRA había logrado ganar y confundir no sólo a las masas populares, sino a un apreciable número de intelectuales, todo esto, en parte por el carácter atrasado de la sociedad peruana; pero, sobre todo, por el abandono del Partido comunista de la línea y el espíritu de Mariátegui tras su muerte, con su política sectaria en el tratamiento de los intelectuales y la absoluta mediocridad intelectual de sus líderes.57
En agosto de 1952, coincidiendo con el inicio de un nuevo ciclo de movimientos campesinos en el Perú y con la intensificación del flujo migratorio hacia la capital, aparece la tercera edición de los 7 Ensayos; impresa en los talleres de Minerva para la empresa editora Amauta S. A.
En esta tercera edición, que como la segunda reproduce fielmente el texto original, se agregó a El Problema del Indio una sumaria revisión histórica de la cuestión que, en opinión del propio José Carlos Mariátegui, complementaba el mencionado ensayo. En esta forma, la tercera queda como edición ne varietur, esto es, definitiva y desde entonces este texto ha sido reproducido fidedignamente, en todas las ediciones publicadas en el país y fuera de él.58
La cuarta impresión apareció en Santiago de Chile en 1955. Fue la editorial universitaria, dentro de la colección América Nuestra, dirigida por Clodomiro Almeyda, a quien le cupo la primicia de la edición de 7 ensayos en el extranjero.
El inicio del auge editorial de 7 Ensayos en el Perú fue propiciado por el restablecimiento del régimen constitucional; y tiene su punto de partida en el año 1957 con la aparición de la quinta reimpresión y, a la vez, primera edición popular en formato pequeño o de bolsillo. Se lanzó un tiraje desusado para la época: 50,000 ejemplares; y también un precio desusado, por lo barato. Al año siguiente se lanzó una segunda edición popular con el mismo número de ejemplares. Desde 1959 se incluyen 7 ensayos en la serie popular de las obras completas de J.C. Mariátegui.
7 Ensayos y el resto de obras de Mariátegui no sólo estuvieron al alcance del pueblo por su precio reducido; sino porque se organizaron festivales para promover su difusión. Se instalaron vistosos kioscos en los lugares de mayor tránsito o concurrencia; los libritos se expendieron en paquetes encintados y en primorosas cajas de cartón.59 De esta manera se difundió masivamente. Fue un éxito editorial.
En el extranjero, 7 Ensayos vio allanada su publicación por el triunfo de la revolución cubana y la consiguiente efervescencia social en América Latina. En 1963 aparece en La Habana. Y ese mismo año la URSS levanta la censura y estampa el Nihil obstat imprimatur (puede imprimirse porque no hay obstáculo) a los 7 Ensayos. Luego de esas dos publicaciones ya son frecuentes las ediciones y traducciones en el extranjero.
En 1968 se publica en el Perú una edición en formato grande conmemorativa del 40º aniversario; fue una edición de gala, con lo cual la familia Mariátegui demostró, una vez más, su destreza en las artes gráficas. Hasta 1978 se publicaron diecisiete ediciones populares, las que en los últimos años alcanzaron tiradas extraordinarias de 160,000 ejemplares cada una. En 1988 se editó la vigésima octava edición popular.
De las ediciones y traducciones en el extranjero, solamente se mencionarán: la publicación china (Editorial Shannva, Beijing, 1987), la japonesa (Trige Shobo Publisher, Tokio, 1988) y la tercera edición en inglés (University of Texas Press, Austin, 1988). Hasta mediados de 1988, son en total 55 ediciones aparecidas en el Perú y el mundo. En marzo de 1994, el mariateguista italiano Antonio Melis afirma: “Hace ya mucho tiempo que se han superado los dos millones de ejemplares. A fines de 2008 se publicará una edición en griego de los 7 ensayos”. 60
En el Perú resulta inimaginable una edición de 7 Ensayos sin la cubierta de la pintora Julia Codesido, tal como aparece desde su publicación primigenia. También resulta inimaginable sin la impresión a cargo de la familia Mariátegui (Ana Chiappe, viuda de Mariátegui, e hijos), con su editorial Amauta S. A. Esta sociedad familiar está dedicada exclusivamente a la publicación de los escritos de José Carlos Mariátegui y al fomento editorial de las investigaciones en torno a su vida y obra. En la difusión de 7 Ensayos o en su éxito editorial ha contribuido, la conjunción de la calidad y la perspectiva de su autor con la devoción de su familia. El culto al padre inculcado por la mamma italiana.
Amauta se originó porque Julio César Mariátegui había reconocido, generosa y previsoramente, a su hermano José Carlos una participación del 25% del accionariado en la constitución de la Editorial, librería e imprenta Minerva. Luego de la prematura muerte de su hermano, entregó ese capital a su cuñada y sobrinos; quienes, a su vez, fundaron la editorial Amauta. (Julio César fue el creador del papel óptico que hizo famosos los cuadernos Minerva). No solo recibieron ese legado, sino también la finalidad fundacional de Minerva: abaratar el libro. Finalidad que lograron mediante innovaciones tecnológicas y ediciones de gran tiraje. Así es como plasma la trascendente finalidad política de convertir el libro en un arma de uso popular.
Valoración contemporánea
El influjo de la obra de Mariátegui y su atrayente biografía, es sentida por personas de diversas culturas y categorías sociales de cualquier latitud del planeta. También 7 Ensayos ejerce una inducción catalizadora en los movimientos sociales contemporáneos.
El profesor mejicano, ingeniero agrónomo Edmundo Flores declaró su admiración por Mariátegui a los peruanos que habían concurrido a un curso internacional de Reforma Agraria en el verano de 1963 en Santiago de Chile; les dijo: «Los 7 Ensayos son una bomba de tiempo que ustedes, los peruanos tienen guardada».
Este pasaje lo registró el ingeniero agrónomo José Sabogal Wiesse en sus Remembranzas de Mariátegui; ahí, Sabogal concluye calificando los 7 Ensayos como un libro impropio para burócratas y tiranos de turno.61
Uno de los escritores más representativos de la narrativa peruana, como José María Arguedas, a quien todos recurren, no lo hacen sólo con fines propiamente literarios, sino para conocer y explicarse el universo cultural de los indios quechuas del sur andino, expresó en 1968, al recibir el premio Inca Garcilazo de la Vega:
Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir, sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerzas por mismo hecho de encauzarlo.62
El director de la sección “Cuadernos de Pasado y Presente de la editorial Siglo XXI de Buenos Aires, José Aricó, expresa lo que para él significa 7 Ensayos: “Representa el más grande aporte del marxismo latinoamericano a la causa de la revolución mundial”.63
Según Jorge Falcón, el historiador y analista búlgaro Atanas Stoykov, la lectura de los 7 Ensayos, en traducción rusa, lo deslumbró e impulsó a profundizar en el español para leerlos en su expresión natural propia.64
Antonio Melis, crítico literario y catedrático de la Universidad de Siena, Italia, ha ponderado a Mariátegui como: “uno de los marxistas más grandes de nuestro siglo”.65
El sociólogo holandés Gerard Kruijer, catedrático emérito de la Universidad de Amsterdam, toma los 7 Ensayos para refutar la teoría de la Modernización del economista norteamericano W. W. Rostow.66
William Stein, profesor principal del Departamento de Antropología de la State University de Nueva York en Buffalo, Awherst, Nueva York, leyó a Mariátegui por primera vez en setiembre de 1971 en la comunidad campesina de Vicos, Áncash, luego de haber realizado varios estudios en dicha comunidad. A Stein, la lectura de 7 Ensayos le fue de gran utilidad: “me permitía entender lo que había acontecido y por qué; más aún, quiénes eran los vicosinos”.67 Las vivencias de Stein en Vicos y su encuentro con 7 Ensayos le produjo, también, el cuestionamiento de su formación profesional:
rechacé el pesado equipaje culturalista con el cual había sido adoctrinado en el aprendizaje de mi profesión antropológica, prejuicio por el cual había culpado a los vicosinos culturalmente por sus fracasos e ineficiencias, dirigí mi atención a otro método que daba prioridad a las condiciones económicas.68
Cuando se dijo, al empezar este capítulo, que la obra de Mariátegui tiene efecto catalizador en los movimientos sociales contemporáneos, no sólo se aludía implícitamente a los localizados en el Perú o en Hispanoamérica, sino también a cualquier otro lugar del mundo; es el caso del movimiento chicano, que tuvo su auge por los años 1968/75 en EE.UU. de Norteamérica.
A simple vista, resulta inverosímil que Mariátegui haya estado presente con sus 7 ensayos en los EE.UU.; pero si se toma en cuenta que a la explotación como clase se suma la opresión como raza o etnia, Mariátegui tendrá vigencia en cualquier latitud del planeta; más aún cuando la “supremacía blanca” es manifiesta y discriminadora.
En los EE. UU. Los inmigrantes mexicanos, o sus descendientes, no son tratados como ciudadanos, con iguales derechos, sino discriminados. Esta masa de población de origen mexicano está compuesta por mestizos (o “cholos”, como se les llama en el Perú), los que en su lugar de origen no ocupan el último lugar en la escala social, como los indios; pero al llegar al sur de EE.UU. ocupan los puestos de trabajo más rudos, de bajo prestigio y en relaciones laborales anti-sociales; además, tienen restringida la participación política y el acceso a las universidades; sobre todo, en las ciudades en donde constituyen la población mayoritaria. Estas condiciones de inferioridad los sitúan en una posición similar a la de los indios, aunque en otro escenario. Mayores elementos explicativos proporciona Salvador Rodríguez del Pino, profesor de español en la Universidad de Boulder, Colorado, EE.UU., con las siguientes observaciones:
En Latinoamérica se reconoce al mestizo, como se reconoce al blanco y al indio. En los EE.UU. el mestizo no existe. Se es blanco, indio o negro, pero no mestizo. EE. UU. Tiene una gran aversión a la mezcla de razas. El mestizo chicano a veces ha justificado su mestizaje, mejor dicho lo ha negado, haciéndose llamar español porque el término “mexicano” era comparable con el de indio. El indio en los Estados Unidos está considerado socialmente por debajo del negro, puesto que el negro es ubicuo y está respaldado por el complejo nacional de culpabilidad. El indígena para la mayoría de la población estadounidense, solamente existe en las películas y en las novelas del oeste. Los Estados Unidos quieren retener su herencia y genealogía europea a toda costa.69
Ante tal situación, los mestizos provenientes de países hispanoamericanos con fuerte composición poblacional india, como la mexicana, no tiene en EE.UU. la opción de confundirse o mimetizarse con algún estrato que estuviera en mejor posición. Esta característica, aunada a las anteriores, configura a la población chicana como potencialmente subversiva y propicia la recepción del mensaje de 7 Ensayos. El sector más esclarecido, integrado por la intelectualidad chicana y los dirigentes de las organizaciones chicanas, leyó la obra de Mariátegui con fruición. A través de ellos, la ideología elaborada por uno de los peruanos universales llegó a EE.UU.70
Otro de los movimientos sociales, dizque, influidos por Mariátegui fue la guerra de guerrillas que inició el 18 de mayo de 1980 en Chucchi, al sudoeste de Huamanga, el Partido Comunista del Perú llamado “Sendero Luminoso”. Fue llamado así porque en la etapa preparatoria sus documentos oficiales concluían con el lema: Por el sendero luminoso de Mariátegui. También se lo motejó así para distinguirlo del otro partido comunista del Perú, motejado moscovita.
En la etapa preparatoria de la insurrección armada, el Comité Central del Partido Comunista del Perú publica en 1975 un documento en el que, entre otras cosas, dice: el Partido retomó la línea roja proletaria de Mariátegui, abandonada a la muerte de su fundador, aplicando y desarrollando la línea política general: Retomemos a Mariátegui y reconstituyamos su partido.71
Para el profesor de filosofía Abimael Guzmán Reynoso (llamado por sus partidarios “El Presidente Gonzalo”) jefe del partido comunista del Perú, (Sendero Luminoso), y conductor de la guerra subversiva (1980/1992), Mariátegui representa: «el más grande marxista que ha dado América hasta hoy (…) y un grandioso ejemplo».72
Sin embargo, no guardó correspondencia lógica entre lo afirmado y la conducta; ya que
lejos estuvo Mariátegui del sectarismo, y de todas sus perniciosas derivaciones, que encarcelan el movimiento y tapian los caminos de su expansión y superación .73
Si bien la coyuntura social puede favorecer una revolución, la personalidad del dirigente revolucionario también es relevante para tal fin. Sin carisma, con sectarismo y desconociendo la cosmovisión andina, el conductor frustra el difícil impulso inicial (take off); aun cuando ya se haya remontado, tal como ocurrió en nuestro país.
De todas maneras, no se debe dejar de reconocer que dicha guerra subversiva, con todas sus vicisitudes, ha sido, quizá, el movimiento social de mayor conmoción en la historia republicana.
Huamanga fue el foco de subversión y desde donde se irradió a gran parte del territorio peruano; ahí se incineraron folletos y libros de Marx, Engels, Lenin, Mao provenientes de la editorial de lenguas extranjeras de Pekín y, por supuesto, también 7 Ensayos. La posesión de 7 Ensayos constituía una prueba, al menos indiciaria, para ser arrestado, torturado y acusado de “terrorista”, lo que en tiempos de la Colonia equivalía a ser acusado de “idólatra”. No sería raro que los jóvenes secuestrados, recluidos y desaparecidos en el cuartel de las FF.AA. de Huamanga salieran transmutados en humo por la chimenea del horno del cuartel.
La incautación de 7 Ensayos y el arresto de sus poseedores ocurrieron en los allanamientos domiciliarios u operaciones de “rastrillaje” ejecutadas por las FF.AA. en los llamados “pueblos jóvenes” de Lima o en las zonas declaradas en estado de emergencia bajo comando militar, pues, las autoridades civiles habían abdicado en dichos lugares.74
La valoración contemporánea de 7 Ensayos es inacabable; concluyo con la autorizada aseveración de Jorge Basadre, el historiador más completo de la época republicana; para él, los 7 Ensayos de Mariátegui es un libro que no envejece.75
Al concluir el presente texto, que había escrito hace más de 30 años y que ahora he retocado, amortizo una deuda contraída conmigo mismo. Y los invito a ustedes a ingresar a los 7 Ensayos por la hornacina trapezoidal Inca de su portada bajo la formulación de José Carlos:
La historia afortunadamente,
resuelve todas las dudas y desvanece
todos los epuívocos.76odos los epuívocos.[16]
Notas:
- ROUILLON, Guillermo: Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Departamento de publicaciones. Lima, Perú, p. 5. ↩︎
- MARIÁTEGUI, José Carlos: 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Empresa editora amauta S.A., Biblioteca Amauta, 13va. Edición. Lima 1968. p. 11. (Edición conmemorativa del cuadragésimo aniversario de la primera publicación). ↩︎
- SAN CRISTÓBAL, Antonio: Economía, educación y marxismo en Mariátegui. Ediciones Studium S.A., Lima, 1960, pp. 16 y 17.- (Nihil Obstat: Monseñor Luis Lituma, Censor). ↩︎
- MARIÁTEGUI, José Carlos: Ideología y política. (Compilación de los editores). 1ra. edición, Lima 1969; 3ra. edición, Lima 1972; ediciones populares de las Obras completas de J.C.M., vol. 13, empresa editorial amauta, biblioteca amauta, pp. 15 y 16.- Consultar también la carta que le envía Mariátegui a Moisés Arroyo Posadas el 30 de julio de 1929. (Correspondencia de José Carlos Mariátegui. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta, primera edición, lima 1984, vol. II, p. 69) ↩︎
- PARIS, Robert: Saggio introductivo a Sette saggi sulla realta peruviana e altri scrittu politici di José Carlos Mariátegui. Giulio Einaudi ditores, “Nuova universales Einaudi” 138, taduziones di Bruno Mari e Gabrilla Lapasini. Torino, 1972 pp. XXXVII y XXXVIII.- ↩︎
- NÚÑEZ, Estuardo: La experiencia europea de Mariátegui. Empresa editora Amauta S.A., Lima, junio de 1978, p. 26.- ↩︎
- Esta última afirmación se corrobora con la aparición de un notable ensayo, inspirado en Mariátegui, del escritor peruano Miguel Gutiérrez; para quién:
El ensayo ‘discurso libre que navega entre la literatura, la filosofía y la ciencia (…) se caracteriza por exponer de manera viva y vívida reflexiones, perplejidades o algunas certezas pensando en el lector común o no especializado, aunque si amante de las aventuras del pensamiento y de la imaginación.
Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, el Discurso del método del proletariado, según Lenin, puede ser leídos por un obrero y los Ensayos de nuestro Mariátegui (además del placer que producen su lectura) sirven de reflexión y arman para sus luchas al proletariado (…) El ensayo, legítimo en sí mismo, es la forma que más convenía a un estudio que no oculta el yo, que incorpora la subjetividad en el proceso de racionalización de una determinada problemática.
GUTIÉRREZ, Miguel: La generación del 50: un mundo dividido. Ediciones “Sétimo ensayo”, Lima 1988, p. 16.- ↩︎ - En la apertura de 7 Ensayos, los lectores se encuentran ante las advertencias de Mariátegui. Ahí manifiesta su orientación socialista (la que para él no tiene la misma connotación reformista o socialdemócrata como en Europa); luego en la página 52, declara su filiación marxista, usando una figura jurídica: convicto y confeso; figura ya usada en la carta que escribió en la prisión el 10 de junio de 1927 y dirigida al diario La Prensa de Lima. ↩︎
- En las 277 páginas de que consta la edición que manejo (Lima, Amauta, 13ª. Edición, 1968), hay en total cinco menciones a Marx y Engels. De ellas, en un caso, el nombre de Marx es indicado de pasada, sin cita correspondiente (p. 64, n. 15); en otras dos ocasiones, pertenecientes a un mismo pasaje, Marx es citado por otro autor, G. Sorel (p.72, n.23). Solo en dos oportunidades se transcriben breves textos, uno del Anti-Dühring, otro de El Capital. ↩︎
- VALLEJO, César: “Las lecciones del marxismo”. Revista Variedades, Lima 19 de enero de 1929. Tomado de: César Vallejo desde Europa; crónicas y artículos (1923-1938). Recopilación, notas y documentación por Jorge Pucchinelli; ediciones Fuente de Cultura Peruana, Lima, 1987, p. 322.- ↩︎
- La escena contemporánea fue elaborada por Mariátegui en base a sus agudas observaciones personales y a la orientación conceptual de quien –en la presentación del libro- declara: No soy un espectador indiferente del drama humano. Soy, por el contrario, un hombre con una filiación y una fe. En la obra se aprecia la crisis postbélica europea y los esfuerzos de la burguesía por mantener la sobrevivencia del capitalismo ante la emergencia revolucionaria. La revolución Rusa es presentada como estimulante de la crisis y propiciadora de la demarcación entre reforma y revolución; cuya piedra de toque es la adhesión, o no, a la III Internacional. En los esfuerzos por mantener la sobrevivencia del sistema capitalista, las burguesías instrumentan tanto a los fascistas como a los socialdemócratas, según las circunstancias y los países, para contener el asalto de los socialistas revolucionarios y luego derrotarlos. La escena contemporánea es un libro aleccionador y vigente en los ciclos de crisis.
La escena contemporánea. Fue publicada por la Librería, editorial e Imprenta Minerva; poco después de su inauguración, ocurrida el 31 de octubre de 1925. A pesar de haberse agotado esta edición con facilidad, recién en 1959 se dio la estampa la segunda, integró la primera serie de las ediciones populares de las obras completas de JC. Mariátegui. ↩︎ - Nuestra Época. Revista, año I, núm. 1, Lima 22 de junio de 1918. Tomado de la edición facsimilar, Empresa editora Amauta S.A., Lima s/f, pp. 28 y29. Al respecto, ver el enjundioso artículo de William W. STEIN: “José Carlos Mariátegui y el incidente de los militares de 1918”; Anuario Mariateguiano Vol. XI- No. 11- 1999 Publicación periódica de la empresa editora Amauta S.A. Lima, pp. 193/222.- ↩︎
- MARIÁTEGUI, Javier: “Adhesión familiar”. Discurso en el coloquio Internacional sobre “Mariátegui y la revolución latinoamericana” organizado por la universidad d Sinaloa (México) en conmemoración del 50 aniversario de la desaparición física de J.C. Mariátegui. Tomado de Cuadernos médico-sociales, revista, No. 9, Lima abril-junio de 1980, p. 72. ↩︎
- ROUILLÓN; Guillermo: “La creación heroica de José Carlos Mariátegui”. La edad revolucionaria, tomo II, editado por la viuda del autor e hijos, Lima, 1984, pp. 119-189-230-260-281-282-286-288. ↩︎
- MARIÁTEGUI, J.C.: Vidas paralelas: E.D. Morel-Pedro Zulen. Mundial, revista, Lima 6 de febrero de 1925. (Zulen y Urviola habían fallecido, por extraña coincidencia, el 27 de enero de 1925). Tomado de Peruanicemos al Perú; empresa editora Amauta, ediciones populares de las obras completas de José Carlos Mariátegui, Vol. 11, 1ra. edición, Lima, 1970, p.39. ↩︎
- MARIÁTEGUI, J.C.: Prólogo a Tempestad en los Andes de Luis E. Valcárcel; 2da. edición, editorial “Populibros Peruanos”, Lima, /1963/, p.10. ↩︎
- Ibídem, p. 238. ↩︎
- Variedades. Revista, Lima 6 de junio de 1925. tomado de La novela y la vida; Empresa editora Amauta S.A., ediciones populares de las obras completas de J.C. Mariátegui, Vol. 4, decimosegunda edición, Lima 1986, p. 145. ↩︎
- MARIÁTEGUI, J.C.: Hacia el estudio de los problemas peruanos. Un programa de estudios sociales y económicos. Y El hecho económico en la historia peruana. tomados, secuencialmente, de Peruanicemos al Perú, pp. 50/61.- ↩︎
- MARIÁTEGUI, J.C.: Un programa de estudios sociales y económicos En Peruanicemos al Perú p. 56.- ↩︎
- MARIÁTEGUI, J.C.: El problema de la estadística. Mundial Revista, Lima 1 de enero de 1926. Tomado de Peruanicemos al Perú, p.88.- ↩︎
- RENGIFO, Antonio: Esbozo biográfico de Ezequiel Urviola y Rivero (1895-1925). Contribución al estudio del liderazgo campesino. “Campesino” Revista, No.1, Lima, enero-abril de 1969, pp. 17/36. Texto revisado y reproducido en: Los movimiento campesinos en el Perú (1879-1965) de Wilfredo Kapsoli, Delva editores, Lima octubre de 1977, p. 198.- ↩︎
- RENGIFO, Antonio: Esbozo biográfico de Ezequiel Urviola y Rivero (1895-1925). Contribución al estudio del liderazgo campesino. “Campesino” Revista, No.1, Lima, enero-abril de 1969, pp. 17/36. Texto revisado y reproducido en: Los movimiento campesinos en el Perú (1879-1965) de Wilfredo Kapsoli, Delva editores, Lima octubre de 1977, p. 198.- ↩︎
- MARIÁTEGUI, J.C.: Vidas paralelas: E.D. Morel-Pedro Zulen. Tomado de Peruanicemos al Perú; p.39.- ↩︎
- Reproducido en Peruanicemos al Perú, pp. 30/34.- ↩︎
- FALCÓN, Jorge: Anatomía de los 7 ensayos de Mariátegui. Empresa editora Amauta, 1ra. edición, Lima diciembre de 1978, p.22.- ↩︎
- SÁNCHEZ. Luis Alberto: Entrevista (“Los hijos de Sánchez”). Caretas, revista No. 338, Lima enero 31-febrero 13, 1969.
Conversación con José Miguel Oviedo. Mosca Azul editores, Lima 1976.
La polémica del indigenismo. Compilador: Manuel Aquézolo Castro, prólogo y notas de L. A. Sánchez. Mosca Azul editores, Lima 1976 Entrevista. (Motivada por el cincuentenario de la aparición de 7 Ensayos) Caretas No. 547, Lima 2 de octubre de 1978. ↩︎ - MARIÁTEGUI, José Carlos: 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Empresa editora Amauta, Biblioteca Amauta, décimotercera edición, Lima, 1968, p. 75. (Edición conmemorativa del cuadragésimo aniversario de la primera publicación). ↩︎
- Ob Cit, p. 79. ↩︎
- La primera edición de 7 Ensayos de Interpretación de la realidad Peruana carece de colofón, no figura registrado el día, ni el mes que se terminó de imprimir. Se ha fijado el mes de noviembre de 1928 como fecha de la 1ra. edición porque así lo dice la Nota editorial de la edición conmemorativa: 7 Ensayos/50 Años de historia, empresa editora Amauta S.A., 2da. edición, Lima, 1981. Y también porque en la revista Mundial del 26 de octubre se publica como primicia –en la misma columna donde publicaba Mariátegui- la parte de 7 Ensayos titulada Advertencia. Ahí se anuncia que dentro de una semana estará en las librerías a disposición de los lectores. Por otra parte, Guillermo Rouillón da como fecha aproximada de salida, fines de septiembre, según datos fehacientes que poseemos. (Véase: La creación heroica de José Carlos Mariátegui. La edad revolucionaria; editado por la viuda de Rouillón e hijos, Lima 1984, tomo II, página 434). Pero, Rouillón no dio a conocer sus “datos fehacientes”. Sin embargo, el mismo Mariátegui nos ha puesto en autos, en carta a Carlos Arbulú y fechada el 29 de septiembre: no he conseguido escapar a las exigencias del trabajo extraordinario que me imponen la corrección de las últimas pruebas de mi libro en prensa, la revisión de los originales(…) Pronto recibirá Ud. mi libro, cuyos últimos pliegos se imprimen en estos días. (Correspondencia 1915-1930 de José Carlos Mariátegui, T. II, pp. 444-445, empresa editora Amauta S.A. Lima, octubre de 1984)
No obstante, existen evidencias que prueban la circulación de algunos ejemplares en el mes de octubre. Mariano Iberico le remite a Mariátegui el 9 de octubre una nota de agradecimiento por haberle obsequiado 7 Ensayos; lo mismo hace Ángela Palma el 10 de octubre. (Ibídem, pp. 453-456, respectivamente). En la revista Amauta No. 17 de septiembre se anuncia: en la primera quincena de octubre indefectiblemente aparecerán 7 Ensayos;). Luego, en Amauta No. 18 correspondiente a octubre –página 59- se ha añadido al articulo de Roberto la Torre, Los nuevos indios, de América, una nota de la redacción: El parecer del director de Amauta está ampliamente expuesto en su estudio sobe el indigenismo en la literatura nacional (véase 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, pp. 246 a 259).
↩︎ - Información verbal de Javier Mariátegui Chiappe, hijo menor de J.C. Mariátegui. ↩︎
- Correspondencia/José Carlos Mariátegui. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta, Obras completas de J.C.M., Lima, 1984, T. II, p. 510. ↩︎
- Ibídem, p. 577. ↩︎
- Ibídem, p. 627. ↩︎
- Ibídem, p. 632. ↩︎
- Correspondencia/José Carlos Mariátegui. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta, Obras completas de J.C.M., Lima, 1984, T. II, p. 510. ↩︎
- MARIÁTEGUI, José Carlos: 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, p.69.
↩︎ - HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl: Por la emancipación de América latina. Edición popular de las Obras completas de Haya de la Torre, Vol. I, editora Siglo XXI, Lima julio de 1982. ↩︎
- Correspondencia/José Carlos Mariátegui. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta, Obras completas de J.C.M., Lima, 1984, T. II, p. 632. ↩︎
- MARIÁTEGUI, José Carlos: 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Empresa editora Amauta S.A., Biblioteca Amauta,12va. Edición, Lima, 1968, p. 12. ↩︎
- Mercurio Peruano. Revista, año XII, vol. XVII, Nos. 129-130, Lima, mayo-junio, MCMXXXIX, p. 205. ↩︎
- SALAZAR, Augusto: Historia de las ideas en el Perú contemporáneo. El proceso del pensamiento filosófico. Francisco Moncloa, editores S.A. Lima 1965, tomo I, p. 202.-
V.A. Belaúnde nació en 1883. Fue miembro de la Academia peruana de la lengua, de la Academia Nacional de Historia, de la Sociedad Geográfica de Lima y de la Sociedad Peruana de Filosofía. En 1957 ocupó el Ministerio de Relaciones Exteriores y en 1959, la Presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas. ↩︎ - Mercurio Peruano. Año XII, vol. XIX, Nos. 131-132. Lima, julio-agosto, MCMXXXIX, pp. 233/245. ↩︎
- Mercurio Peruano, p. 211.- ↩︎
- Mercurio Peruano. Año XII, vol. XIX, Nos. 135-136, Lima, noviembre-diciembre, MCMXXXIX, pp. 365/383. ↩︎
- Mercurio Peruano. Año XIII, vol. XIX, Nos. 139-140, Lima marzo-abril, MCMXXX, pp.122/136.
La redacción del Mercurio Peruano deja constancia que recibió el presente artículo de su director en noviembre de 1929, es decir, cuatro meses antes de la desaparición que deplora intensamente del insigne escritor José Carlos Mariátegui. (16 de abril de 1930). ↩︎ - BELAÚNDE, Víctor Andrés: La realidad nacional. Editorial “Le livbre libre”, París, 1931, pp. 358.- ↩︎
- RIVA AGÜERO, DE LA José: La Emancipación y la República. Estudios de historia peruana. Obras completas de José de la Riva-Agüero, tomo VII, publicaciones del Instituto Riva-Agüero No. 72. Pontificia Universidad católica del Perú. Lima 1971, p. 116.- ↩︎
- Bajo la bandera de la C.S.L.A. Resoluciones y documentos del Congreso Constituyente de la Confederación Sindical Latinoamericana, efectuado en Montevideo en mayo de 1929. Imprenta La linotipo, Montevideo, s/f. (Ver pp. 147/59). ↩︎
- Información personal de don Julio Portocarrero al autor. Lima, Breña, diciembre de 1978. ↩︎
- Bajo la bandera de la C.S.L.A, p. 173. ↩︎
- Don Julio Portocarrero relata como fue el suceso:
se presentó Pesce trayendo dos libros en su mano. Uno de ellos era los 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui. Levantándose dijo así:
Compañeros: acabo de recibir la obra de José Carlos Mariátegui, los 7 Ensayos… Lo pongo en conocimiento de ustedes. Yo creo que es muy importante que ustedes lean los 7 Ensayos… de Mariátegui, porque me parece que van a enterarse del pensamiento de José Carlos Mariátegui frente a nuestra realidad peruana. Después dijo: También tengo un folleto de Ricardo Martínez de la Torre referente al movimiento del año 19. Codovilla dijo desde su sitio: ¡Ese si vale! ¡Ese si vale!
PORTOCARRERO, Julio: Sindicalismo peruano. Primera etapa: 1911/1930. Editorial gráfica Labor. Lima agosto de 1987, p. 185.- ↩︎ - Información personal de don Julio Portocarrero al autor. Lima, Breña, diciembre de 1978. ↩︎
- El populismo (Narodnitchesvo) comienza a cobrar importancia en los círculos revolucionarios rusos a partir de los años 70 del siglo XIX y surge como corriente ideológica y política con varios matices. Los populistas, conocedores del modelo clásico de desarrollo del capitalismo y de la pauperización y degradación que éste acarrea a gran parte de la población, sentían como una hecatombe –para el pueblo ruso- el desarrollo del capitalismo en su patria; y consideraban el atraso de Rusia o la debilidad local del capitalismo como un privilegio o una ventaja para instaurar un camino inédito de desarrollo –en correspondencia con la realidad rusa- que evitara los horrores del proceso de industrialización capitalista y facilitara el paso inmediato al socialismo.
RENGIFO, Antonio: Mariátegui y el populismo. En 7 Ensayos/50 años en la historia. Empresa editora amauta S.A. 2da. edición; Lima 1981, pp. 279/283. ↩︎ - MIROSHEVSKY, V.M.: El populismo en el Perú. El papel de Mariátegui en la historia del pensamiento social Latino Americano. Dialéctica n. 1 (Revista) La Habana mayo/junio de 1942, traducc. Del original en ruso de Ruben Calderio. Reproducido en Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano. Selecc. Y prólogo de José Aricó, ediciones Pasado y Presente, México 1978, pp. 55/70. Versión rusa: O’narodnichetvo v. Perú, en Istorik Marxsist, n. 4 Moscú 1941. ↩︎
- ELIOT, Florence: Diccionario de política. Ed. Labor S.A Barcelona 1971, página. 69.
↩︎ - GUTIÉRREZ, Miguel: La generación del 50. Un mundo dividido. Ediciones Sétimo ensayo. Lima 1988, p. 65.- ↩︎
- 7 Ensayos/50 años en la historia. Nota editorial, Ob cit., p.8.- ↩︎
- El autor del presente texto, cuando fue adolescente, adquirió en un kiosco ubicado a la entrada de la alameda de Los descalzos, en el distrito del Rimac, un “paquete de Mariátegui” más por lo barato, lo práctico del formato y el arte de presentarlo que por el contenido de las obras. Pues, a Mariátegui lo conocía de oídas. O, sea, se tropezó con Mariátegui en la calle, de casualidad, sin saber quién era; luego, sintió su influjo y “lo agarro”, como se dice en el Perú. ↩︎
- MELIS, Antonio: Leyendo a Mariátegui 1967-1998. Empresa editora Amauta S. A. Biblioteca Amauta Lima 1999, p. 182.- ↩︎
- SABOGAL, Wiesse, José: Recuerdo de Mariátegui. Correo. Diario. Lima 13 de diciembre de 1978, p. 11.- ↩︎
- ARGUEDAS, José María: Cultura y Pueblo, revista del Instituto Nacional de Cultura. Lima, julio/diciembre 1969. Tomado de César Lévano: Mariátegui o la estrategia de las masas, aparece en 7 Ensayos/50 años de historia. Empresa editora Amauta, 2da. edición, Lima 1981, p. 227.- ↩︎
- ARICÓ, José: Advertencia a la selección y recopilación de trabajos sobre Mariátegui y particularmente sobre 7 Ensayos. Apareció con el título: Mariátegui y los orígenes del Marxismo latinoamericano. Ediciones Pasado y Presente, impreso y distribuido por Siglo XXI Editores S.A. México 1978. ↩︎
- FALCÓN Jorge: José Carlos Mariátegui. Rememoración y ratificación en el 60 aniversario de su fallecimiento: 1930 – 1990. Empresa editora Amauta. Lima, 16 de abril de 1990: p. 14.- ↩︎
- MELIS, Antonio: J.C. Mariátegui, primo marxista d’América, apareció en Crítica Marxista, n. 2 Roma, marzo/abril 1967. Tomado de Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano, p. 225. ↩︎
- KRUIJER, Gerald: Development through Liberation. Third world problems and solutions. Translated by Arnold Pomerans, foreword by Ankie N.M. Hoogvelt, first published 1987. MacMillan Education Ltda, printed in Hog Kong. (Ver p. 122) ↩︎
- STEIN, William: Una apreciación antropológica de José Carlos Mariátegui. En Ensayos sobre Mariátegui. Simposio de Nueva York 1980. Empresa editora Amauta S.A. Biblioteca amauta, 1ra. edición, Lima 1987, página 158.- ↩︎
- Ibídem, p. 159. ↩︎
- RODRÍGUEZ, Salvador: La influencia ideológica de Mariátegui en el Movimiento chicano. En Ensayos sobre Mariátegui. Simposio de Nueva York, 13 de diciembre de 1980. 1ra. edición, empresa editora Amauta S.A. Lima 1987, p.63.-
↩︎ - Ibídem, p. 66.- ↩︎
- Retomemos a Mariátegui y reconstituyamos su partido. Partido Comunista del Perú, comité central. Folleto, Perú 1975, pp. 30.- ↩︎
- Entrevista a Abimael Guzmán Reynoso. El Diario, periódico, 2da. edición extraordinaria. Lima, 31 de julio de 1988, pp.48.- ↩︎
- FALCÓN, Jorge: José Carlos Mariátegui y la Realidad Nacional. Originalmente apareció en Hora del Hombre. América recuerda a Mariátegui. Lima 3 de abril de 1960, pp.27/32. Para el presente texto ha sido tomado del libro de Jorge Falcón: José Carlos Mariátegui Rememoración y Rectificación. Empresa editora Amauta. Lima 16 de abril de 1990. p. 275.- ↩︎
- Zonas de estado de emergencia son los espacios territoriales en donde el Comando político militar es ejercido por las fuerzas armadas; a quienes el gobierno les ha encargado la guerra contrainsurgente. ↩︎
- BASADRE, Jorge: Declaraciones. Mariátegui en el cincuentenario de los 7 Ensayos. Caretas, revista, Lima, 2 de octubre de 1978, p. 32.- ↩︎
- MARIÁTEGUI, José Carlos: 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad peruana, p. 31. ↩︎



Una respuesta a «INVITACION A LA LECTURA DE 7 ENSAYOS DE INTERPRETACION DE LA REALIDAD PERUANA»
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